El cuidado de los pobres no justifica el Estado del Bienestar
En ausencia de Estado del Bienestar nadie velaría por los más pobres. Las capas menos favorecidas no pueden acceder a la sanidad o a la educación privada, sólo el Estado del Bienestar es capaz de garantizar a los pobres los servicios básicos. Ésta es quizás la principal objeción al liberalismo planteada tanto por sus detractores como por aquellos que, aun simpatizando con sus tesis en general, no ven claro que el destino de los más necesitados esté a merced, por ejemplo, de la caridad privada y no al amparo del sector público.
En primer lugar, concediendo a efectos dialécticos que esta objeción sea válida, es preciso aclarar que el cuidado de los pobres en una sociedad desarrollada no exige un Estado del Bienestar, sino a lo sumo una red de asistencia pública mínima que procure atención a esta minoría desfavorecida. En otras palabras, la objeción de los pobres no es un argumento en contra de un Estado poco intervencionista como pretenden algunos, en contra de la privatización de la sanidad, la educación o las pensiones, en todo caso es solo un argumento a favor de un sistema de cheques o subsidios selectivos a los más pobres.
Ahora relajemos esa concesión y preguntémonos si es cierto que en ausencia de intervención estatal los pobres se hallarían desamparados y padecerían más de lo que padecen en la actualidad.
La gente asume que el Estado cuida de los pobres y raramente se plantea la posibilidad inversa, que sea su mayor lastre. ¿Por qué tendrían los gobernantes que preocuparse de los más pobres, que carecen de peso político, en lugar de fingir hacerlo y servir en realidad a otros intereses? Las leyes de salario mínimo y las regulaciones laborales elevan los costes laborales, reduciendo los salarios de la gente y condenando al paro a los menos productivos. Las licencias y los permisos para entrar en un sector restringen la competencia y encarecen servicios como la sanidad o los transportes metropolitanos. La regulación del suelo encarece la vivienda y el proteccionismo encarece la comida. Los impuestos indirectos, que cada vez tienen un peso mayor en el organigrama fiscal, son regresivos y se ceban en los más pobres. La subida de los precios provocada por la expansión crediticia es siempre asimétrica y afecta especialmente a las personas de rentas más bajas, que ven subir los precios de los bienes que compran antes de que hayan subido sus salarios. Las regulaciones y los impuestos en general socavan la acumulación de capital y el florecimiento de nuevas oportunidades de negocio. ¿Es así como el Estado ayuda a los más pobres?
Algunos se fijan en las rentas netas de los individuos y en los precios de la sanidad o la educación privadas hoy y concluyen que los pobres (y los no tan pobres) no pueden tener acceso a estos servicios a menos que el Estado se lo proporcione. Pero no se trata de valorar si en el contexto actual los pobres (y los no tan pobres) pueden pagarse una sanidad o una educación privada, sino si podrían en otro contexto, en un contexto no-intervenido. ¿La renta neta de las capas menos favorecidas sería la misma si no hubiera impuestos y los trabajos estuvieran mejor remunerados? ¿La oferta y los precios serían los mismos en un marco enteramente competitivo, en el que no satisfacer a los consumidores comporta la quiebra en lugar de más fondos públicos?
Aunque en un libre mercado sin restricciones se generara más prosperidad para todos y hubiera menos pobres, es posible que continuara habiendo una bolsa de gente que por sí misma no fuera capaz de pagarse determinados servicios básicos. Defender la asistencia pública alegando que en la actualidad la caridad privada se revela insuficiente para afrontar estos problemas supone, de nuevo, caer en el error de pensar que en un contexto no intervenido el volumen de donaciones (y la forma de canalizarlas) sería equiparable al que resulta en presencia del Estado del Bienestar. ¿Acaso los ciudadanos no podría destinar más dinero a beneficencia si su renta fuera más elevada y apenas pagaran impuestos? Tampoco debemos olvidar el efecto "crowding out" del Estado: el Estado no complementa la iniciativa privada, la desplaza. La única razón por la que mucha gente se muestra pasiva ante los pobres es que da por sentado que el Estado ya cuida de ellos (sic) y cree que en cualquier caso ya hace bastante pagando sus impuestos. Por otro lado, las organizaciones sin ánimo de lucro que dependen de donaciones voluntarias tienen más incentivos para proceder honesta y eficientemente que el Estado, que no depende de las donaciones de nadie. A la ONG corrupta puedes retirarle tu favor, al Estado no puedes dejar de pagarle impuestos.
El argumento de los pobres adolece de una curiosa paradoja. Quienes lo plantean suelen decir: "yo ayudaría a los pobres, porque a mí me preocupan, pero no confío en que los demás hagan lo mismo, así que el Estado debe intervenir para garantizar esa ayuda a los pobres". Pero la inmensa mayoría de gente opone la misma objeción al liberalismo, por lo que tenemos al 99% de la gente diciendo que ellos ayudarían a los pobres, pero los demás no. ¿Es razonable pensar que en un contexto en el que el 99% dice personalmente estar dispuesto a ayudar a los pobres nadie lo haría? ¿Todos se comportarían exactamente como temen que se comporten los otros? Si la gente es en efecto sensible a la pobreza lo iluso no es tanto creer que habrá personas dispuesta a ayudar a los necesitados como asumir que los gobernantes tienen inclinaciones más altruistas y que la letanía de políticas del Estado del Bienestar favorece a los pobres.
Opinión de los lectores
La mia no la vaais a publicar. Cuandome contaban que deciais en esta página no me lo podiia creer. Pero es que el que me lo dijo se quedo corto. Utilizando el totem de la libertad (solo para el que puede pagarla, porque para eso también podemos aplicar la Ley del Mercado) os cargais años de ciovilización. Iros a Estados Unidos y dejenos en paz
Generalmente publicamos sólo argumentos (a favor o en contra), no exabruptos sin razonamiento alguno. Pero tu comentario me parece ejemplar: indignación moral sin ninguna razón que lo justifique. Progresía iletrada en estado puro.
Idealizar sin sentido práctico. Esto es para mi el neoliberalismo actual.
Los bienes no renovables: tierra, minas, petróleo... no pueden dejarse en manos de la iniciativa privada, porque son de todo el mundo. Son patrimonio de la tierra. Así, el petróleo del Irak ni es de los irakianos ni del presidente Bush por más que lo pretenda.
Estos bienes deberían estar controlados, dosificados y administrados por la ONU y al servicio de toda la humanidad.
Otra cosa son los bienes renovables no necesariamente ligados a los primeros, como la energía solar... y cierto porcentaje de los cultivos y bosques.
Estos bienes, si bien los puede administrar el que los cuida y consigue, aunque requieren una parte de arbitraje y legislación pública
Si un terrateniente se adjudica el 99% del territorio, deja a la miseria al 99% de los habitantes locales. Por tanto el se ha enriquecido a expensas de los demás, los demás que ha empobrecido. ¿No tendrán que haber leyes que obligue al terrateniente, pues, a socorrer a los demás, que ha perjudicado?
Otra cosa son los bienes de creación própia: obras de arte, zapatos, bienes de equipo, inventos, obras literarias....
Estos són los únicos que se me antojan requisables casi totalmente por sus propietarios o artífices creadores
Sin embargo, como los que los compran son las sociedades, los que les dan realmente algún valor de nercado son los demás y por el mero hecho de contribuir tambíen tienen un derecho: el derecho de negociación, entendimiento e intercambio de todo y con todos los compradores de la tierra.
Pretender tanto liberalismo para justificar quedarse con la mayor parte del botín conseguido me parece horriblemente insolidario e injusto.
La ineficacia de las administraciones públicas no estriba en el hecho de administrar; su gran ineficacia está en el despilfarro comisionista, o si se prefiere, en la nefasta corrupción. No hace falta el liberalismo para aumentarla hasta extremos descomunalmente mafiosos, que es lo que pasaría...
A veces me da la sensación de que el liberal teórico es un intelectual que jtiene más ganas de jugar a teorizar y decir frases que a tener deseos de que se solucionen los problemas del mundo, que todos sabemos de sobra es una tasca de todos, de nuestra imprescindible interconexión y de nuestra redentora colaboracón.
Albert!. Si sólo me dieses la razón en el cinco por cien de lo que digo, me daría por muy satisfecho.
Saludos i abrazos.
Kim Durall
Kim, no sé qué relación guarda tu comentario con el artículo publicado arriba. En él explico por qué el cuidado de los más desfavorecidos en una sociedad desarrollada (como la española, por ejemplo) no justifica el Estado del Bienestar. Pero no veo que presentes ningún argumento en contra de esta tesis.
Por lo demás, ya hemos tenido esta discusión otras veces, y como mi impresión es que no avanzamos no creo que valga la pena tenerla de nuevo. Simplemente, plantéate alguno de esto interrogantes: ¿En qué sentido los recursos serían de “todo el mundo” si solo los burócratas de la ONU se encargaran de decidir cómo deben gestionarse?¿Qué te hace pensar que la ONU (o cualquier organismo público) tiene incentivos para servir a la gente, si su supervivencia no depende de sus aportaciones voluntarias (pues se financia vía impuestos)?¿No crees que las empresas privadas, que sí dependen del pago voluntario de los consumidores, tienen más incentivos para dispensar bienes y servicios de calidad y abaratar su precio?¿Qué te hace pensar que la ONU (o cualquier otro organismo público) sabrá gestionar un recurso eficientemente?¿Cómo economizas los recursos en ausencia de precios y sin test de ganancias y pérdidas? Dicho de otro modo, ¿cómo sabes si estás sirviendo a los consumidores eficientemente si no puedes calcular los beneficios o las pérdidas de tu proyecto, porque tus ingresos son los impuestos y no tienes costes porque has nacionalizado todos los recursos y no hay precios para sus usos alternativos? ¿Por qué presupones, además, que los que se sientan en el Consejo de la ONU son gente más digna que los que se sientan en el consejo de administración de una empresa?¿Por qué no suponer exactamente lo contrario?¿Por qué razón tendrías que ser co-propietario de un pozo de petróleo que no has perforado tú y que ni siquiera sabías que existía?¿Qué diferencia hay entre nacionalizar una compañía petrolera privada (propiedad de miles de accionistas) que ha descubierto y explotado un yacimiento de petróleo y nacionalizar el campo de patatas que ha labrado un payés en un terreno antes virgen?¿Acaso no estamos hablando en ambos casos de un recurso natural, “patrimonio de la tierra”?¿Te parecería aceptable que el Estado nacionalizara tu casa (o tu jardín, o tu segunda residencia) alegando que están construidas sobre “patrimonio de la tierra”?¿O que la invadieran los okupas al grito de “es propiedad de todos”?¿Exactamente cómo se adjudica ese terrateniente del que hablas el 99% del territorio? Si lo hace mediante conquista o expolio, ¿qué tiene de liberal su proceder? Si no lo hace legítimamente, labrando la tierra y contratando a otros para que hagan lo mismo, ¿en qué sentido está perjudicando a los demás habitantes?¿Acaso no les estaría dando trabajo?¿No pueden los habitantes buscar también empleo en otra parte?¿Están encerrados en el 1% del “territorio restante”?¿Por qué pones el latifundio del terrateniente en relación con ese territorio acotado arbitrariamente por ti y no en relación con un territorio mayor (como por ejemplo, todo el territorio del planeta)?¿Acaso no soy yo también propietario del 100% de un territorio concreto, el territorio que ocupa mi casa?¿No es cierto que en relación con un territorio mayor (por ejemplo, el que ocupa mi ciudad) mi porcentaje como propietario es otro muy distinto?
Yo me daría por satisfecho si algún día llego a hacerte entender en qué consiste esto del liberalismo.
