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Portada - Comentarios - De neocones y liberales

05/04/2007 - Albert Esplugas Boter

De neocones y liberales

La palabra "neoconservador" o "neocón" está de moda. Muchos izquierdistas la utilizan en un sentido peyorativo para calificar más o menos a todo aquél que no comulga con sus postulados. En la derecha los más impulsivos asumen orgullosos el término pensando que si para la izquierda es un insulto, pues tendrá que ser un piropo. Al final del día, sin embargo, ni unos ni otros saben definir lo que es el neoconservadurismo o qué es lo que caracteriza a un neoconservador. No hace falta calentarse la cabeza, dirán algunos, se trata de un neologismo inventado con el solo propósito de atacar al contrario. Si es así, parece irrelevante hacerse llamar a sí mismo neocón, pues no tiene más repercusión que la que queramos darle.

Pero el que se utilice como arma arrojadiza y sin conocimiento de causa no implica que no tenga, en realidad, un significado muy concreto. Lo tiene y nos remite a una corriente de pensamiento que está en buena medida en las antípodas del liberalismo y cuyos adherentes con conocimiento de causa gozan de influencia en los medios, en el Partido Republicano y en la Administración Bush. En este contexto el hecho de que un liberal asuma el apelativo de neocón sí puede tener repercusiones, ideológicas y estratégicas.

En otra ocasión me referí al anti-izquierdismo instintivo de los liberales de ascendencia conservadora, que demasiado a menudo les lleva a posicionarse mecánicamente como reacción a la izquierda, interiorizando así sus errores y rechazando sus aciertos sin detenerse a reflexionar. Como el enemigo de mi enemigo es mi amigo, algunos liberales ven en el gobierno de Bush, en el ejército de los USA... y en los neoconservadores (tan vilipendiados todos ellos por la izquierda) un aliado. No obstante vale la pena plantearse que a lo mejor son enemigos de la izquierda por las razones equivocadas desde un punto de vista liberal, y que por tanto deberían ser criticados desde el liberalismo por las buenas razones. Si escogemos nuestros compañeros de trinchera en función de a quién ataque la izquierda, entonces es en última instancia la izquierda la que escoge nuestros compañeros de trinchera (solo tiene que seleccionar bien su próxima diana). El resultado puede ser una jaula de grillos más que un frente unido contra algo. Tiene tanto sentido como aliarse en su momento con fascistas y nacionalsocialistas solo porque los comunistas les consideraban sus más mortales enemigos (o viceversa).

En mi opinión ser neocón a fuer de liberal plantea serias incompatibilidades. ¿Qué es el neoconservadurismo? El neoconservadurismo nace de la mano de progresistas desencantados con la candidez del Partido Demócrata durante la Guerra Fría, y junto a su anticomunismo militante (que se traduce en la exigencia de un mayor gasto en defensa y una política exterior más agresiva) encontramos una notable complacencia con el Estado del Bienestar. Puestos en relación con los conservadores tradicionales, los neocones se caracterizan por defender una política exterior más ambiciosa e idealista (ataques preventivos, exportación de democracia a golpe de bayoneta y nation-building), unas políticas sociales menos tradicionalistas (aunque eso no les impide coaligarse con la derecha religiosa) y un Estado del Bienestar a lo sumo más eficiente, pero sin excesivos cambios. El propio Irving Kristol, uno de los padres del movimiento, señalaba en su libro Reflections of a Neoconservative que "un Estado del Bienestar, adecuadamente concebido, puede ser una parte integral de una sociedad conservadora". A los neoconservadores, dice Kristol, el crecimiento del Estado en el pasado siglo no les produce alarma ni ansiedad, es visto como algo natural e inevitable. "Los ideales decimonónicos tan nítidamente expresados por Herbert Spencer en su The Man Versus the State son una excentricidad histórica".

El "neo" aplicado a "conservador" da a entender que se trata de nuevos conservadores, pero con una facilidad similar podríamos añadir el "neo" a "progresista" para definirlos. Al fin y al cabo la política exterior idealista neocón tiene sus raíces en el progresismo de la era Wilson, cuando, en palabras del historiador William Leuchtenburg, "pocas personas veían un conflicto entre las reformas sociales y democráticas en casa y la nueva misión imperialista. (...) Los progresistas creían (...) en un gobierno nacional que dirigiera los destinos de la nación en casa y en el exterior." En cuanto a su conformismo con el Estado del Bienestar, es sintomático de sus orígenes.

