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Portada - Comentarios - El transgénico malo

12/07/2006 - Alberto Illán Oviedo

El transgénico malo

La propaganda tiene efectos maravillosos. Puede dotar a una palabra de un contenido que nadie era capaz de concebir cuando fue creada, lo que la convierte en una herramienta revolucionaria que los grupos ecologistas han sabido adaptar a sus fines. La simple y machacona repetición de un mensaje, por muy falso, tendencioso o dudoso que sea, es suficiente para que las empresas y los gobiernos, a través de una legislación restrictiva, frenen cualquier tecnología novedosa. Los transgénicos son en la actualidad uno de los productos más perseguidos y rechazados pese a que muchos desconocen qué son o para qué se usan. El ecologismo militante ha marcado su demonio particular y los gobernantes preparan la hoguera.

Un organismo transgénico es aquel al que se ha modificado genéticamente con el objetivo de dotarle algún tipo de ventaja frente al organismo original. La agricultura y la ganadería ha venido realizando este proceso a lo largo de siglos mediante cruces entre diferentes variedades y razas de la misma especie, o incluso entre diferentes especies, de forma que el resultado de dichos experimentos permitían organismos mejor adaptados a ciertas necesidades productivas o a determinadas condiciones medioambientales, más frío, más calor, más o menos acidez, salinidad, mayor resistencia a la sequía, etc.

El desarrollo de la ingeniería genética ha permitido no sólo que este proceso se acorte –ya no será necesario cruzar varias generaciones de una especie genéticamente pura durante un periodo que dura varios años– sino que al actuar en el ADN se pueden cambiar otras propiedades que difícilmente podrían haber sido alterados mediante el cruce. Así, añadiendo determinados genes de otras especies o retirando alguno, se les dota de propiedades como la resistencias a enfermedades, a condiciones extremas como las sequías o la salinidad o a tratamientos sanitarios que se aplicarán sobre otras especies parasitarias o invasoras. También se le pueden añadir valores nutritivos adicionales o incluso sustancias que se pueden aplicar como medicinas o para investigación como los marcadores fluorescentes que tanto llaman la atención de los medios de comunicación.

Precisamente es el uso de este tipo de tecnología la que denostan los grupos ecologistas ya que, en palabras de Greenpeace, "permiten franquear las barreras entre especies para crear seres vivos que no existían en la naturaleza. Se trata de un experimento a gran escala basado en un modelo científico que está en entredicho".

Este mensaje forma parte de otro más general que viene a asegurar que sólo lo natural es moralmente aceptable y que cualquiera de las actividades realizadas por el hombre es susceptible de alterar el medio ambiente en niveles no conocidos por lo que hasta que no se sepan realmente los efectos, no deben ser producidos. Entramos por tanto en un bucle, si no producimos transgénicos (o cualquier otro productos consecuencia de una tecnología que entre en conflicto con la utopía verde), no tendremos una base experimental para saber sus verdaderos efectos sobre la naturaleza y el hombre, más allá de la teoría o de resultados de experimentos restringidos que a todas luces estarán lejos de la realidad, por lo que nunca podremos desarrollar y cultivar transgénicos.

Afortunadamente, las empresas productoras de transgénicos tienen aún suficiente maniobrabilidad para lanzar al mercado este tipo de productos pese a la oposición verde, a los que últimamente acompañan los partidarios de la agricultura y la ganadería ecológica, y a la de los reguladores estatales. Paradójicamente, este oposición ha llevado aparejada una fuerte y numerosa regulación, incluida la aprobación de los productos para consumo humano, lo que ha favorecido que, junto a los medicamentos, los organismos transgénicos estén entre los productos más seguros en los ámbitos sanitario y alimenticio, sin olvidar la obligación de etiquetar los alimentos que los tienen en su composición.

Asistimos a una batalla enconada entre los que pretenden imponer una visión restrictiva a través de las herramientas que les da el Estado, uno de los mejores amigos del ecologista, y la libertad de empresa y la búsqueda de mejores y mas eficientes productos. Es evidente que surgen muchas dudas, algunas justificadas y otras no, pero todas tienen una solución en el ámbito privado ya que éste ofrece suficientes herramientas de control, desde los implementados dentro de la propia empresa a las auditorías externas y por supuesto, siempre esta la posibilidad de la denuncia en caso de flagrante delito.

 

Opinión de los lectores

Javier Moreno

La selección que hasta ahora han venido realizando ganaderos y agricultores es lo que Darwin denominaba selección artificial. Es apropiado este adjetivo, dado que, a diferencia de la selección natural, la artificial es producto de un designio. Más artificial es, si cabe, la selección lograda mediante ingeniería genética, puesto que en ella, como bien señalas, el designio es logrado rápidamente, y se pueden diseñar organismos hasta ahora impensables, o, para ser más precisos, características de los organismos, dado que la actual ciencia está muy lejos de poder crear un organismo entero, completamente nuevo, y trabaja haciendo manipulaciones en las maravillas ya existentes.

En ese sentido los científicos hacen de modernos prometeos, y juegan con el fuego de los dioses. ¿Deben acaso poner dicho fuego en manos humanas, como hiciera Prometeo despertando la ira de Zeus?. La clonación humana es uno de esos temas controvertidos éticamente. Pero eso no parece importarle mucho a la izquierda. Probablemente porque la naturaleza humana, tan egoísta, tan familiar, tan suya, siempre ha echado a perder sus fantasías utópicas. Para eso mejor cambiarla, y a ser posible reformarla desde la base. Ahora bien, la ingeniería genética para algo tan bajo como alimentarse.....