Un abrazo Kim
Albert:
Ahora mismo no encuentro tiempo para responder a esa ristra de preguntas que haces a Kim, pero si quisiera comentarte algunos detalles de este artículo, en particular, y del resto de artículos tuyos que he leído, en general.
Cuando elaboramos una tesis, solemos caer en un error común (tanto a uno como a otro lado, pues como verás yo habito la otra orilla), y es que pretendemos hacer una teoría "pura", es decir, olvidamos de alguna manera el contexto en el que vivimos, y tratamos de demostrar cómo "en teoría" podrían ser solucionados muchos de los problemas actuales.
Veamos. Aunque he visto que eres estudiante de Comunicación, me consta que tienes ciertos conocimientos de economía. Algunos, como las Ineficiencias del Salario Mínimo, parece que los has aprendido con rapidez (quizá con demasiada, pero bueno), pero hay otros mucho más importantes que sin embargo creo que no has aprendido.
Vayamos a la base, para después construir el discurso. Supongamos una economía en la que hay tanto miles de vendedores como miles de compradores. El precio, como bien dijeron tantos economistas, tenderá al precio de equilibrio. Hasta aquí vale, "teóricamente" debería ser así. Pero luego entran en juego las ineficiencias, de las que obviamente algunas son extrínsecas (las del Estado), y otras son intrínsecas (al propio mercado). Luego volveremos sobre ellas.
¿Qué ocurriría si esto no fuera así? ¿Qué ocurriría si alguien, de forma totalmente legal, contratando trabajadores y etc. etc., se convirtiera en la única persona con acceso a, pongamos por ejemplo, la hoja de coca? Pues que aunque hubiera miles de consumidores, incluso millones, convendrás conmigo en que el precio lo podrá decidir "unilateralmente" el vendedor. Y dirás: "No, porque esos compradores pueden elegir consumir la hoja de coca o no, y por tanto no pagar al vendedor el precio que pide, y así éste tendrá que bajarlo hasta el precio competitivo".
Pero querido Albert, en ese razonamiento "teórico" hay un defecto que me parece claro. Y es que los seres humanos, desgraciadamente, tenemos NECESIDADES.
El ejemplo de la hoja de coca ha sido voluntario, pues su UTILIDAD, aunque utilizada en medicina etc. etc., no es DE PRIMERA NECESIDAD. Se puede elegir no consumir hoja de coca, y todos tan contentos.
Pero hay NECESIDADES que son absolutamente primarias, y que (y permíteme que realice este salto del Monopolio al Oligopolio, para no ser tramposo en el discurso, pues como sabes por tus conociminentos de economía, sabrás que básicamente son lo mismo), si están en manos de unos cuantos, éstos pueden decidir a qué precio comerciarlas, y a cuál les interesa más guardársela HASTA QUE LA NECESIDAD DE LOS COMPRADORES SEA TAL QUE "ESTEN DISPUESTOS" (pero ya no voluntariamente, querido Albert) A PAGAR EL PRECIO QUE EXIGEN LOS VENDEDORES.
Pero voy mucho más allá, querido Albert. Por desgracia, no todo el mundo tiene el mismo acceso a los bienes, no todas las tierras son igual de productivas, ni TODOS PARTIMOS DE LA MISMA RIQUEZA NI DE LAS MISMAS OPORTUNIDADES. ¿Es cierto que un subsahariano tiene la misma libertad (material, querido Albert, las declaraciones formales las dejamos para los que no ven más allá de sus ojos), HOY, AQUÍ, EN ESPAÑA, que tú o que yo, que no sólo gozamos de una cierta riqueza, sino de un status, una educación, etc. etc. etc.? Que formalmente dicho subsahariano (aunque no hay que irse tan lejos) sea libre para viajar a Noruega, ¿lo capacita para hacerlo?
Volvamos al triste ejemplo de nuestro amigo. Su capacidad para acceder a los bienes (no olvidemos nunca que PARA SATISFACER SUS NECESIDADES) es infinitamente inferior que la tuya o la mía. Por ello, se crea en tu libre mercado un problema. El intercambio se realiza entre distintas esferas. Yo, que puedo pagar MIL (digamos un2% de mi capital)por el bien X, enfrentado a este nuevo amigo nuestro que desprendiendo de un 30% de su capital apenas llega a ofrecer CIEN, coloco el Mercado MAS ALLA DE SU ALCANCE.
Y sí, quizá te atreverás a decirme que esa persona puede vivir en su país, donde por CIEN compra tal y cual, porque yo, como puedo comprar por MIL, no voy a ir allí a hacerle la competencia.
Pero querido, ¿no te suena eso a una jerarquización de la vida humana, que (espero) nada tiene que ver con las buenas intenciones de vuestra teoría pro-libertad?
Estimado Albert, pues veo que vuelcas tus ganas en defender teorías de este tipo, te pregunto: Igual que defiendes que las posturas estatalistas no llevan a ningún sitio, porque los "burócratas" no pretenden ayudar y lo q hacen es aumentar desigualdades y etc., ¿cómo puede ser que los grandes beneficiados de este sistema, es decir, las grandes Organizaciones Multinacionales y sus similares sean los máximos defensores del ya viejo laissez faire laissez passer? ¿Están echando piedras sobre su propio tejado, pues quieren ganar menos para que los pobres se beneficien?
Querido Albert, no te dejes engañar por teorías monetaristas y "puras", que nos alejan del contexto. La economía no es nada, olvida las gráficas, olvida el precio como determinante de nada.
Sólo mira a tu alrededor y date cuenta de que, sobre la tierra, lo único que hay son BIENES, destinados a satisfacer NECESIDADES básicas para desarrollar la vida con dignidad. Si aquel 5% que posee casi el 60% de dichos bienes lo que quiere hacer es liberalizar los mercados: ¿para qué quieren hacerlo? ¿Para así poder repartir ese 55% que les sobra "sin las trabas del Estado, o para apropiarse del 40% al que esas estupidas e ineficientes medidas estatales (que no las defiendo, no te equivoques, te pido sólo que lo razones) les impide acceder?
Piensalo, y por favor, contestame para poder mantener este diálogo.
Atentamente, Antonio
Antonio,
y es que pretendemos hacer una teoría "pura", es decir, olvidamos de alguna manera el contexto en el que vivimos, y tratamos de demostrar cómo "en teoría" podrían ser solucionados muchos de los problemas actuales.
Lo lamento pero no me reconozco en esta afirmación que haces. Obviamente en mis artículos intento explicar desde la teoría cuál es la causa de determinados problemas sociales y cuál podría ser su solución, pero ignoro en qué sentido ello implica que olvido el contexto en el que vivimos. De tu comentario infiero, sin embargo, que relacionas mis presupuestos teóricos con el modelo neoclásico de competencia perfecta que se enseña en las facultades de economía y, como esos modelos no se ajustan a la realidad (al contexto en el que vivimos), me acusas de dejarla de lado (de no tener en cuenta, por ejemplo, los llamados “fallos del mercado”). Pero creo que se deduce de otros artículos míos (en particular
éste) que no soy un seguidor de la escuela neoclásica, y que mi bagaje procede de la literatura de la escuela austriaca, que emplea una metodología distinta y lleva a conclusiones no siempre coincidentes con las de aquélla. Así, por ejemplo, desde la escuela austriaca la teoría de los fallos del mercado (como la explicación clásica del monopolio) se considera deficiente y carente de valor científico. Desde la escuela neoclásica misma hay también autores que concurren en parte con este análisis y oponen a los fallos del mercado los fallos del Estado para concluir que el “remedio estatista” es peor que la supuesta enfermedad.
Tampoco estoy seguro acerca de la clase de objeción que estás planteando a mi tesis de que el cuidado de los pobres en una sociedad desarrollada no justifica el Estado del Bienestar. Parece más bien que estás intentando argumentar en favor de un esquema redistributivo de tipo rawlsiano que favorezca la “igualdad de oportunidades”, pero no es el propósito de este artículo impugnar un modelo redistributivo que exceda el de una red de asistencia mínima.
Sobre el tema del monopolio, comúnmente se considera que existe una situación de monopolio cuando hay un solo oferente. En este caso, como dices, la explicación clásica es que el monopolio tenderá a subir el precio por encima del precio de equilibrio para aumentar los beneficios, puesto que no está sometido a la presión de la competencia. Pero este planteamiento sólo es cierto si existen barreras de entrada impuestas por el Estado que no permiten la entrada de nuevos competidores. Si la entrada de nuevos competidores no está restringida el oferente único sí está sometido a la presión de la competencia: compite contra los empresarios potenciales. Si eleva demasiado los precios otras empresas pueden entrar en el mercado vendiendo a precios inferiores y acaparando clientes de la primera. Por otro lado, el precio competitivo es resultado del proceso de mercado, no puede conocerse con anterioridad al mismo, luego no hay modo de determinar científicamente que una subida del precio en un contexto de mercado representa el paso de un precio competitivo a uno que no lo es en lugar del paso de un precio subóptimo al precio competitivo. Sobre el monopolio natural te remito a
este artículo en Liberalismo.org. También el capítulo el capítulo 9 del
TSC de Hoppe (pdf).
Con todo, no veo la relación entre tu objeción del monopolio y lo que argumento en el artículo. En todo caso lo que expones (concediendo a efectos dialécticos que fuera válido) justificaría la legislación anti-trust, no un Estado del Bienestar. Sobre la legislación anti-trust y su verdadero fundamento te remito a
este artículo de Gabriel Calzada.
En relación con el tema de las necesidades y la libertad, la libertad defendida desde el liberalismo es una libertad negativa (libertad como ausencia de coacción) no una libertad positiva (libertad como ausencia de necesidad / como poder para alcanzar los fines que uno se propone en cada momento). En
este artículo reflexiono en torno a dicha cuestión. Sin duda es relevante que los individuos puedan efectivamente alcanzar los fines que se proponen, y el mejor modo de conseguirlo (de aumentar el bienestar material y las posibilidades efectivas de todos ) es respetando la libertad negativa de los individuos (no coaccionarles).
Cuando hablas del subsahariano te centras en que dispone de menos riqueza que un ciudadano occidental, que no dispone de las mismas opciones. Además te refieres a la riqueza como si se tratara de una tarta, siendo los porcentajes que mencionas las distintas porciones de modo que si uno se queda con una más grande los demás forzosamente se quedan una más pequeña. Es ésta una concepción absolutamente equivocada de lo que es la riqueza y que deja entrever al menos cierta incomprensión de cómo funciona el proceso de mercado (un proceso creativo, que constantemente crea riqueza dónde no la había). Permíteme copiar un fragmento que escribí en otro hilo:
“La desigualdad per se no me preocupa, de hecho es el fruto lógico de la libertad y no soy envidioso, en todo caso lo que me preocupa es la pobreza medida en términos absolutos, y ésta se aplaca creando riqueza, no redistribuyéndola (e inhibiendo su creación). Por lo demás esto de que la riqueza de la nación debe estar bien repartida deja entrever la falsa (y popularizada) premisa de que nos hallamos en una suerte de mundo estático en el que los recursos están dados. En este sentido se enjuicia la realidad desde el punto de vista de quien observa una tarta y se pregunta cómo repartirla, o de quien observa la desigual distribución de la riqueza y, presumiendo que antes ya estaba allí, critica que dicha distribución no sea equitativa. Pero la tarta no estaba allí antes de que alguien la creara, la produjera. Se trata, pues, de enjuiciar un proceso creativo, un proceso productivo, no un simple resultado final. En el mercado no hay ningún proceso distributivo aparte del proceso de producción e intercambio. La tarta no se crea primero y luego se reparte (bien o mal) entre la gente. La tarta se “reparte” mientras se crea, y de hecho no se crearía si no se repartiera simultáneamente de ese modo. De ahí que al intentar redistribuirla coacción mediante lo que se consigue es inhibir la creación de riqueza y repartir pobreza. En tanto la distribución de la riqueza sea el resultado de las acciones productivas e intercambios voluntarios de los distintos individuos no tiene absolutamente nada de injusta.”