Al final, en lo único que sustancialmente se distinguen de sus antiguos compañeros del Partido Demócrata es en su defensa de una política exterior más agresiva y utópica, pero eso precisamente no les acerca sino que les aleja del liberalismo. El Estado es ineficiente y actúa movido por grupos de presión, lo mismo en política interior que en política exterior. La guerra es el programa estatal de mayor magnitud y un liberal no puede sino mostrarse, como mínimo, escéptico y cauto ante las promesas de traer seguridad, paz y democracia al mundo manu militari.

Como apuntaba al principio, autodenominarse neoconservador a fuer de liberal tiene repercusiones ideológicas y estratégicas. Si se hace sin conocimiento de causa como simple pasatiempo provocador o como muestra de una actitud reactiva, los principios liberales que uno originariamente sostiene no tienen por qué verse alterados. Pero se corre el riesgo de incorporar elementos de los supuestos compañeros de viaje si uno acaba creyendo que realmente son compañeros de viaje.

Por otro lado, al asumir la etiqueta de neocón uno se expone a que los demás lo vinculen con el neoconservadurismo de carne y hueso, sus autores, los gobiernos y las políticas que se inspiran en esta corriente. Conforme uno se hace llamar neocón con conocimiento de causa, más real es esta asociación con el neoconservadurismo y sus promotores, más extensa y deliberada es la influencia que recibe de sus ideas, y más contradicciones aparecen entre la identidad liberal y la identidad neocón. Antes de abrazar alegremente este término porque la izquierda lo pone de moda, deberíamos preguntarnos por su verdadero significado y sus implicaciones. O estaremos haciéndole el juego a los progres y un flaco favor a la causa liberal.

 

Opinión de los lectores

Coase

No quiero iniciar la enésima gresca en torno a la apropiación que se hace desde el anarcocapitalismo del conjunto del liberalismo. Parece una batalla perdida. Hemos tenido esta discusión tantas veces que no decaigo en que se utilicen correctamente los términos.

La estrategia de identificar más libertad con menos estado no puede ser más errónea. Desde siempre, y materializado en la declaración de independencia de los Estados Unidos, los liberales vienen defendiendo que el Estado debe dedicarse a proteger la libertad de los ciudadanos que viven en él. Es cierto que existe una determinada corriente que proclama la desaparición del Estado dentro de algunos parámetros liberales. Pero la mayoría de la corriente liberal defiende la existencia del Estado. A su vez muchos de los que defienden la desaparición del Estado y que están encuadrados dentro del anarcosindicalismo no pueden considerarse liberales.

No se trata de discutir si el Estado debe ser grande o pequeño sino que se dedique a su parcela: el mantenimiento de una seguridad jurídica. Ni más ni menos. Un Estado pequeño que no proteja la seguridad jurídica de los ciudadanos pero que se dedique a subvencionar la producción de sombreros no puede considerarse ejemplar. Por el contrario otro Estado puede tener un mayor presupuesto que el anterior, pero destinado a sufragar un escudo anti-misiles. Así disfrutarán de más libertad los habitantes del segundo caso que del primero.

Respecto al término neocon relacionado con la política de la administración Bush abría que distinguir dos cuestiones muy diferentes. La primera es lo que se viene denominando “conservadurismo compasivo” por el cual se critica un estado demasiado intervencionista pero consideran que se debe proteger a aquellos miembros de la comunidad más necesitados. Podemos criticarlos y yo lo critico, pero no podemos ocular que es algo que pueden compartir la mayoría de los denominados liberales incluyendo a Hayek o Friedman. Podemos criticarlo pero no escandalizarnos, entre otras cosas porque miniarquistas y ancapistas somos minoría dentro de la galaxia liberal.

La segunda cuestión viene referida a la política exterior y el gasto en defensa. Aquí ya cambiamos totalmente de asunto. Se trata de dos cuestiones que ayudan al mantenimiento de una seguridad jurídica, por tanto compatibles con la misión que el miniarquismo le da al Estado. Habrá miniarquista que abominen la política de los neocon en materia exterior y de defensa. Hay múltiples soluciones para encauzar esa misión. Se puede ser miniarquista y no ser neocon, pero también se puede ser miniarquista y compartir visiones sobre las política exterior y de defensa con los neocon.