Por lo que se refiere a los transgénicos convendría evaluar en términos de costes y beneficios más que en función de los posibles (hipotéticos) efectos sobre el medio ambiente. Ocurre exactamente lo mismo que con el calentamiento global. No se puede detener el mundo porque existen riesgos no mensurables. Igualmente no se puede matar de hambre a la gente en África por que el DDT produzca, en determinadas circunstancias, algún caso de cáncer. Parecidos razonamientos podrían hacerse incluso con la gripe aviar o las vacas locas. Precauciones, si, pero no parálisis. Controles, pero no economía planificada. Y los transgénicos son sin lugar a dudas una bendición para el hombre, una forma de multiplicar los panes y los peces sin pedir ayuda al altísimo.

Lo que no entienden los defensores a ultranza de la naturaleza es que la naturaleza tiene la manía de matar. Si, la naturaleza mata. Las plantas desarrollan sus propios venenos para no ser consumidas. Los animales sus defensas. Solo merced a la selección artificial, la tan denostada selección artificial, tenemos el trigo que tenemos, el maíz que tenemos, los gorrinos que tenemos, las vacas que tenemos. Los hemos seleccionado inofensivos, no solo en su aspecto físico o su potencia sexual, o la calidad de su carne.

Otra cosa que se aprecia en la locura ecologista es su arrogante falta de comprensión de ¡la ecología!.....los sistemas ecológicos son complejos equilibrios elásticos en los que las partes están en continuo cambio, como la economía, y unas se adaptan a las modificaciones o adaptaciones de las otras. Son sistemas dinámicos flexibles. Así, quien no entiende la economía no entiende la ecología, y viceversa. El orden espontáneo de la naturaleza, como el de la economía (y la sociedad), solamente se quiebra de veras cuando se intenta lograr el inmovilismo perfecto, el ideal contemplativo puro...la suprema tontería.

Un saludo Alberto.

Argénida Peñranda Parra

Cuando es la vida, la que está de por medio, ningún fin justifica ponerla en riesgo. La imposición de transgénicos en el mundo es como tener una bomba atada al cuello. Una maniobra equivocada y el resultado es nefasto. ¿Cómo se discute que los transgénicos son inocuos, cuando estas plantas crean inmunidad a los agrotóxicos, lo que puede llegar a permitir el abuso en el uso de venenos, y que además producen una toxina que si bien acaba con algunas plagas, qué efectos causará a largo plazo en los organismos que los consumen?
¿Cuáles serían las medidas de seguridad que se tomarían para fumigar con venenos tan agresivos como el glifosato por ejemplo, SIN contaminar el aire, el agua, el suelo y para no MATAR la diversidad de especies animales necesarios para el equilibrio ecológico?
No basta con decir que los transgénicos son buenos, que mejoran la calidad de la genética etc, etc. Es necesario decir por ejemplo qué ADN les están implantando, de dónde provienen, los pro y los contra. ¿ Qué es la bacteria Bt.?
Con las semillas transgénicas, perderemos nuestras semillas auténticas, viviremos sujetos a comprarles a las transnacionales sus semillas de laboratorio. Es importante recordar que un derecho humano es la libertad de conciencia. Lo que, si lo aplicamos al tema; hace referencia a qué: Los seres humanos estamos en libertad de comer por voluntad propia lo que deseemos y no lo que se nos quiera imponer. Así estemos equivocados o no.
Aquí en mi país; Colombia día a día vivimos una amarga realidad de las consecuencias negativas en el ambiente y su ecología y en los organismos que obligadamente tienen que contaminarse con las fumigaciones de glifosato autorizadas para erradicar los cultivos ilícitos. Los transgénicos nos quitan la libertad de cultivar lo nuestro. La polinización cruzada es otra grán dificultad.
Son buenos, inocuos los transgénicos? Entonces necesitamos pruebas que lo sustenten. Con auditorías externas CONFIABLES. No con "segumientos" que nunca se dan a conocer. Todo producto que sale al mercado TIENE que cumplir unos requerimientos como lo son; las pruebas de laboratorio cuyos resultados permitan conocer los pro y los contra.
Hay una frase que me preocupa: "Afortunadamente las empresas productoras de transgénicos tienen aún suficiente MANIOBRABILIDAD (¿poder?) para lanzar (imponer?) al mercado este tipo de productos pese a la oposición (libertad de conciencia y expresión) verde ...." Sepa usted ilustrísimo señor que desde ya, con su forma de comunicación está agrediendo. Cuando se hable de beneficios es importante también tocar el punto financiero y ganancias para las transnacionales que los producen. Sin duda la actividad humana cada segundo agrede al medio ambiente y a todo lo inmerso en el. Y parece que es tal la cultura en este manejo; que quienes velan por conservar un equilibrio y respeto por todas las expresiones de vida, resultan ahora los agresores, que "liberan batallas campales" contra quienes gozan y disfrutan de todo el poder. El sexto párrafo permite percibir en cierto modo un tono casi amenazante. ¿porqué?
Cuando lo que se hace se fundamenta en la transparencia de lo ético y moral, debe existir suficiente paciencia como sabiduría para que el apasionamiento no empañe la objetividad ni mucho menos la verdad. Muchas gracias.

Argénida Peñaranda Parra
Santiago de Cali-Colombia

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