Por tanto, lo que debiera preocuparnos no es si el subsahariano tiene más o menos capacidad adquisitiva que uno de nosotros, sino de qué modo puede llegar a incrementarla. La respuesta es produciendo. La riqueza en una sociedad se genera produciendo, acumulando capital y aumentando la productividad (lo cual solo tiene lugar en un marco en el que se respeta la libertad negativa de los individuos / no se les coacciona) Así es como Europa salió de la pobreza y así es como el África subsahariana tendrá que salir de la pobreza (con la ventaja de que ahora desde el extranjero pueden capitalizar sus sociedades con más rapidez). Enlazo con un
artículo de Rallo sobre la creación de riqueza.
Por último, respondo a esta pregunta:
¿cómo puede ser que los grandes beneficiados de este sistema, es decir, las grandes Organizaciones Multinacionales y sus similares sean los máximos defensores del ya viejo laissez faire laissez passer?
O bien no entendemos lo mismo por laissez faire, o bien tenemos una percepción muy distinta de lo que defienden en general las grandes empresas o los empresarios. El Estado del Bienestar sirve sistemáticamente a grupos de interés, muchos de ellos empresariales, que por supuesto no albergan deseo alguno de desmantelarlo. Algunas empresas obtienen enormes beneficios debido precisamente a la intervención estatal. He tratado esta cuestión en varias ocasiones, en particular
aquí (también
aquí). Sucede, además, que a menudo hay quien critica la intervención del Estado en general pero hace una excepción cuando le beneficia a él en concreto.
Un saludo Antonio
Albert:
No comenzaré aquí una discusión sobre la realidad o no de las barreras de entrada a la competencia, sobre si éstas son estatales o sobre si estas son innatas a las evoluciones del mercado. ¿y por qué? Pues porque leyendo tu respuesta, y todos y cada uno de los artículos a que me remites (muchos ya los había leído antes), me parece que nuestras posturas jamás podrán ser compatibles. No obstante si quisiera comentarte algunas cosas.
“En tanto la distribución de la riqueza sea el resultado de las acciones productivas e intercambios voluntarios de los distintos individuos no tiene absolutamente nada de injusta.”
“La desigualdad per se no me preocupa, de hecho es el fruto lógico de la libertad y no soy envidioso, en todo caso lo que me preocupa es la pobreza medida en términos absolutos, y ésta se aplaca creando riqueza, no redistribuyéndola (e inhibiendo su creación).”
“la libertad defendida desde el liberalismo es una libertad negativa (libertad como ausencia de coacción) no una libertad positiva (libertad como ausencia de necesidad / como poder para alcanzar los fines que uno se propone en cada momento).”
Aquí comienza, para mí, el problema. Y es que desde tu postura tiendes a totemizar la libertad, y a justificar cualquier sacrificio en aras de la misma. Mientras haya libertad, todo lo que venga después bienvenido sea. Pero lo terrible de este discurso es el concepto de libertad que tú mismo dices defender: la libertad como ausencia de coacción. ¿De qué hablamos cuando hablamos de coacción? ¿Qué es coaccionar a un individuo? He leído tu artículo sobre los humos entre los vecinos, la música muy alta, etc. etc., en el que hablas de que este límite es difuso.
Pero yo me dejo de problemas de no poder conciliar el sueño 4 horas, y te vuelvo a comentar, pues no veo que me respondas a esto. Si hemos dicho que el ser humano tiene NECESIDADES PRIMARIAS, es decir, sin las cuales no puede tener acceso a una VIDA DIGNA, y que ha de satisfacer esas necesidades AQUÍ Y AHORA, ¿no coacciona a un individuo quién se vale de esta situación para, pongamos por ejemplo, explotarlo como trabajador? Tú dirás: pero si los dos eligen libremente que uno trabajara para el otro 12 horas al día por 10 euros, ¿quién tiene que interponerse entre ese ACUERDO LIBRE?
Ahora yo te digo: ¿Es libre? ¿Es un acuerdo MATERIALMENTE libre? Quizá si tú me dirás: sí, es libre, porque el que entra como trabajador elige entre morir de hambre o trabajar esas horas, y obviamente elige trabajar esas horas. ¿Quién es el Estado (o un tercero cualquiera) para decirle a ese trabajador que no puede entrar a trabajar por ese precio, pues hay un SALARIO MÍNIMO que se lo impide? Y me dirás: la conclusión es que por culpa del salario mínimo, ese trabajador se muere de hambre, pues pudiendo trabajar 12 horas por 10 euros, el salario mínimo le impide trabajar y se muere.
Y ahora permíteme que te pregunte lo siguiente, querido Albert: ¿Quién es el responsable de esa muerte? ¿El “Estado” (llamemoslo asi), por poner el salario mínimo? ¿El que lo quería contratar, pues es alguien deshumanizado que sabe que el trabajador se moría de hambre y por esos 10 euros le hubiera hasta besado los pies? La respuesta es NINGUNO DE LOS DOS. El “Estado” TIENE que velar por la DIGNIDAD del ser humano, y porque situaciones coyunturales no le OBLIGUEN a rechazar la misma. El explotador actúa de forma “lógica”: para qué pagarle 100, si pudiendo pagarle 10 el otro igualmente va a querer trabajar para mí. Es como regalarle 90 euros!”. Y piensa con razón, pues es injusto pedirle un sobreesfuerzo individual. “¿Por qué le voy a pagar yo 100, si nadie lo haría en mi lugar, si todos en mi lugar le pagarían 10?”
De alguien tiene que ser la culpa de esta situación, pues querido Albert esta situación actual no es resultado de un Estado natural que INEVITABLEMENTE nos haya traído hasta aquí. Desde la explotación de las minas de Sudamérica, hasta la periferización de las colonias obligándolas (véase por ejemplo el Tratado de Methuen) a comerciar tales bienes que interesaban al mundo capitalista desarrollado, hasta la actual capitalización del mundo desarrollado por parte de los Países Subdesarrollados. Nada de esto es gratuito.
Con lo cual llegamos LOS DOS a la misma conclusión: la culpa es del actual SISTEMA económico. Es en las conclusiones donde diferimos. Tú dices: dejemos al individuo en libertad negativa absoluta, y el mundo sólo tenderá a hacerse más justo, pues esto reducirá la POBREZA EN TERMINOS ABSOLUTOS. ¿Qué significa esto? ¿Qué se creará más riqueza? Fíjate que eso NI LO DUDO. Ahora, ¿para quién va esa riqueza? Y lo que es más importante ¿A QUÉ PRECIO? ¿A qué tengo que renunciar (y no tú ni yo occidentales educados blancos del norte y hombres para mas señas) para “““acceder””” a esa riqueza, a ese “poder vivir de cualquier manera”, trabajando 12 horas por 10 euros, pero “al menos” viviendo?
Yo, por mi parte, prefiero luchar por la DIGNIDAD humana que por la LIBERTAD NEGATIVA humana. Si para ello me veo obligado a tener que renunciar a ciertas cosas (la mayoría de las cosas en la vida son renunciables, querido Albert, basta ya de codicias y de infelicidades por querer tener siempre lo que no se tiene), estoy absolutamente dispuesto a hacerlo, y no me importará para nada el sacrificio. Te recomiendo un paseíto por ese mundo de pobres (Mauritania por ejemplo, te parece bien?) y que vayas predicando tus fórmulas para “ayudarlos”, a ver cómo les sienta. Y es que ¿cuántos de esos mauritanos que vas a conocer en tu próximo viaje defenderían las tesis que tú defiendes?
Pero no te equivoques, ni me vengas con el recurso fácil de “entonces tú qué propones, ¿seguir mandando litros de leche y kilos de azúcar?” o cosas del estilo. Eso me parece una barbarie, la teoría de la ayuda humanitaria digo, pero no es el momento de explicarte ahora porqué, pues es muy larga la explicación.
Pero tal o mayor barbarie me parece lo que defendeis desde estas páginas. La diferencia entre tú y yo es que yo no defiendo desde una página web una teoría que sé que es deshumanizadora, y que juega obviamente de cara a los intereses de un grupo muy concreto de personas, de esas del AQUÍ Y AHORA Albert, no creas que esta teoría surge a mediados del Siglo XX porque sí, porque tocaba, y responde a la barbarie y al hambre. Responde a otra cosa muy distinta, que por obvia me parece innecesario señalártela, pues, a pesar de muchas de las opiniones que viertes, te sigo considerando una persona inteligente.
Creo humildemente que el problema de las tesis que defiendes, es que te mueves dentro de un marco cerrado, creado por los liberales dieciochescos, y que aún hoy sigue adelante. Tratas de buscar soluciones DENTRO de ese marco, y lo que quizá se te escapa es que el propio marco es el que tiene defectos de base (para mí, siempre para mí).
En palabras de Hume, empleando su razonamiento sobre la “falacia naturalista”, se pretende naturalizar un “deber ser” (en vuestro caso las manos invisibles) como si fueran “hechos naturales”, haciendo pasar una propuesta normativa (o de “deber ser”) por una proposición científica (o de “ser”). Estaríamos, pues, ante hechos inevitables, no ante propuestas ideológicas construidas PARA ALGO Y PARA ALGUIEN.
Así parece que se tratara de HECHOS, cuando de lo que en realidad se trata es de una Ideología que se quiere imponer como si no hubiera otra posibilidad de regular nuestras vidas y de entablar nuestras mutuas relaciones.
Quizá deberíamos buscar esas OTRAS FORMAS de alcanzar una vida materialmente más justa, y salirnos de esa justicia y libertad formales que no nos llevan, para mí, hacia ningún puerto mejor de aquel en el que ya estamos.
Atentamente, Antonio.
Resulta curioso, Antonio, acusar al liberalismo (que trata de evitar toda coacción del hombre hasta donde sea razonablemente posible) como una ideología que se quiere imponer. Tratar de imponer una no-coacción lo veo francamente contradictorio.
Has hablado de luchar por la dignidad del hombre (con lo que estoy de acuerdo contigo) pero renuncias a defender su libertad para que no sea coaccionado (no te puedo seguir en este razonamiento; es como si dijeras que te importan los seres vivos pero les privases, al mismo tiempo, de algo sustancial a ellos).
En cualquier caso, esas otras formas de alcanzar una vida materialmente más justa de las que sugieres ¿implicarían, tal vez, coacciones contra el hombre? Presupongo que estás contra todas las ideologías que se imponen.
Un saludo.
A ver, a pesar de que es a Albert al que me dirijo y del que espero una pronta respuesta, te responderé brevemente Francisco, por tu interés en el tema.
a) No digo que haya que quitarle la libertad al individuo, trato de diferenciar la libertad formal (o llámala negativa) de la libertad material (o positiva, como la llameis). Es obvio que el ideal es que el hombre sea libre, siempre y cuando esa libertad sea real y no una mera declaracion de intenciones. Es como si me dices que ahora todos los hombres (y mujeres) somos iguales ante la ley porque ASI LO DICE EL ARTICULO 14 DE LA CONSTITUCION. Ahora, ¿lo somos? Quiza sea falso que una mujer en un puesto identico al de un hombre cobre un 30% menos que éste, aún teniendo ambos identicas caracteristicas... pero me temo que es tristemente cierto.
b) Y como habras deducido de ello, mientras no se dé esa igualdad material que nos lleve a una libertad igualmente material o real, es obvio que estoy de acuerdo con coaccionar las acciones de los hombres que con las mismas impiden el desarrollo de esa libertad y el alcanzar esa dignidad humana que sí que debería ser el objetivo último.