¿Se puede criticar a los neocon desde el liberalismo? Por supuesto. ¿Resulta incompatibles muchos de los postulados neocon con el liberalismo? No. ¿Resultan incompatibles con el anarcocapitalismo? Sí.

Precisamente para no perjudicar a la causa liberal como indica Albert en su artículo, ojala algún día los ancapistas defiendan sus postulados antiestatistas sin esconderse en etiquetas más genéricas.

seneca

Eres grande Albert.

Libertas

En España es más que evidente que, por oposición común al partido en el poder, hay una entente de facto liberal-conservadora.
Es una situación que no me hace nada feliz pues es el principal argumento de la izquierda, prostituye medidas liberales en el inicio y diluye el liberalismo en un cajón de sastre en el que siempre es el pez pequeño en peligro de ser devorado por los supuestos aliados.

Jorge valín

Coase,

La opinión que muestras en este comentario es esto, un mera opinión que no te molestas en demostrar: “La estrategia de identificar más libertad con menos estado no puede ser más errónea” ¿Por qué?

Escudarse en el pensamiento dominante no demuestra nada: “la mayoría de la corriente liberal defiende la existencia del Estado” ¿Y? En el S. XVIII la esclavitud también era el pensamiento dominante. ¿La convierte en lícita?

“No se trata de discutir si el Estado debe ser grande o pequeño sino que se dedique a su parcela”. Exacto, y su parcela y su fin último es desaparecer para siempre. Demuestra primero de todo, desafío que ya te plante hace como un año y jamás supiste contestar: ¿por qué los servicios de defensa y justicia son diferentes a los de cualquier otro campo privado. Esa es la pregunta que estáis obligados a contestar los críticos del Anarcocapitalismo. Y no sólo eso, sino también cómo crear un estado que no crezca y se vuelva inevitablemente un superestado. Desde el punto de vista teórico es imposible, de hacerlo, no sería más que diseño social, y eso niega el individualísimo pacífico de los hombres, por lo tanto, es socialismo o conservadurismo.

Intentas demostrar tu “liberalismo” explicando los procesos. Siempre lo haces, pero eso no es demostrar nada, no es más que una descripción. Siguiendo tu razonamiento, el mismo comunismo o cualquier tipo de socialismo es justificable. Evidentemente, eso engloba el conservadurismo. Y qué es eso de “causa liberal”. ¿Es que vosotros, los conservadores y socialistas sois los diseñadores de la misma? Y para acabar: sí, el conservadurismo es incompatible con el liberalismo, pero es que tú no defiendes la libertad individual, el libre mercado… Defiendes abiertamente los grandes temas antiliberales como el belicismo y la agresión estatal. Si Thomas Pain o Bastiat levantasen la cabeza, volverían a la tumba corriendo.

ANGEL FERNANDEZ

INTENTO DE APROPIACION DEL TERMINO LIBERALISMO

Coincido con Coase, en el intento de apropiación que se intenta hacer desde el anarcocapitalismo del conjunto del liberalismo.

Sin embargo, son más los liberales que creen en el individuo, pero consideran esenciales las INSTITUCIONES (propiedad privada y contratos pero también sociedad mercantil, matrimonio, familia,... y también el Estado por muy limitado y/o por muy minimizado que intentemos concebirlo) para lograr una sociedad extensa compleja en el sentido que emplea Hayek en su Teoría de la Evolución Socio Cultural (La Fatal Arrogancia - Unión Editorial).

Criticamos los \"racionalismos constructivistas\" y la \"fatal arrogancia\" que desembocan en el socialismo en sus variadas formas. Pero también, desde el respeto, debemos denunciar el \"RACIONALISMO DECONSTRUCTIVISTA\" y su arrogancia intelectual, que en el futuro podría generar nuevas utopías en forma de anarquía (más o menos edulcorada sólo con propiedad privada y contratos), como si fuese factible prescindir del resto de instituciones que originan la civilización occidental y, al mismo tiempo, permiten el desarrollo de la misma)(Hayek nuevamente) sin caer en el caos más absoluto tipo Somalia.

Por mucho que las torres de marfil teóricas de los ancaps se basen en la \"NO-COACCION\", sin el concurso de las INSTITUCIONES, que permiten y se desarrollan con el crecimiento socio económico, se obtiene la \"SERVIDUMBRE\" A LA ANARQUIA (DECONSTRUCTIVISMO).

