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Que quiten la misa... y cierren TVE

En los últimos días se ha armado un revuelo considerable a propósito del nuevo caballo de batalla de Podemos: la supresión de la misa dominical de la televisión pública. La discusión, enormemente previsible, se ha centrado en que unos defienden que "TVE es un ente público que debe reflejar la diversidad y pluralidad de la sociedad española, sin favorecer a ninguna creencia, religión o ideología, y no es el espacio más sensato para ritos religiosos" y otros que “España no es un Estado laico sino aconfesional, pues la Constitución contempla que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones; y la misa televisada, en ese sentido, cumple un servicio público esencial, por ejemplo, para aquellos enfermos, ancianos o dependientes que no pueden moverse de sus domicilios".

Como siempre ocurre en estos casos, el debate se queda en lo circunstancial, qué dice o deja de decir la legislación, y no va al fondo de la cuestión, esto es, que ni la misa ni ningún otro tipo de contenido debería ser emitido por TVE. Al fin y al cabo, la única salida que merecen los medios de comunicación públicos, que únicamente son órganos de propaganda política (no es de extrañar que lo primero que exigiera Pablo Iglesias a Pedro Sánchez en las negociaciones para formar gobierno fuese el control de TVE), pasa por su cierre total y absoluto.

Lo que llaman servicio público tan solo es el privilegio (disfrutar de programación cultural, partidos de fútbol de “interés general”...) que el Estado concede a unos a costa del dinero arrebatado a los contribuyentes. Si existe, como se nos ha dicho, tal demanda de católicos para seguir la eucaristía por televisión, no tardará una cadena privada en cubrir y rentabilizar esa necesidad. Y es que, en última instancia, la vía empresarial es la única capaz de ofrecer un verdadero servicio "público" sin lesionar los derechos de nadie.

Comentarios

Satur
Las televisiones públicas siempre han estado con el poder es el Gobierno de turno quien las ha utilizado para marcarnos la información pero si pensamos el enorme coste con el que trabajan lo que nos cuestan sus programas mi deseo es cerrarlas y si esto no puede ser disminuirlas en lo posible. La podemita Irene Montero que gracias a su partido tendrá que hacer la declaración sobre la renta quiere cambiar el contenido de la 2 por contenidos sexuales,la educación para la ciudadanía. Podemos y su chavismo a la europea ,porque España no es Venezuela pero la base de sus soluciones pseudomesianicas son las mismas una de las diferencias es que son especialmente cristianofobos y nada dicen de los programas a favor de los musulmanes,judíos y budistas. Quieren decirnos lo que esta bien y lo que esta mal algo de verdad difícil no creas en lo que dicen los cristianos pero si en lo que ellos dicen. Hospitales,residencias de ancianos y personas impedidas que no pueden acudir a la Iglesia son los principales espectadores de la Misa de la 2. La principal responsable de la descristianizacion de España es la propia Iglesia que hoy ha perdido mucho poder pero esa es otra historia.
Raúl Sánchez
AMEN
Antonio AB
Aunque sea un asunto donde es razonablemente claro que hay cierta forma de desperdicio de recursos, lo interesante consiste en saber si, verdaderamente, la Iglesia Católica (por simplificar) desea invertir sus recursos en un canal de TV propio (donde den, por ejemplo, la Santa Misa) o sobre si prefieren invertir (indirectamente) sus recursos aprovechando el canal general de la TV pública. Puedo suponer que la misma reflexión se la habrán hecho evangélicos, judios y musulmanes. Y habrán pedido que se les aplique la regla del café para todos. ¿Tienes todos ellos la culpa del marco generado por el sistema, o la tenemos los que votamos por mantener cualquier tipo de servicio público, no s convenga o no? Si hicieran caso de sus mayores, habrían considerado que contra el vicio de pedir (casi cualquier cosa), esta la virtud de no dar (a nadie). A mí, por ejemplo, me fastidia muy mucho el programa donde informan sobre el futbol; así pues, si tengo que pagar impuestos para sostener una TV que informa de fútbol, mejor que quiten la TV pública!!! Un gasto superfluo del que podemos prescindir y con cuyos presupuestos podríamos o pagar el mantenimiento d elas carreteras de la comunidad o bajar la deuda. Por lo tanto: sí, que quiten la TV Pública y los Puertos del Estado. Así no habrá que pagarles un congo por el ERE que les espera.
Gallego Rey
La Tv pública debería servir como plataforma de información estatal, prohibiendo a las diversas administraciones del Estado gastar ni un euro en publicidad institucional en medios privados, que nos cuesta muchísimo más que el sostenimiento de los entes públicos, y además sirve para controlar a los susodichos medios privados : si no te portas bien te corto el grifo de la financiación encubierta vía publicidad institucional. Por lo tanto, y con la debida gestión y control público, los entes públicos bien pueden cumplir con su función social de manera eficaz sin que resulten especialmente onerosos para las arcas públicas. Hay veces que no todo tiene que ser negro o blanco.

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