Ahora, vosotros partís del presupuesto que "un Estado" no puede evitar ésto, sino que lo acentúa. Esté yo más o menos de acuerdo, lo que trato de haceros ver es que si la solución tampoco es este liberalismo formal absoluto, ¿por qué empeñarse en defenderlo como si fuera el sistema ideal en vez de tratar de buscar alguna alternativa más viable?
Critico éso, el vender este sistema como la piedra filosofal cuando no me cabe la menor duda de que, inteligentes como debeis ser, sabeis perfectamente que el camino hacia la igualdad-dignidad humana no pasa por una libertad formal absoluta, pues tal y como está el mundo AQUI Y AHORA!! lo más probable es que acentuara las diferencias.
Critico eso, pues creo que un educador (y escribir artículos en internet es educar) tiene que ser plenamente responsable y consciente de aquello que escribe.
Atentamente, Antonio
Antonio,
Empiezo por aquí:
“Yo, por mi parte, prefiero luchar por la DIGNIDAD humana que por la LIBERTAD NEGATIVA humana.”
Dejando la retórica a un lado, ¿qué significa exactamente que “prefieres luchar por la dignidad humana”? ¿Por qué opones la dignidad humana a la ausencia de agresiones?¿Te parece “digno” emplear la fuerza contra personas que no han hecho mal a nadie?¿Te parece indigno respetar la propiedad y la integridad física de las personas?¿Crees que los liberales no nos identificamos con la causa de la dignidad humana? En cualquier caso en tu comentario las propuestas alternativas brillan por su ausencia. Repudias el sistema económico actual (yo también, por lo que tiene de socialista) asociándolo al libre mercado, pero no nos explicas con qué quieres reemplazarlo. Comprenderás que tu crítica pierda fuerza si es meramente destructiva, pues algo habrá que construir sobre las cenizas de lo que destruyas. Si no sabes qué vas a construir luego quizás la demolición no sea una buena idea, al fin y al cabo señalando los (presuntos) puntos débiles de un sistema no demuestras que haya un sistema alternativo mejor.
Dicho esto, pasemos a atacar el núcleo de tu argumento, que parece ser tu concepción de la libertad como poder o como ausencia de necesidad. Según esta concepción un individuo no es libre si no
puede efectivamente alcanzar los fines que se propone, no es libre si no dispone de medios suficientes para alcanzar sus fines. En este sentido se considera coactiva la falta de poder o de medios materiales para alcanzar unos fines, la carestía se torna coactiva. Bien, ahora te propongo el siguiente ejercicio intelectual:
Tomemos el caso del explorador desfallecido perdido en el desierto que citaba en otro artículo. Difícilmente alguien argüirá que el explorador está siendo coaccionado, y sin embargo de acuerdo con la definición de libertad como ausencia de necesidad este individuo no es libre porque no dispone de los medios necesarios para saciar su sed y evitar la muerte. Aquí parece obvio que no hay agresión, no hay coacción, porque
nadie interfiere en las acciones del explorador perdido. El estado de necesidad o la falta de medios no explican,
per se, la existencia de coacción.
Introduzcamos otro personaje en el escenario descrito, un individuo que ha cavado un pozo en medio del desierto para consumo propio. A juicio de algunos la situación cambia entonces por entero. Si este individuo se negara a saciar la sed del explorador estaría impidiendo que éste tomara agua del pozo, interfiriendo así en su actuar. El propietario del pozo estaría coaccionando de esta forma al sediento explorador, por lo que el explorador tendría pleno derecho a responder a la agresión tomando por la fuerza el agua que necesitase. Sin embargo, ¿cómo podemos considerar que el propietario del pozo le está coaccionando cuando, al negarle el agua, no le está dejando en una situación peor de la que estaba? Si el propietario en lugar de cavar un pozo hubiera elaborado una hamaca, ¿también le habría agredido por no haber cavado el pozo en un primer momento?¿Cómo es posible que la mera existencia del pozo (que es creación de ese individuo) convierta en injusta una situación que para el explorador tiene exactamente las mismas consecuencias que el escenario original en el que no había ningún pozo? Confunde a muchos el hecho de que el propietario del pozo no está mejorando la situación del explorador pudiendo hacerlo. Pero por muy reprobable que nos parezca esta forma de proceder dudosamente podemos calificarla de coactiva o agresiva. Si le proponemos una cita a la chica que nos gusta y ésta declina la invitación, sin duda nos sentiremos desafortunados, pero no consideraremos que la chica nos ha coaccionado por no mejorar nuestra situación pudiendo hacerlo (aceptando la cita). El médico que atiende diariamente a diez enfermos también podría mejorar la situación de otros cinco si en lugar de pasar el fin de semana con su familia se quedara en el hospital. ¿Está coaccionado a estos cinco enfermos por no atenderles pudiendo hacerlo? Nosotros mismos podríamos mejorar la situación de otras personas si renunciáramos a nuestro tiempo libre y sustituyéramos nuestras preferencias por las de los demás. ¿El hecho de que no lo hagamos nos convierte en agresores? No se trata de dilucidar si somos por ello buenas o malas personas, sino si supone un acto de coacción no mejorar la posición de alguien pudiendo hacerlo.
En relación con este tema te recomiendo encarecidamente el artículo de Gene Callahan
“Anarquistas de mercado y anarco-socialistas: ¿podemos convivir?”, en particular su analogía crusoeniana para ilustrar la naturaleza voluntaria de las relaciones económicas puras o de mercado.
Vayamos al escenario crusoeniano nosotros también. Imagina que Robinson se encuentra en el extremo de una isla y Viernes en el otro extremo. Robinson y Viernes jamás se desplazan al extremo opuesto, de modo que no saben de la existencia del otro. Supongamos que Robinson consigue producir múltiples bienes, puede ahorrar, crear bienes de capital, aumentar su productividad y en última instancia vivir confortablemente. Viernes en cambio, no recolecta la suficiente comida para ahorrar, su producción no excede su consumo, antes al contrario, hay días que pasa hambre; se encuentra en un estado de necesidad. (La desigual producción de ambos puede deberse a que el primero dispone, por ejemplo, de tierras más fértiles, de más habilidades, de más perspicacia empresarial, de más fuerza de voluntad etc.) ¿Hay coacción en este escenario?¿Alguien coacciona a alguien? Es obvio que no. Ninguno de los dos sabe de la existencia del otro, nadie interfiere en la vida del otro isleño.
Supongamos que un día, casualmente, Robinson y Viernes se encuentran en el centro de la isla. Viernes le explica a Robinson el estado de necesidad en el que se encuentra y le pide unos cuantos víveres. Robinson se niega y vuelve a su extremo de la isla. ¿Ha coaccionado Robinson a Viernes? Robinson simplemente ha decidido seguir con su vida como si jamás hubiera conocido a Viernes. Viernes sigue pasando hambre, pero igual que antes. Robinson no ha interferido en la vida de Viernes, le ha dejado como estaba. Viernes no puede achacar su necesidad a Robinson, Robinson no es la causa de su necesidad, pues ya padecía necesidad antes, Robinson simplemente no ha querido mitigarla. Se le puede acusar de mezquino, desalmado o lo que fuera, pero no de agresor.
Ahora imaginemos que Robinson, en lugar de desestimar la petición de Viernes y marcharse de vuelta a casa le propone la siguiente oferta: él le dará a Viernes unos pocos víveres, los suficientes para que no pase hambre, y Viernes laborará para él cada día durante 12 horas. Viernes acepta. ¿Puede decirse que Robinson está coaccionando a Viernes por el hecho de ofrecerle un salario tan bajo? En el párrafo anterior hemos concluido que si Robinson se niega a interactuar no está agrediendo a Viernes en absoluto, pues no interfiere en su trayectoria, simplemente le deja como estaba. Es como si jamás se hubieran conocido. Si Robinson se niega a interactuar, Viernes quizás muere de hambre, pero su situación no es peor de la que sería sin la existencia de Robinson, luego Robinson no es la causa de que Viernes esté famélico. Viernes se hubiera muerto de hambre igualmente si no se hubiera encontrado con Robinson. Su situación de necesidad es independiente de la existencia de Robinson, de modo que no puede haber sido causada por ninguna interferencia suya. ¿Cómo es posible, entonces, que podamos considerar agresiva o coactiva una actuación por parte de Robinson que
mejora la posición de Viernes? Nótese la paradoja: ¿Cómo podemos calificar de coactiva una interacción que mejora la situación de Viernes, aunque sea un poco, cuando es patente que la no-interacción que deja a Viernes en la misma situación de precariedad que antes no tiene nada de coactiva? Robinson simplemente le ofrece una oportunidad de mejora. Viernes puede tomarla y dejar de pasar hambre, o puede rechazarla y continuar como hasta ahora. Robinson no interfiere en la trayectoria de Viernes, no le impone ningún cambio en su trayectoria que Viernes no quiera aceptar. Se trata, en caso de que Viernes acepte la oferta, de un intercambio
voluntario y por tanto
mutuamente beneficioso, de lo contrario la parte perjudicada lo rechazaría. Y si ambos se benefician está claro que Robinson no puede beneficiarse a expensas de Viernes, no es un juego de suma cero. Puede que en este ejemplo Robinson se beneficie más que Viernes, pero el hecho es que los dos mejoran su situación con respecto a su situación previa.
Tu objeción sería: ¿pero acaso el estado de necesidad de Viernes no le fuerza a aceptar la oferta de Robinson? No. Esta circunstancia puede explicar la intensidad con que se desea una cosa y no otra, pero no coacciona a nadie. Viernes padece hambre, y es por eso que anhela con tanta intensidad los víveres que Robinson tiene que ofrecerle. Podría rechazar la oferta,
nadie se lo impide, pero en estas circunstancias los víveres son demasiado valiosos para él. De hecho si quisiera suicidarse o hacer una huelga de hambre, estando exactamente en la misma situación, dejaría de considerar valiosos esos víveres, y Robinson tendría que ofrecerle otra cosa. Las circunstancias, en este escenario, no compelen en sentido estricto, únicamente pueden ayudar a explicar por qué Viernes desea los víveres con tanta intensidad. El hecho de que estemos en invierno puede explicar por qué deseamos ropa de abrigo y el hecho de que estemos en verano puede explicar por qué deseamos un bañador. Si estamos en el Polo Norte es probable que anhelemos desesperadamente calentarnos con el fuego, mientras que si es sólo una noche un poco fría puede que no nos importe tanto habernos dejado la bufanda en casa. Por supuesto nadie nos obliga a ir abrigados cuando esquiamos, pero como no queremos pasar frío es algo que valoramos extraordinariamente y a lo que no estamos dispuestos a renunciar. Del mismo modo nadie obliga a Viernes a suscribir la oferta de Robinson, pero como dejar de padecer hambre es algo que valora en grado sumo, la acepta.