Todavía estoy esperando que alguien presente propuestas racionales concretas (evolucionistas o incluso rupturistas) realizables para alcanzar una sociedad anarcocapitalista.

En cualquier caso, los artículos, las conferencias y las discusiones intelectuales sobre limitar y/o minimizar el Estado, e incluso sobre eliminar el Estado (utópico e irrealizable en mi modesta opinión), son siempre enriquecedores.

LIBERALISMO CONSERVADOR Y SU ACTUACION EXTERIOR

En modo alguno apoyo a aquellos que promueven el intervencionismo del estado de bienestar en contra de una sociedad de propietarios, dado que las políticas clientelistas son manifiestamente antiliberales. Creo que esas políticas gubernamentales intervencionistas deberían ser controladas electoralmente por los ciudadanos mediante referéndum.

Sin embargo, algunos liberales entendemos que es ético actuar exteriormente en defensa de los derechos y libertades de ciudadanos amenazados por Estados (propios o ajenos).

También entendemos lícito actuar exteriormente, antes que esperar a que las amenazas de Estados Totalitarios sean tan grandes como para dañar seriamente la actual civilización occidental.

Por ejemplo, no son menos liberales aquellos que defienden actuar exteriormente en contra de la COACCIÓN de ciertos Estados Totalitarios sobre ciudadanos:

a) bien ESTADOS TOTALITARIOS ACTUANDO INTERIORMENTE sobre sus ciudadanos con acciones contrarias a los derechos y libertades individuales:
- prisioneros políticos,
- torturas,
- asesinatos masivos, etc.

b) bien ESTADOS TOTALITARIOS ACTUANDO EN EL EXTERIOR sobre ciudadanos de otros países con acciones en contra de los derechos y libertades individuales:
- acciones exteriores DIRECTAS de ataque a personas y apropiación de territorios,
- acciones exteriores INDIRECTAS mediante MILICIAS (Hizbulá), mediante TERROSISTAS con su financiación, entrenamiento y promoción, etc.

Para analizar lo anterior, salgamos de la torre de marfil teórica, y analicemos un caso práctico de actualidad:

¿CÓMO DEBE ACTUAR UN ESTADO LIBERAL COMO EE.UU. FRENTE A LAS POLÍTICAS DE UN ESTADO TOTALITARIO COMO LA REPÚBLICA ISLAMISTA DE IRAN?

A) POSTURA ANARQUISTA:

No hacer nada, mientras no se ejerza una coacción directa sobre los ciudadanos de dicho Estado Liberal (tanto si TODAVÍA existe el Estado como tal institución, como si sólo existe utópicas propiedades privadas “ancaps” en dicho territorio).

B) POSTURAS LIBERAL CONSERVADORAS, EN FUNCION DE LOS POLITICOS:

B.1. NO ACTUAR si se amenazan las próximas citas electorales.
Para evitar la demagogia del buenismo (pacifismo, ecologismo,...) y el amplio control de medios de comunicación de la izquierda que distorsionan la realidad y que realizan propaganda (antiliberal, antiamericana, antisionista, etc.) y que decantan los votos hacia una política interior intervencionista y hacia una política exterior irresponsable.

B.2. ACTUAR frente a aquellos ESTADOS QUE COACCIONAN, directa o indirectamente los derechos y libertades de miles de personas. Opción ejercida por CLINTON en la Guerra de los Balcanes y en Somalia. Y opción ejercida por BUSH en Iraq y en Afganistán.

B.3. ACTUAR frente a aquellos ESTADOS QUE SE PREPARAN PARA COACCIONAR, directa o indirectamente sobre los derechos y libertades individuales de miles de personas. Bien con un ataque de destrucción de instalaciones o bien con un ataque más amplio (siempre mucho más complicado). Opción que ahora mismo se debería ejercer sobre IRAN cuanto antes, en mi modesta opinión, para evitar más graves conflictos en el futuro (nucleares).

Ahora bien, como liberales conservadores ¿cuándo debe ejercerse dicha acción en defensa de derechos y libertades individuales de ciudadanos?. Varias opciones:

- Cuando la COACCION se ejerce (o se ejercerá) tanto interior como exteriormente como en el caso del IRAQ de Sadam Huseim, de la República Islámica de IRAN.

- Cuando la COACCION se ejerce interiormente como en el caso de YUGOSLAVIA, UGANDA, SOMALIA, etc...

- En ambos casos pero sólo cuando hay intereses estratégicos o amenaza de desestabilización de Democracias liberales

- En cualquier caso y siempre que derechos y libertades de ciudadanos aplastados por un Estado Totalitario en forma de: represión, torturas, muertes.

Dependiendo del político de turno, de su situación de poder y de sus arrestos, nos encontramos ante las anteriores situaciones que, desde mi punto de vista, son perfectamente defendibles desde el liberalismo en defensa de derechos y libertades individuales de miles de personas.


ESTADOS TOTALITARIOS COMO IRAN Y LA ACTITUD DEL LIBERALISMO

En mi opinión es lícito actuar contra Estados Totalitarios como IRAN financian el terrorismo en incipientes democracias como IRAQ, LIBANO y PALESTINA para evitar que se arraiguen los derechos y libertades en esos países y para intentar imponer Repúblicas Islámicas en las cuales no se respetan los más mínimos derechos y libertades individuales y, por supuesto, no existe el libre mercado.

En IRAN, todo queda constreñido por un régimen teocrático y, lo queramos o no, es un régimen expansionista y guiado por ideas de “guerra santa” contra los infieles para imponer la Ley Islámica en todo el planeta.

En mi opinión (tan liberal como la vuestra), es preciso actuar contra Estados Totalitarios como IRAN que están financiando un programa de cohetes de largo alcance y un programa de cabezas nucleares que amenazan directamente a las democracias occidentales y a las muy precarios intentos de democracias en Oriente Medio.

Después de múltiples dilaciones, desatendiendo las peticiones y los mandatos ONU desde la comunidad internacional, en los próximos meses IRAN habrá logrado conseguir acumular URANIO ENRIQUECIDO (miles de separadoras centrífugas funcionando en dicho empeño y no se emplean en programas pacíficos de generación de energía) para fabricar sus primeras BOMBAS NUCLEARES y alargar la sombra de su influencia islamista radical no sólo sobre los países cercanos (Israel está directamente amenazado por Admadineyad con hacerlo desaparecer) sino también sobre Europa.

CONCLUSIONES:

1. ¿HAY QUE ACTUAR ANTE ESTADOS TOTALITARIOS COMO IRAG DE HUSEIN O COMO EL AFGANISTAN DE LOS TALIBANES?
Sí, desde un punto de vista liberal conservador, tal y como se argumenta arriba.

2. ¿HAY QUE ACTUAR ANTE POLÍTICAS ARMAMENTISTICAS COMO LA DE IRAN?
Sí, desde mi punto de vista liberal conservador, tal y como se argumenta arriba.

3. ¿SE ES NEOCON POR ELLO?
No, desde un punto de vista liberal conservador. No se deberían aceptar los términos peyorativos empleados por la izquierda como “neocon”.

Sobre todo porque se puede argumentar perfectamente la acción liberal en el exterior, sin defender políticas socio económicas intervencionistas.

Por lo anterior, no creo que se deba inferir que seamos neocon al defender la acción liberal (liberadora) en el exterior, si acaso, podríamos afirmar que somos liberal conservadores.

Iracundo

La reiterada y goebbelsiana confusión entre liberalismo y anarcocapitalismo que usted y Valín, junto con otros, practican sólo puede ser ya calificada como indignante. No quedará sin respuesta dado que este artículo (y todos los de su palo) son lo que ideológicamente podríamos calificar como una CALUMNIA: una suma de afirmaciones hechas en abierto desprecio de la verdad y pertinaz fomento de su fantasía, su folklore. Lo dicho, no quedará sin respuesta.

Salud y libre comercio

Entropía


Sin novedad en el frente -Vds. perdonarán la sinceridad: yo soy más liberal, yo la tengo más larga, mi abuela tiene más dientes... Pues yo no gastaría, si supiera lo que es miniarquista, ni un segundo ni un céntimo en policía del pensamiento ni con neocones ni con ancaps, porque el enemigo a corto, medio y largo plazo es la ignorancia y la mala fe, raramente de nuestro parte.

Ay, los clásicos...


P.s.
Cuando dos machos (chimpancés) no logran hacer las paces, los chimpances hembra a menudo juntan a los rivales, como si sintiesen que al discordia perjudica a su comunidad y que la hace más vulnerable al ataque de sus vecinos

Jose A. Baonza Diaz

Bueno, chicos, espero que después de la enconada disputa sobre una desdichada etiqueta, queden fuerzas para combatir y para plantear reformas liberales en el ámbito más cercano de cada uno. Los socialistas de todos los partidos (especialmente los del PSOE, pero también los del PP) dominan el paradigma. Modestamente, yo dejaría el programa anarco capitalista para estadios más evolucionados y me concentraría en alternativas a la corrección política, al intervencionismo y al fascismo económico que padecemos.