Fíjate, además, que he puesto ejemplos extremos. Si la conclusión es que en estos ejemplos extremos no hay, pese a todo, agresión, en cualquier versión menos extrema la conclusión será la misma. Por otro lado ten en cuenta, este punto es relevante de cara a tu argumento, que solo he ejemplificado una de las posibles modalidades de intercambio, el intercambio aislado (un comprador y un vendedor), en la que la habilidad negociadora y el regateo tienen suma importancia. Este tipo de intercambio es el que resulta en un salario bajo para Viernes (aunque tampoco tiene que ser así necesariamente), pero es
el menos común de los intercambios en el mundo real. Casi nunca se dan intercambio aislados en el mercado. Normalmente hay muchos compradores y muchos vendedores (intercambio bilateral) o a veces casos de subastas (intercambio unilateral entre compradores). En estas otras modalidades Viernes saldría beneficiado sin que tuviera que hacer apenas ningún esfuerzo negociador. En un intercambio bilateral, el más frecuente en el mercado, muchos Robinsones se disputan a muchos Viernes, y la competencia entre Robinsones para que los Viernes acudan a trabajar para ellos y no para sus competidores les lleva a ofrecer cada vez salarios más altos (siendo el límite máximo la productividad de Viernes). Viernes, aquí, sin siquiera pedirlo ve como le ofrecen un salario más elevado. (Las multinacionales en el tercer mundo, por ejemplo, suelen pagar salarios más altos que las empresas autóctonas, ¿por qué? Porque así captan a los trabajadores, los desplazan de una rama productiva a otra pagándoles un poco más. Si no les ofrecieran mejores condiciones que las existentes estos no irían a trabajar a la multinacionales. Sin embargo, lo prefieren porque para ellos supone una mejora). Por último, tampoco hemos comentado el papel que juega el empresario como “prestamista” (anticipa salarios a cambio de productos futuros) y como descubridor de oportunidades de ganancia. Los trabajadores podrían prescindir de los empresarios si estuvieran dispuestos a esperar para obtener ingresos (hasta que manufacturaran y vendieran el producto) y descubrieran ellos mismos las oportunidades de ganancia (en cuyo caso ya serían, de hecho, empresarios).
En definitiva, si concebimos la libertad como “ausencia de necesidad”, entonces sólo somos libres si no padecemos carestía, lo que equivale a decir que somos libres cuando disponemos de recursos y capacidades que sacian nuestras necesidades. Somos libres cuando podemos satisfacer nuestras necesidades, los fines que nos proponemos. Esta libertad, en la medida en que exige la disponibilidad de una medios para alcanzar ciertos fines, choca con la concepción de libertad como ausencia de interferencias por parte de agentes externos. La libertad como ausencia de necesidad y la libertad como ausencia de coacción son necesariamente excluyentes, pues la primera sólo puede existir en la medida en que desplaza a la segunda: un derecho a tener conlleva por parte de otros una obligación a proveer, de modo que en tanto alguien posee un derecho a disponer de unos medios para saciar sus necesidades otros deben estar obligados a suministrárselos y deviene lícito interferir en sus asuntos para asegurar el cumplimiento de esa obligación. En otras palabras, la libertad positiva está en contradicción con la libertad negativa. No puedes comerte el pastel y tenerlo al mismo tiempo. O estás a favor de la coacción o en contra. O estás a favor de coaccionar a personas pacíficas (que lo único que han hecho es crear riqueza) para beneficiar a otros, o estás en contra de agredir a personas pacíficas y buscas beneficiar a otros por medios distintos (generando más riqueza, haciendo donaciones, creando instituciones sin ánimo de lucro, difundiendo ideas reformistas y presionando para cambiar el sistema etc.).
Volvemos a lo de antes:
Yo, por mi parte, prefiero luchar por la DIGNIDAD humana que por la LIBERTAD NEGATIVA humana. Si para ello me veo obligado a tener que renunciar a ciertas cosas (la mayoría de las cosas en la vida son renunciables, querido Albert, basta ya de codicias y de infelicidades por querer tener siempre lo que no se tiene), estoy absolutamente dispuesto a hacerlo, y no me importará para nada el sacrificio. Te recomiendo un paseíto por ese mundo de pobres (Mauritania por ejemplo, te parece bien?) y que vayas predicando tus fórmulas para “ayudarlos”, a ver cómo les sienta. Y es que ¿cuántos de esos mauritanos que vas a conocer en tu próximo viaje defenderían las tesis que tú defiendes?
Me parece bien que estés “absolutamente dispuesto” a renunciar a ciertas cosas, la pregunta es, ¿por qué tienes que renunciar a nada?¿Crees que tu renuncia va a enriquecer a alguien? ¿Qué te hace pensar que la generación de riqueza pasa por la renuncia, presumiblemente por parte de los ciudadanos occidentales? Antes de hablar de renuncias sería conveniente hablar de cuál la causa de la riqueza. En el anterior comentario te he remitido a un artículo de Rallo sobre este tema. La riqueza, insisto, se genera produciendo, ahorrando y aumentando la productividad, y solo un marco institucional suficientemente respetuoso con la propiedad privada / el libre mercado permite la cooperación social y el descubrimiento y aprovechamiento continuo de oportunidades de ganancia (y cuanto más respetuoso con el libre mercado, más favorable a la creación de riqueza). No hay otra fórmula. Puedes aceptarlo o no, pero es así, con independencia de los escrúpulos morales que ello te suscite. Así es como han prosperado las naciones occidentales y, en tiempos más recientes, los países del sudeste asiático y Europa del Este, por ejemplo. La ventaja de los países en desarrollo contemporáneos (con respecto a los países occidentales en su momento) es que no es necesario que se capitalicen solos, pueden capitalizarlos desde fuera. No hace falta que creen ellos solos todo el capital, produciendo y ahorrando desde cero, las empresas extranjeras pueden aportar el capital y acortar ese proceso, pueden acelerar la acumulación de capital y hacer que prosperen más deprisa de lo que prosperó Occidente en su momento. La cantinela de que los beneficiarios de este proceso de acumulación de capital y crecimiento económico son exclusivamente unos pocos o una minoría es un completo disparate. Cientos de millones de personas han sido elevadas por encima del umbral de la pobreza
solo en China debido a la apertura económica del régimen. Lo mismo ha sucedido durante la segunda mitad del siglo XX en otros países en desarrollo. ¿Crees que el progreso material de Occidente se ha circunscrito a unos pocos, y que el resto todavía vive como sus tatarabuelos en el siglo XVIII? Algunos países han estado doblando su PIB cada 10 o 15 años, ¿en serio crees que eso solo repercute en unos pocos?
Dices que el Estado tiene que velar por la dignidad del ser humano. Todo esto suena muy bien pero al final lo que estás defendiendo es que hay que agredir a unos individuos para beneficiar a otros. ¿Por qué no explicitas que esa es la implicación de tu postura? No deja de resultar curioso los artificios dialécticos a los que recurren quienes demandan una mayor intervención del Estado para ocultar el hecho de que están justificando el empleo de la violencia contra personas que no han agredido a nadie. Pero es que además, el Estado no vela por la dignidad del ser humano. En primer lugar, porque no puede elevar su nivel de vida por decreto. Los salarios, por ejemplo, suben porque se acumula capital y aumenta la productividad (y la competencia entre los empresarios por hacerse con los trabajadores eleva sus salarios al nivel de su productividad), no va aumentarlos por decreto. Da igual que consideres que un determinado salario es indigno y debiera ser más alto, si pones un salario mínimo que está por encima de la productividad estimada de algunos trabajadores les estás condenando al paro. Punto. Luego el Estado les das una limosna más baja que el salario que iba a recibir, con lo cual resulta que es indigno trabajar por X pero es digno recibir X-1 por no hacer nada. Y en segundo lugar, el Estado no está hecho para velar por la dignidad humana ni nada que se le parezca. El Estado está hecho para extorsionar a unos individuos en provecho de otros (como dijera Bastiat, el Estado es aquella ficción por la cual todos los individuos procuran vivir a expensas de los demás). Múltiples grupos intentan controlar la maquinaria estatal para beneficio propio (para conseguir prebendas a costa del resto de individuos). El resultado es una redistribución básicamente horizontal, de grupos desorganizados (los individuos de a pie) a grupos organizados (grupos de presión).
Sea como fuere quiero insistir en que yo también me opongo al sistema económico actual, no hacemos otra cosa en estas páginas, pero por lo que tiene de intervencionista. La diferencia es, tengo la impresión, que yo lo repudio por lo que tiene de intervencionista y tú por lo que tiene de libre. Sin duda muchos de los problemas actuales tienen un culpable, que a veces se remonta en el tiempo, ¿quién es el culpable?¿Cuál es la causa? No estoy seguro de que tengas una respuesta a estas preguntas (por lo que te he leído), pese a habértelas planteado. Los liberales sí la tenemos: la causa de numerosos problemas sociales y de que ciertos países sigan estancados en la pobreza es la sistemática agresión contra los derechos individuales de las personas, la ausencia de respeto por la propiedad privada y la libertad personal de cada uno.
Espero que te haya parecido interesante el intercambio.
Un saludo, Antonio
Albert:
Me parece interesantísima tu respuesta, y te emplazo a una respuesta digna de la misma a lo largo de la próxima semana, cuando pueda encontrar el hueco para responder extensamente a tu análisis, que bien lo merece.
Atentamente, Antonio
Empecemos por el principio, que es definir los términos de la discusión: cuando hablo de dignidad no me refiero a un concepto moral (como sería, por ejemplo, decir“es indigno trabajar fregando suelos”), sino que me refiero a un concepto económico. Para mí, la dignidad es un acceso igualitario y no jerarquizado a priori a los factores de producción, y por ende a los bienes derivados de los mismos.
Para que un proceso luche por alcanzar tal dignidad, es decir, por tal acceso a los bienes de producción, debe favorecer las condiciones materiales que permitan tal acceso.
Por tanto de forma indirecta estoy respondiendo a tu pregunta sobre si concibo alguna agresión contra un individuo que no ha cometido ninguna. Y esta respuesta, como ya te dije, es obviamente afirmativa.
Permíteme ahora, más claro el marco general de la discusión y los términos de la misma, que responda a algunos de los ejemplos que me pones.
Cuando en mi primera intervención criticaba vuestra teoría pura, es decir, descontextualizada, jamás creí que pudiera llegar a tal extremo. Y me explico.
Primero vamos con el ejemplo de Robinson y Viernes. Dices que “Viernes no puede achacar su necesidad a Robinson, Robinson no es la causa de su necesidad, pues ya padecía necesidad antes, Robinson simplemente no ha querido mitigarla.” Creo que tú mismo te darás cuenta de que, al hacer este análisis como algo siquiera subsidiariamente aplicable a la realidad, estás cometiendo una gran trampa.
¿Viernes no conoce a Robinson? Empecemos a hacer HISTORIA, que al fin y al cabo vivimos en ESTE mundo.
Quizá Robinson, no entró en una parcela de Viernes y le robo el oro y la plata, y le obligó (pues eso de los virreinatos sudamericanos te sonará de algo, no?) a firmar acuerdos como el de Methuen por el que no sólo impedía su desarrollo económico OBLIGÁNDOLE a convertirse en exportador de materias primas mientras Robinson las transformaba, desarrollando con ello su industria, y luego vendiéndosela de nuevo a Viernes, que comprándoselas capitalizaba el desarrollo occidental, pues sus factores de producción estaban siendo primero robados, y luego obligados a exportarlos.
Quizá Robinson no entró en otra parcela de Viernes, que se llamaba Africa, y blablabla (supongo que no tengo que explicarte lo que fue y AUN HOY SUPONE la colonización, no?).
Y bueno, creo que es obvio hacia donde voy. Robinson no sólo conocía bien a Viernes, sino que era en gran medida responsable de su situación. El hecho de que ahora todos esos Viernes quieran “occidentalizarse”, ¿se debe a algo? Te dejo esta pregunta esperando tu respuesta, pues son muchos los temas a tratar.