Albert Esplugas

Coase, Ángel, Iracundo: por si no os habéis dado cuenta este artículo no trata, ni siquiera tangencialmente, sobre anarcocapitalismo. Ya sé que a algunos os gusta relacionar cualquier cosa que diga con el tema ancap, para así poder desacreditar mis razones con consignas o aglutinarlo todo bajo la rúbrica de vuestra personal vendeta anti-ancap. La verdad es que muy pocos de mis artículos en el IJM (y en Liberalismo.org) son sobre anarcocapitalismo. Por lo general defiendo posiciones que no exigen un punto de vista o unas premisas ancap, y este artículo me parece un ejemplo bastante claro (otra cosa es que no estéis de acuerdo con su contenido).

Así que quitaros el chip con el que me leéis porque, sinceramente, resulta un poco cansino acabar desviando siempre el tema en esa dirección como si el argumento original lo estuviera pidiendo. Al final lo que se consigue es asociar al anarco-capitalismo una serie de posiciones que no tienen nada de anarquista en particular, como hace Ángel con el aislacionismo (ya expuse mis razones sobre el intervencionismo en política exterior en el artículo “No a la guerra”; se puede estar de acuerdo o no pero no sé qué es lo que tiene de anarquista en particular ese planteamiento).

Entropía, el propósito del artículo no es ver quién la tiene más larga. Los que me leen habitualmente (no sé si es tu caso) ya saben que paso bastante de etiquetar a la gente, suelo conceder a los demás el título que ellos mismos se atribuyen y no busco purgar personas sino ideas a través del debate. Aquí solo reflexiono en torno a las implicaciones que puede tener emplear el término neocón si se tienen ideas liberales (influencia de ideas que no me parecen coherentes con el liberalismo y asociación, por parte de los demás, con ideas, autores, gobierno y políticas que tampoco son coherentes, bajo mi punto de vista, con los principios liberales). No he dicho que el que defienda conscientemente ciertas políticas neocones no es liberal, a lo máximo a que he llegado es a decir que veo “serias incompatibilidades” y “contradicciones entre la identidad liberal y la identidad neoón”. Es lógico que piense que hay incompatibilidades si el neoconservadurismo es, según sus propios voceros, una serie de cosas que no creo que sean coherentes con los principios liberales. Eso no quiere decir que alguien no pueda ser neocón en algunos aspectos y liberal en otros. Sobre si esta persona merece un calificativo u otro, si tenemos que escoger uno, pues supongo que dependerá de lo que defienda en general, pero tampoco tengo especial interés en averiguar cuál es. Relacionado con esto, una última nota importante: al definir el neoconservadurismo y oponerlo a liberalismo (en políticas domésticas o en política exterior) no estoy intentando inventar nada, me atengo a las posiciones que los propios neocones dicen defender y evito adjudicarles un título (liberal/libertarian) que ellos no se adjudican a sí mismos (¿alguien ha oído a Kristol o a Podhoretz declararse neocones a fuer de liberales (o libertarians en USA)?¿Alguien cree que el Commentary o The Weekly Standard definirían su línea editorial como liberal o minarquista?)

Un saludo

ANGEL FERNANDEZ

Albert,

Como explico arriba, se puede argumentar perfectamente la acción liberal en el exterior, sin defender políticas socio económicas intervencionistas. A alguien que defiende eso se le suele denominar LIBERAL CONSERVADOR.

El término NEOCON, acuñado por la izquierda (demócratas), no engloba ese posicionamiento político.

Es decir, se puede ser liberal y argumentar la acción exterior en defensa de los derechos y libertades de miles de ciudadanos (del propio país o ajenos al mismo).

En USA, peyorativamente y con un claro objetivo electoral, se enmarca a muchos republicanos con el apelativo neocon en vez de definirlos como liberal conservadores. Desde mi punto de vista George W. Bush es simplemente republicano y, sin embargo, Mrs. Hillary Clinton (demócrata) es neocon, es decir, intervencionista en lo socio económico y en política exterior por mucho que intente aparentar lo contrario.

El término LIBERAL CONSERVADOR ya es suficientemente explícito al definir políticas de mínimo intervencionismo socio económico y, de acción exterior en defensa de los derechos y libertades de miles de ciudadanos (propios y, a veces, ajenos) ante Estados Totalitarios.

Aeri

No estoy de acuerdo Ángel. Lo que tú llamas liberal conservador es neocon, y a su vez lo que defines por neocon es liberal (a la americana, o sea, socialista). Por tanto, el que queda, el liberal conservador es aquel que no interviene ni dentro ni fuera con la particularidad de que en ciertas cuestiones sociomorales tiende a lo tradicional. Se parecería a un paleolibertarian en los valores y su aprecio por la libertad con la diferencia de que éstos no quieren intervención para imponerlos y los liberalconservores aceptan un mínimo para conservar valores tradicionales (familia, país…).

Iracundo

No estoy de acuerdo Aeri: lo que usted llama liberal es anarquista...

Bastiat

A J. Valin. Realmente es difícil contestar al por qué los servicios de defensa y justicia son diferentes a los de cualquier otro campo privado. Cierto, salvo que en la mayoría de los casos es parte fundamental con la que se identifica la existencia misma del Estado. Ahora bien, si no hay un programa que haga tender a la sociedad hacia el Anarco capitalismo, difícilmente sería razonable pensar una pregunta como la siguiente puesto que el objetivo ni se vislumbra y que espero que me responda puesto que una vez llegado a la sociedad anarquista... ¿como se evitaría la aparición de grupos de personas en torno a ideas, intereses comunes que instaurasen Estados en los territorios de su propiedad? ¿sería coherente evitarlo?

A Angel, la diferencia entre liberal conservador (neocon?) y un liberal verdadero (Ancap?) no radica sólo en la política exterior, sino que en el interior del país saber qué políticas se implementan. Y, desde luego, creo que Albert tiene toda la razón al afirmar que una corriente ideológica que acepta cosas como que "un Estado del Bienestar, adecuadamente concebido, puede ser una parte integral de una sociedad conservadora", no puede bajo ningún concepto asimilarse al liberalismo, sobre todo si piensa que eso de “adecuadamente” pudiera hacerse desde la apepsia de un racionalismo radical ¿no es eso la Fatal Arrogancia?

Albert, la diferencia entre un liberal conservador o un neocón evidentemente frente a un liberal no puede ser la política exterior, sobre todo si se asimila a un Ancap. Mas que nada porque un Ancap nunca actuaría allende sus fronteras porque para él no existirían. Ahora bien, si se asumen conceptos tales como fronteras, política exterior, defensa nacional ¿? cómo se respondería a un ataque como el del 11S. Me quedo un poco perplejo, sobre todo cuando manifestamos que se huimos de las etiquetas pero no de los conceptos que identifican esas etiquetas.

Entropía y José A. Baonza... no es cuestión de largura es de acción, que la teoría da para muchas vueltas al coco y a ver quien la tiene mas larga, pero para ir mas allá sería preciso un compromiso político, es decir, el que muchos se aliaran en un frente común para participar dentro del sistema... agghh, y, como manifestó Alberto Recarte en su presentación de Libertad Digital y los neocon: “Porque nosotros, con excepciones bien concretas y justificadas, no somos ni queremos ser políticos en activo. Ese cáliz amargo lo dejamos para los que se sientan capaces de beberlo”.

No hay voluntad de participar en política así que... lo mismo tenemos que conformarnos con el debate.

Carlitos

O sea, que ancap o imperialista.
"Jodío" anda el panorama...

Alberto Dietz

http://www.lewrockwell.com/orig5/rosen-scott8.html

Game, set and match Scott.

Força, Albert.

Jose A. Baonza Diaz

Bastiat, no sé que quieres decir exactamente, cuando aludes a mi comentario, que interpretas al tiempo que el de Entropia. Tal vez yo tampoco me expliqué bien. Pero, tal como entiendo lo que dices, percibo que partes de una mezcolanza de premisas que no comparto porque considero que no están conectadas necesariamente.