Ahora bien, SUPONGAMOS que Robinson y Viernes no se conocen de nada, ni han interferido en absoluto. Pero resulta que el AZAR (porque nacemos donde nacemos así, por azar) ha querido que Robinson viva en tierras donde fluyen ríos de leche y miel, y que Viernes viva en un desierto. Ahora tú dices: se encuentran de forma fortuita, y se dan a conocer sus distintas situaciones. ¿Surge algún derecho de Viernes sobre los bienes que pueden producir las tierras DONDE VIVE Robinson?
Aquí hay que diferenciar varios conceptos. El primero, es que tú partes de que Robinson es DUEÑO (al fin y al cabo todo esto va de propiedad privada) de la parcela que ocupa. Es de su propiedad, y puede excluir de su uso y disfrute a todos aquellos que desee. SUPONGAMOS que aceptamos la propiedad privada en los términos que describes. En ese caso, Robinson incluso podría tener parte de SUS terrenos sin usar, no? Es decir, la propiedad lo que da es el derecho a excluir a otros de su uso y disfrute, pero no da el deber de utilizarla para fin alguno. Podría hacerse una piscina, plantar patatas, o ver como el sol calienta la hierba alegremente. Mientras permanezca bajo su control y no pase a ser res nullius, nadie puede entrar y al propietario no se le puede obligar a ninguna acción de aprovechamiento de los mismos.
Ya que te gusta ir a los extremos (aunque yo los veo inútiles porque no describen la realidad, pero lo haré para ver si a través de éste detectas la trampa), te voy a plantear otro. Robinson es propietario de toda la isla. Tras su relación de intercambio laboral con Viernes le ha comprado su parte de isla, y a su vez han encontrado un grupo de 1000 nativos, que ninguno de los 2 conocía, y Robinson, tras darles empleo etc etc ha comprado igualmente sus tierras. Robinson ha comprado TODA la isla, de la que es propietario, y vende a sus propios trabajadores los productos que éstos fabrican, puesto que como bien decías no tienen forma de comunicarse con el exterior. Pero un buen día, Robinson toma una decisión. Y es que le caen muy mal los otros 1001 habitantes de su isla. Simplemente se ha cansado de acumular bienes, y ya no quiere seguir trabajando sus tierras porque le está causando migrañas tanta responsabilidad. Así que decide cultivar un pequeño huertito entre sus innumerables tierras, y vivir como un hortelano que se autoabastece. Robinson es muy feliz con esa nueva vida. ¿Fin? Sin duda no.
Robinson despide a todos SUS empleados, demuele SUS fábricas pues su sola visión le recuerda sus migrañas, pero como ahora es más generoso que antes, pues está feliz, DECIDE, aunque podría no hacerlo pues no le ata responsabilidad alguna (en la negociación, se negó a incluir condiciones de despido. Libre por los dos lados. Tú te vas cuando quieras, yo te echo cuando quiera), pero aún así supongamos que decide dar a cada uno de sus trabajadores una casita con vistas al mar, un adosadito a cada uno. Pero sólo eso. ¿¿Sólo?? Pero si podía no haberles dado nada!!! Claro, los 1001 no tienen donde cultivar, no tienen para hacer balsas para pescar pues los árboles están en las tierras DE Robinson. ¿Qué pueden hacer, si no pueden coaccionar a Robinson ni a que produzca, ni a que LES PERMITA!! producir, ni a que les proporcione bienes, ni a nada? Morir. ¿Fin? Fin.
Esa es la “justicia” formal a que nos lleva la libertad negativa.
Toda propiedad tiene un fin social. No existe la propiedad privada sobre algo. Pueden existir (y lo defiendo absolutamente) todos los derechos del mundo sobre algún bien, de hecho, la suma de esos derechos, si la miras en un diccionario jurídico, es lo que ahí se llama “propiedad”: uso personal, excluyente, etc etc etc.
PERO, siempre condicionado a que cumpla una función social. El grado es lo que debería quizá llenar algún debate, que iría desde la planificación absoluta (que la rechazo) hasta el libre uso absoluto salvo casos de necesidad social (que ya se asemeja más a mi parecer).
Dejemos sin cerrar el tema, pero entremos ya con el explorador. No sé que concepción tendrás del socialismo. Quizá deberías revisarla, porque por lo que te leo, me parece que no lo conoces muy bien. Yo al menos me molesto en conocer esta postura neo-liberal, y me nutro de ella.
Antes de situarnos en el explorador perdido, analicemos POR QUÉ esta perdido en medio del desierto. Puede que nuestro explorador esté ahí porque decidió darse un paseíto y se perdió. Puede que esté ahí como miembro de una expedición para estudiar la posibilidad de obtener agua potable y se extravió. O quizá fue al desierto porque, harto de las reglas de la sociedad en que vivía, decide salirse de ella y perderse en una vida reflexiva y transeúnte.
Pero se encuentra con el señor del pozo. ¿Qué tiene que hacer éste? Para empezar, si el señor del pozo soy yo, tenga lo que TENGA que hacer, le doy agua. ¿Qué coño me cuesta? Pero la cosa es, como bien dices. ¿Se me puede acusar por no darle agua? Bajo mi punto de vista, DEPENDE. Si nuestro explorador se perdió, debe darle agua pues PARA MÍ la omisión del deber de socorro, aún cuando no se ha colaborado a crear la situación de necesidad, es una obligación SIEMPRE Y CUANDO tal prestación de socorro no ponga en peligro un bien de mayor o igual valor. Traducido. Si puedes darle agua porque te sobra, estás obligado a hacerlo. Si dándosela te la quitas a ti mismo y te pones en situación análoga a la que tenía en explorador (o sea, muerto de sed), no estás obligado.
Sigo. En caso de que se extraviase a consecuencia de la expedición, la respuesta es IDÉNTICA. Lo que me interesa es el tercer caso. Y es que el tío se ha cansado de seguir las reglas del juego y “se aparta de la sociedad”. ¿Qué obligación tiene nuestro buen pocero? ABSOLUTAMENTE NINGUNA OBLIGACIÓN FORMAL. Ahora date cuenta de lo siguiente. El pocero, está obligado a prestar ayuda caso de extravío etc etc etc, luego se trabaja con una moral pro-solidaridad. LA EXCEPCION A LA LEY NO ES DARTE AGUA, PUES EL POZO ES MIO. LA EXCEPCION A LA LEY ES NO DARTELA PORQUE TE HAS SALIDO DE LA LEY.
No se si entiendes bien las diferencias que esto implica. En tu mundo, la ley dice “no tienes que dar nada”, pues es TUYO. Luego se favorecen comportamientos contra la solidaridad. Y SI SE PRODUCEN, son la excepción. Te lo adapto al mundo de hoy. “Todos los hombres son iguales ante la ley”. Con esta presunción, si doy trabajo a un hombre y no a una mujer con las mismas características nada hago mal. Ahora, como en la realidad existe la discriminación, los propios legisladores se dan cuenta de ello, y promueven acciones afirmativas (políticas de integración, la cremallera mujer-hombre en determinados puestos, etc), pero como excepción al principio legal de todos somos iguales. De hecho, el hombre que así resulta discriminado puede acudir a la justicia y decir que se le ha vulnerado el artículo 14 de la constitución pues no se le ha tratado igual que a la mujer beneficiada.
Ahora yo te planteo la revisión de dicho artículo. “Todos los hombres y mujeres DEBEN gozar de igualdad de oportunidades, y a tal fin serán previstas las medidas necesarias para alcanzarlo”. Así, las diferencias serán legítimamente tratadas cuando sea necesario, y no como algo coyuntural que muestre una suerte de anomalía de la beneficiada, sino como algo estructural que, reconociendo tales diferencias CULTURALES, luche proactivamente por eliminarlas.
Te decía anteriormente que no se cual será tu relación con el socialismo, pero, como sabrás, la tesis máxima del marxismo-leninismo dice que hay realizar un cambio en la filosofía política. El famoso “de cada uno según sus posibilidades a cada uno según sus necesidades”. Esta frase, de no muy correcta traducción, lo que dice es que cada uno debe aportar a la sociedad lo que pueda (que no es sinónimo de hasta las entrañas), y que ha de garantizarse que cada uno reciba de la misma al menos lo que necesita. El corolario es evidente: si no se aporta, no se recibe. Tan lógico como sencillo. Luego, discutimos quién y cómo decide quién y qué debe aportar cada uno, y cómo se garantiza una justa redistribución, y todos los etcéteras que se te ocurran, que los hay a millares.
Pero la clave está en la filosofía que subyace en el sistema. La inercia que cada uno plantea, hacia donde lleva con sus principios, y todas esas cuestiones que son la base de cualquier discurso y de cualquier propuesta. No es que “seamos libres cuando disponemos de recursos y capacidades que sacian nuestras necesidades”. Es que somos libres cuando, actuando por un fin común, tenemos el derecho y la capacidad de acceder a esos recursos que satisfarán nuestras necesidades. No es un “deme, deme, deme”, es un derecho al que accedemos a través de nuestro comportamiento activo responsable.
El problema es que tú me hablas de coacción o no coacción. De libertad en sentido negativo. Yo te digo que tu libertad no acaba donde empieza la del otro. TU LIBERTAD EMPIEZA DONDE EMPIEZA LA DEL OTRO. Vivimos en un mundo plural, no somos Robinsones que tengamos que poner minas antipersona en nuestro huerto, ni Viernes solitarios que no conocen a nadie. Para poder vivir en este mundo, aquí y ahora, tenemos que ser conscientes del otro, y reconocernos en sus diferencias y luchar por la convivencia civilizada en un marco de solidaridad y fraternidad. Cerrar fronteras, poner vallas, ya sea a los Estados (ahora) o a las propiedades privadas de cada uno (en vuestro mundo) no lleva a ningún lado. Cerrando la puerta al otro, negando su diferencia, no avanzamos hacia ningún mundo mejor.
Me criticas, no sin cierta razón, que mis observaciones adolecen de una falta de alternativas. En parte es cierto, pero en parte es absolutamente erróneo. Creo que mi punto de vista personal ha quedado claro. No creo que deban existir propiedades privadas excluyentes sobre los factores de producción, sino que los mismo deben estar vinculados en último término a su utilidad social, lo cual no excluye la tenencia de derechos excluyentes sobre las cosas (espero que no seas de los de “dale tu moto a un negro” o “¿cómo te sentaría que entrara un tío en tu casa porque sí, porque es “““de todos”””?).
Ahora entonces, ¿por qué te digo que llevas razón cuando me dices que no propongo ningún sistema concreto? Porque parto de que vivimos en un mundo global, que aquí no hay Robinsones y Viernes, sino que mi contaminación, el cambio climático que produzco, y LA HISTORIA que nos une (en la mayoría de los casos dejándonos a los occidentales desarrolladísimos como somos a la altura del betún, con explotación, esclavitud, y un tristemente largo etc.) nos vincula a todas y a todos en cuanto seres humanos. Y que a la vez, tenemos diferencias culturales, sexuales, étnicas, etc etc etc. Por ello, lo que yo planteo es favorecer la creación de espacios de intercambio: de ideas, de propuestas, ... Espacios multiculturales de creación pro-solidaridad y pro-fraternidad, en los que buscar alternativas a este sistema (que vosotros proponéis llevado ya a extremos dantescos) individualista, excluyente, y egoísta.
Me viene al pelo la frase de Bastiat que nombras. Te voy a pedir que admitas algo, al igual que tú me decías a mí que dijera sin crudeza que estoy de acuerdo con imponer acciones coactivas a individuos que no han hecho nada. Pero una observación sobre esto último también. ¿Qué diferencia hay entre quitarle a alguien la comida, o desproveerlo de los materiales para producirla injustamente y luego no dársela? Ya sé que eres consciente de que no hay ninguna. PERO tu siguiente argumento, es decir, que era el ESTADO el que hacía eso, lo cual no puede repercutir sobre la gente que ahora produce sin disturbar a nadie, a mí no me vale. Para mí, tanto tú como yo somos corresponsables por omisión. La responsabilidad actual por las vilezas pasadas QUE NOS HAN BENEFICIADO (y de qué manera), nos obligan a tener que afrontarlas con responsabilidad para con aquellos que las sufrieron y A CAUSA DE ELLO ahora se encuentran en esa tremenda situación.