Comenzando por donde creo que me expliqué defectuosamente, mi cita de dos partidos politícos españoles concretos, si bien para resaltar como dijera el maestro Hayek, y en contra de los tópicos, que ambos albergan a socialistas en sus filas, no implica que yo postule que las ideas liberales solo pueden defenderse a través de un partido liberal que se identifique como tal. Para empezar, la polisemia del vocablo, su carácter no unívoco por la pluralidad de doctrinas liberales y hasta la antonimia de algunas de sus acepciones (lo cual queda bien ilustrado en esta cadena de intervenciones) hacen muy difícil que bajo esa etiqueta se contribuyera a corto plazo a clarificar un panorama político local dominado por la partitocracia (entiendo a ésta por la forma de democracia que presenta más agudamente los problemas de esclerosis de las democracias).

Ahora bien, defender planes de reformas en un sentido liberal, en el sentido que yo le doy (obviamente contrario a la expansión del poder del Estado de bienestar, del intervencionismo y, con mayor motivo, de la rapacería poscomunista de la incomparable camarilla de Zapatero et al) no significa que tenga que agruparme con otros para formar un partido ni que recomiende a los liberales que apoyamos al Instituto Juan de Mariana o a los socios de Libertad Digital que formen una plataforma política.

Lo cual no debe ser óbice alguno para que, como resultado de mis reflexiones, pueda plantear reformas que conduzcan a mayores cotas de libertad. En ese sentido no comparto el juego de quiénes solo se atreven a exponer sus puntos de vista en lugares donde cuentan con la simpatía de los "iniciados". Si una idea lleva aparejada su proyección a la actividad política (incluso, como es mi caso, para hacer de ésta algo residual al reducir a la mínima expresión el ámbito de las decisiones colectivas) una elemental coherencia debe llevar a quién dice sostenerla -de ahí, ciertamente, la razón por la cual uno debe replantearse muchas cosas constantemente y ser cauto- a defenderla en todos los ámbitos y las consecuencias que se derivan de ella. Me llama la atención que menciones a Alberto Recarte como ejemplo para trazar esa separación entre liberales y acción política, porque le considero, precisamente, como alguién que, legitimamente, pretende influir en los políticos, planteando ideas, analizando situaciones y propugnando medidas concretas de actuacíon que tienen como destinatarios a los gobernantes. Estaré de acuerdo en más o menos cuestiones con él, pero destacaría que constituye precisamente un ejemplo contrario a la premisa que pareces sostener de incompatibilidad de lberales y política.

ANGEL FERNANDEZ

Bastiat, respeto pero no comparto tu última opinión. Considero improductivo entrar en posteriores discusiones. Hasta Junio no intervendré más debido a la carga laboral en las próximas semanas. Pasarlo bien y, por favor, marcar de cerca la voracidad depredadora de los "ancaps" sobre el concepto liberalismo.

Simplemente, reivindico nuevamente mis dos (2) intervenciones previas (arriba) sobre la diferencia esencial entre LIBERAL CONSEVADOR y, el término despectivo NEOCON usado por la izquierda y por algunos otros malintencionados.

Total acuerdo con la última argumentación de José Antonio Baonza.

Un saludo,
ANGEL FERNANDEZ

Libertarian

La verdad me sorprenden algunos comentarios como el de angel e iracundo pq efectivamente en el texto en absoluto se habla, ni tacitamente siquiera, del ancap. Me parece un texto bien razonable y un tanto paranoico decir que se deduce de él q solo el anarcocapitalismo es liberalismo, pq yo no lo deduzco en este caso en ninguna frase.

Miguel Moreno

Estimado Albert:

A mi modesto entender, está perfectamente demostrado que el liberalismo posee una infinidad de ramas más o menos aceptables.

Partiendo de esta premisa, las mismas objeciones -si no más- que planteas a las incompatibilidades entre liberalismo y neoconismo, se podrían aplicar a la dicotomía liberalismo-ancapismo.

Diríase, si leemos tu comentario, que el liberalismo está tan alejado de Bush como de Castro. Es una broma pesada, la verdad. La democracia, el constitucionalismo y la libertad de mercado me parecen aspectos básicos del liberalismo en sus concepción más clásica y, por llamarla de algún modo, mínimamente común a todo el liberalismo.

Por otra parte, comparar a los neocones con los fascistas, aunque sea un poco de soslayo, me parece otro desatino mayúsculo. Pero te recuerdo: de las libertades económicas de Primo de Rivera (el dictador) a las de la URSS, hace 80 años, había un trecho. Pues hoy también hay un trecho entre las libertades económicas existente entre los EEUU que tanto atacas y la China a la que tanto alabas.

Así son las cosas, a mi modesto entender.

Un cordial saludo,


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