Pero vayamos a tu confesión. Si en tu mundo no hay que pagar impuestos, ¿cómo se financia ese Estado destinado a proteger la integridad física y la integridad de la propiedad privada? Supongo que esto lo tendréis más que previsto, y existirá un IVA o algún Impuesto (que, sorpréndeme, será sobre las personas físicas, y obviamente lineal o hasta regresivo: ¡¿porqué voy a dar yo 100 y éste 10 por mucho que yo gane 10 veces más que él?! Bueno, no llegareis tan lejos, supongo que lineal irá bien) para subvencionar esas acciones mínimas del Estado para proteger el sistema.
¿Sabes a qué se me asemeja a mi este sistema? A la ley de la selva. Pero a una ley de la selva muy tramposa. Cada animal mira sólo por si mismo. PERO si otro me ataca tiene que venir el concilio de la selva a defenderme. Lo veo como animales haciendo acuerdos, por lo que se estará más a cómo escapar de los mismos que a desarrollar un verdadero bien común. Es un poco el juego del prisionero de Nash, ¿no te parece?. Y digo tramposa porque me parece la ley de la selva no para los lobos (el hombre lobo para el hombre, que dijo Hobbes), sino para los zorros. ¿Por qué no llamar al Estado por su nombre? Empresa de Seguridad para Proteger a los que Tienen de los (previsibles) Ataques de los que No tienen.
Tu Estado es sólo eso. Es un instrumento de seguridad puro y duro, que mira por los intereses de aquellos a los que interesa tal seguridad.
¿No te parece una forma un tanto chunga de ver el mundo? En serio, concebir el Estado como un modo de imponer la ideología dominante sobre los oprimidos, Y ENCIMA QUERER HACER CREER A DICHOS OPRIMIDOS QUE ESTE SISTEMA LES FAVORECE!!! ¿Si les favorece y es lo mejor para ellos, por qué tenemos que protegernos contra ellos? ¿Quizá porque el hombre es malo por naturaleza? ¿O quizá porque de un sistema basado en esos principios de individualismo excluyente, de protección coactiva contra el otro, del no antes que el sí, del empleo de elementos supraindividuales no para la solidaridad sino para proteger la exclusión, del hombre como enemigo del hombre, etc etc etc, de un sistema así sólo pueden derivarse individuos efectivamente egoístas, pero no por naturaleza sino por contexto?
Si el hombre es egoísta por naturaleza, ¿por qué mi madre y mi padre, a pesar de que son ellos los que trabajan mientras yo me rasco las bolas en mi carrera, a pesar de que la casa es suya y no mía, a pesar de todo eso y muchísimo más, por qué cuando en la olla hay poca comida es mi plato el primero que llenan, por qué se comen la parte mala del pescado y me dan a elegir a mí antes entre muslo o pechuga? Dicen que una madre es la única persona que cuando siente frío te da su abrigo. ¿Por qué? ¿No es mi madre egoísta por naturaleza? ¿No lo soy yo? ¿Entonces por qué daría mi vida sin dudarlo un segundo para salvar la de mis padres?
Quizá el hombre no sea egoísta por naturaleza. Quizá el hombre es simplemente el animal más adaptable que existe, y para él es incluso compatible llevar una vida social egoísta pero una vida familiar solidaria. ¿Pero qué diferencia a la una de la otra? La cultura. La costumbre. El contexto jurídico-legal-económico en que se sumerge. Eso que vosotros decís que hay que potenciar: el individualismo, la exclusión, etc. Yo creo que tratando de marcar una super-estructura (aplicando el término marxista) que propugne por los valores de la solidaridad, de la igualdad, de la dignidad y de la libertad, pero de todos y cada uno de estos valores concebidos como uno solo, y no como opuestos o excluyentes, creo que así sí que estaremos entrando en el camino correcto. Camino que puede estar salpicado de incertidumbres, de retrocesos económicos coyunturales en términos absolutos, pero que sin duda avanzará en la buena dirección, no propugnando un fin de la historia una vez se alcance esa libertad negativa que desde estas páginas defendéis, sino una reinvención global y en pie de igualdad que nos lleve a un mundo que podamos llamar, al menos, más habitable.
Atentamente, Antonio
Antonio,
Creo que no has comprendido la condición y el objeto de la analogía crusoeniana (visto que la criticas por no ser un retrato fiel de la realidad). El modelo crusoeniano simplemente nos sirve para hacer abstracción de los detalles que pueden distraernos de la verdadera esencia de lo que queremos estudiar, y el que se trate de una situación irreal o imaginaria no afecta en absoluto a la validez de las conclusiones que podamos extraer, pues lo que estamos analizando son implicaciones de la acción y la interacción humanas que existen con independencia del contexto. O como señala Rothbard a propósito del modelo crusoeniano: “Al concentrarse el análisis en unas pocas personas que interactúan en una isla se facilita la clara percepción de las verdades básicas de las relaciones interpersonales, verdades que se mantienen en la penumbra si insistimos en comenzar por contemplar el mundo contemporáneo todo a la vez y como si fuera una sola pieza”. En este caso, las “implicaciones de la acción y la interacción humana” que nos interesan son las atinentes al intercambio en estado de necesidad (te recuerdo que esta discusión deriva, en última instancia, del hecho de que consideres coactiva una interacción por involucrar a personas en condiciones sociales desiguales o en estado de necesidad). Por otro lado, quiero insistir en la excepcionalidad del intercambio aislado descrito en la analogía, ya que es relevante de cara al argumento que intentabas presentar (implícitamente dabas a entender que el intercambio aislado era una modalidad típica de intercambio cuando en realidad es muy inusual en el mercado):
“
Si la conclusión es que en estos ejemplos extremos no hay, pese a todo, agresión, en cualquier versión menos extrema la conclusión será la misma. Por otro lado ten en cuenta, este punto es relevante de cara a tu argumento, que solo he ejemplificado una de las posibles modalidades de intercambio, el intercambio aislado (un comprador y un vendedor), en la que la habilidad negociadora y el regateo tienen suma importancia. Este tipo de intercambio es el que resulta en un salario bajo para Viernes (aunque tampoco tiene que ser así necesariamente), pero es
el menos común de los intercambios en el mundo real. Casi nunca se dan intercambio aislados en el mercado. Normalmente hay muchos compradores y muchos vendedores (intercambio bilateral) o a veces casos de subastas (intercambio unilateral entre compradores). En estas otras modalidades Viernes saldría beneficiado sin que tuviera que hacer apenas ningún esfuerzo negociador. En un intercambio bilateral, el más frecuente en el mercado, muchos Robinsones se disputan a muchos Viernes, y la competencia entre Robinsones para que los Viernes acudan a trabajar para ellos y no para sus competidores les lleva a ofrecer cada vez salarios más altos (siendo el límite máximo la productividad de Viernes). Viernes, aquí, sin siquiera pedirlo ve como le ofrecen un salario más elevado. (Las multinacionales en el tercer mundo, por ejemplo, suelen pagar salarios más altos que las empresas autóctonas, ¿por qué? Porque así captan a los trabajadores, los desplazan de una rama productiva a otra pagándoles un poco más. Si no les ofrecieran mejores condiciones que las existentes estos no irían a trabajar a la multinacionales. Sin embargo, lo prefieren porque para ellos supone una mejora). Por último, tampoco hemos comentado el papel que juega el empresario como “prestamista” (anticipa salarios a cambio de productos futuros) y como descubridor de oportunidades de ganancia. Los trabajadores podrían prescindir de los empresarios si estuvieran dispuestos a esperar para obtener ingresos (hasta que manufacturaran y vendieran el producto) y descubrieran ellos mismos las oportunidades de ganancia (en cuyo caso ya serían, de hecho, empresarios).”
Enlazando el texto en negrita del párrafo anterior, si en el intercambio aislado (el que resulta en unos términos de intercambio menos favorables para el que padece necesidad) no hay agresión, menos aún la habrá en los intercambios bilaterales (que son los más comunes en el mercado).
En cuanto a tu alusión al colonialismo, parece que ahora las relaciones económicas ya no son coactivas en razón de la condición social de sus partícipes o de su estado de necesidad, sino en razón de las agresiones pretéritas que subyacen tras esa interacción. Subrepticiamente has introducido otro elemento, distinto del anterior, oponiéndolo a mi respuesta como si se tratara del argumento originario. Tu tesis era que el estado de necesidad de un individuo,
per se, convertía en coactiva una relación económica / intercambio (un individuo coaccionaba a otro en un intercambio por encontrarse este último en una situación de precariedad o en una condición social inferior). Bien, en mi réplica he contestado a eso, concluyendo que el estado de necesidad / la desigualdad social no entrañan coacción
per se, que debe haber un interferencias violentas en la trayectoria de alguien para considerar que, en efecto, se ha coaccionado a esa persona. En tu dúplica no veo que respondas a esos argumentos ni que impugnes esa conclusión (en un párrafo te limitas a decir que el propietario del pozo debe socorrer al explorador extraviado sin aportar ningún argumento, no demuestras que el hecho de no hacerlo implica coacción, que era el centro de la controversia), más bien parece que das por bueno el planteamiento y saltas a otro carril, buscando ahora esas interferencias violentas necesarias para que haya coacción, que has encontrado en forma de colonialismo.
Supongo que no hace falta explicitar que el liberalismo es la antítesis del colonialismo, el liberalismo se opone por definición a la colonización y sometimiento de otros pueblos, la expoliación de las propiedades ajenas y el trabajo forzoso. Que el colonialismo en su día fuera promovido por numerosos industriales y capitalistas (como hoy lo son multitud de regulaciones y políticas “sociales”) no significa que tenga algo que ver con la doctrina liberal. Dicho esto, si un individuo expoliado se encuentra en estado de necesidad al realizar un intercambio con su agresor, obviamente hay coacción de por medio, pero no por encontrarse la víctima en estado de necesidad, sino por haber expoliado el agresor las posesiones de la víctima. La agresión se comete en el expolio; el intercambio,
per se, no nos dice nada al respecto. En este sentido el agresor deberá restituir a la víctima por los daños causados (devolviéndole lo que es suyo y compensándole por cualquier otro perjuicio). Esto significa que todas aquellos individuos o sus herederos que demostradamente hayan sido usurpados / coaccionados deberán ser restituidos por sus agresores (o sus herederos deberán devolver los títulos de propiedad que pertenecían a las víctimas). Por supuesto, en el caso de que no pueda identificarse a las víctimas o a sus herederos o demostrarse su condición de víctimas o no pueda identificarse a los agresores o los títulos de propiedad usurpados, no cabe ninguna restitución o devolución de títulos de propiedad. Es por este motivo que los crímenes del pasado, en la medida en que son remotos en el tiempo, a menudo no afectan a la legitimidad de los títulos actuales, pues la identificación del crimen, del agresor y de la víctima (y de sus herederos) resulta imposible. Si no puedes demostrar que Viernes fue usurpado por Robinson, o que el título de propiedad del bisnieto de Robinson pertenecía en el pasado a Viernes, no cabe ninguna restitución / devolución del título de propiedad a Viernes o a su bisnieto. Es un principio asentado dentro del derecho en general y el liberalismo en particular que un individuo es inocente a menos que se demuestre lo contrario (y que sólo se debe restitución si el agresor, la víctima y el acto criminal son fehacientemente identificados). Ejemplo: mi familia no ha expoliado a nadie, luego no somos agresores. Alguno de nuestros ascendientes quizás fue un colonizador o un señor feudal o lo que fuera en su día, pero sus actos se han diluido en el tiempo, nadie es capaz de determinar si en efecto cometió una agresión contra otro individuo, qué agresión cometió y qué título de propiedad usurpó. Por otro lado, también es indemostrable si el terreno en el que se asienta mi casa, o el local o la empresa de otros familiares míos o los materiales en ella empleada fueron en el pasado de otra persona a quién le fue usurpada. Es imposible saber si pertenecía a otra persona que luego fue expoliada, a qué persona pertenecía en particular o quiénes son los descendientes o herederos de esa persona. En consecuencia, el título de propiedad corresponde a sus tenedores actuales, que son los que tienen una mejor reclamación objetiva sobre él (de acuerdo con el principio del homesteading son los primeros ocupantes de una propiedad que, de facto, no tenía dueño). No hay otra forma de hacer justicia si nos atenemos al precepto de no iniciar la fuerza contra individuos que no han agredido a nadie y a los principios generales del derecho. Lo demás no es otra cosa que ingeniería social y redistribucionismo rancio disfrazado de “justa restitución”. Traté someramente esta cuestión en otro artículo:
“El statu quo de los títulos de propiedad”. También, más en profundidad, en estos dos capítulos de La ética de la libertad:
1 y
2 (te los recomiendo vivamente, porque el tema es interesante y yo lo he tocado de forma muy sucinta y superficial).
Por lo demás, argüir que el colonialismo es la causa de la pobreza en el Tercer Mundo es no entender por qué los países pobres son pobres y, por ende, cómo pueden salir de la pobreza. Los países pobres no tienen un problema de falta de recursos naturales o descapitalización provocada por potencias extranjeras (recursos naturales abundan, y en cualquier caso no son necesarios – Hong Kong está sobre una roca y en las últimas décadas se ha convertido en una de las regiones más prósperas del mundo-, y los países colonizadores no descapitalizaron esas sociedades para nada,
ya estaban descapitalizadas y, en todo caso, aun considerando las masacres y los expolios de los conquistadores, en balance aportaron capital adicional a esas naciones), los países pobres tienen un problema institucional, de insuficiente respeto y seguridad jurídica de la propiedad privada seguridad y obstaculización de la empresarialidad. Sobre esto ya he hablado en los comentarios anteriores.
En relación con tu ejemplo de la isla y los 1001 nativos que venden su fuerza de trabajo y sus posesiones, ciertamente lleva a una conclusión muy trágica, pero eso es solo porque partes de la premisa de que los habitantes, además de venderle su fuerza de trabajo, van a venderle también todas sus propiedades. ¿Por qué iban a hacer tal cosa? No se me ocurre ninguna razón plausible (a menos que todos pasen hambre; todos sean incapaces de producir para sí, aun cuando poseen factores de producción y pueden asociarse y profundizar en la división del trabajo -mientras que Robinson no puede profundizar en la división del trabajo-; a menos que confíen ingenuamente en la bondad de Robinson, que sean todos ellos unos pésimos negociadores –podrían conseguir unos términos de intercambio más ventajosos, siendo el límite máximo su productividad marginal / la utilidad que deriva Robinson de su trabajo-, y que estén dispuestos a situarse en una posición absolutamente dependiente que conlleva el riesgo de perderlo todo), y en caso de que alguien lo hiciera me sorprendería que luego se quejase de que su comprador ejerza el derecho de propiedad por él otorgado. En fin, es como si dices: “Yo le vendo mi casa a otra persona, y claro, luego esta persona me echa de la casa y yo me voy a vivir bajo un puente, ¡qué injusticia!” ¿?
El corolario es evidente: si no se aporta, no se recibe. Tan lógico como sencillo.
No deja de resultar curioso que me acuses de desconocer las tesis socialistas y al mismo tiempo opongas este corolario (“tan lógico como sencillo”) al proceso de mercado cuando precisamente en el mercado los individuos reciben en función de lo que aportan (la capacidad de compra o poder adquisitivo no es otra cosa que lo que uno produce, lo que uno aporta a la sociedad; cuánto más produce un individuo, más capacidad de compra tiene –más puede dar a cambio de algo-, y en consecuencia más recibe de los demás).
No creo que deban existir propiedades privadas excluyentes sobre los factores de producción, sino que los mismo deben estar vinculados en último término a su utilidad social, lo cual no excluye la tenencia de derechos excluyentes sobre las cosas (espero que no seas de los de “dale tu moto a un negro” o “¿cómo te sentaría que entrara un tío en tu casa porque sí, porque es “““de todos”””?).
Es una afirmación como cualquier otra, aquí no estás razonando por qué esto tiene que ser así. Por lo demás, los factores de producción son escasos, su uso es necesariamente excluyente, o se utiliza para un determinado fin o se utiliza para otro. El punto a determinar es quién decide a qué fin debe destinarse. Yo digo que lo justo es que sea su propietario (que es aquél que le ha dado utilidad en primer lugar o aquél que lo ha recibido de otros titulares legítimos). Tú, por lo visto, sostienes que debe ser el Estado (en mayor o menor medida) y su junta de expertos planificadores. La utilidad social será la que decidan estos planificadores, no el empresario propietario del factor de producción, que lo destina allí donde estima que tendrá un uso más productivo, allí donde rendirá una mayor utilidad a los consumidores, allí donde anticipa una mayor demanda. Tú propones prescindir de los precios y el test de ganancias y pérdidas a la hora de asignar los factores de producción (y guiarte por una supuesta utilidad social -¿determinada por quién?- al margen de lo que demandan los consumidores), por lo visto ignoras el papel crucial que juega el sistema de precios en la asignación eficiente de recursos. Utilidad social y rentabilidad parece que son para ti términos antitéticos, para mí van de la mano. Los empresarios, en el marco del sistema de precios y buscando la máxima rentabilidad, desempeñan una utilidad social de primer orden, anticipando las demandas de los consumidores para satisfacerlas lo mejor posible.
Si el hombre es egoísta por naturaleza…. ¿por qué mi madre y mi padre, a pesar de que son ellos los que trabajan mientras yo me rasco las bolas en mi carrera, a pesar de que la casa es suya y no mía, a pesar de todo eso y muchísimo más, por qué cuando en la olla hay poca comida es mi plato el primero que llenan, por qué se comen la parte mala del pescado y me dan a elegir a mí antes entre muslo o pechuga?
Ni he dicho que el hombre sea egoísta por naturaleza ni el liberalismo parte de esta premisa. La naturaleza humana es compleja, el hombre tiene inclinaciones egoístas y altruistas. La visión del homo economicus que maximiza solo el beneficio monetario / material es sumamente estrecha. El hombre maximiza su utilidad en un sentido amplio, pudiendo derivar utilidad tanto de la obtención de bienes materiales como de la acción de ayudar a los demás. Vale la pena que leas este artículo,
“Seis mitos sobre el liberalismo”, porque da la impresión de que participas de algunos de estos mitos (esto es, achacas al liberalismo cosas que no defiende para luego atacarle como si lo hiciera).
Eso que vosotros decís que hay que potenciar: el individualismo, la exclusión, etc. Yo creo que tratando de marcar una super-estructura (aplicando el término marxista) que propugne por los valores de la solidaridad, de la igualdad, de la dignidad y de la libertad, pero de todos y cada uno de estos valores concebidos como uno solo, y no como opuestos o excluyentes, creo que así sí que estaremos entrando en el camino correcto.
Ese es uno de los mitos a los que me refería, ¿de dónde infieres que el liberalismo propugna el individualismo o la exclusión? El liberalismo es absolutamente neutral con respecto al estilo de vida que decida llevar cada uno. No potencia una vida asocial, al margen de la comunidad, aislada e independiente de los demás; tampoco potencia la integración plena en una comunidad, la cercanía y la dependencia más completa con los demás. Ambos planteamientos (y cualquier otro intermedio) tienen cabida en una sociedad libre, el liberalismo ni rechaza ni toma partido por ninguno de ellos.
Tu párrafo, asimismo, es otra bonita declaración de valores que nada nos dice sobre los atributos de un posible sistema alternativo, y en cualquier caso es una declaración de valores que comparto y que (lo mismo que tú pero en sentido inverso) no considero que puedan ser defendidos coherentemente desde posiciones socialistas. La solidaridad, por ejemplo, sólo puede ser voluntaria. Ser pródigo con el dinero ajeno no es ser solidario, es ser un ladrón. Obligar a los individuos a “ser solidarios” es un oxímoron, en el momento en que la obligación (impuesta por la fuerza) entra en escena la solidaridad queda desterrada. El individuo que es obligado a ayudar a los demás no es una persona solidaria, es un esclavo, por lo tanto la redistribución será muchas cosas, pero de solidaria no tiene absolutamente nada. En este sentido no deja de resultar chocante que sean los que promueven la servidumbre los que se han apoderado de la palabra “solidaridad”, y acusen a los partidarios de la auténtica solidaridad (la solidaridad voluntaria, la que dicta la propia conciencia y la moral de cada uno, la que exige sacrificios y buena voluntad y no leyes y armas que las respalden) de ser contrarios a la solidaridad. Sea como fuere, parece que el que alguien tenga derecho a no ayudar al prójimo es para ti sinónimo de que no va hacerlo. Pero el individuo puede ejercer el derecho en un sentido o en otro, el derecho no prescribe una conducta concreta (sino no sería un derecho, se trataría de un mandato coactivo). Hemos supuesto que el propietario del pozo no ayudaría a ese explorador, pero lo hemos supuesto porque convenía de cara al razonamiento, no porque tuviéramos alguna razón para pensar que lo más probable es que no lo ayudara. De hecho me inclino a pensar lo contrario: a menos que el propietario del pozo sea una persona vil y totalmente avariciosa, lo más razonable es pensar que dará de beber al explorador. Esto enlaza con la tesis del artículo de arriba (último párrafo).
Porque parto de que vivimos en un mundo global, que aquí no hay Robinsones y Viernes, sino que mi contaminación, el cambio climático que produzco, y LA HISTORIA que nos une (en la mayoría de los casos dejándonos a los occidentales desarrolladísimos como somos a la altura del betún, con explotación, esclavitud, y un tristemente largo etc.) nos vincula a todas y a todos en cuanto seres humanos. Y que a la vez, tenemos diferencias culturales, sexuales, étnicas, etc etc etc. Por ello, lo que yo planteo es favorecer la creación de espacios de intercambio: de ideas, de propuestas, ... Espacios multiculturales de creación pro-solidaridad y pro-fraternidad, en los que buscar alternativas a este sistema
A estas alturas debería quedar claro que yo no niego esas realidades que citas ni repudio esos valores que mencionas (el intercambio de ideas, la solidaridad, la fraternidad), simplemente pienso que el mercado y la libertad son el único marco adecuado para solventar los “problemas sociales” y facilitar ese intercambio de ideas y la promoción de dichos valores.
Pero vayamos a tu confesión. Si en tu mundo no hay que pagar impuestos, ¿cómo se financia ese Estado destinado a proteger la integridad física y la integridad de la propiedad privada? Supongo que esto lo tendréis más que previsto, y existirá un IVA o algún Impuesto (que, sorpréndeme, será sobre las personas físicas, y obviamente lineal o hasta regresivo: ¡¿porqué voy a dar yo 100 y éste 10 por mucho que yo gane 10 veces más que él?! Bueno, no llegareis tan lejos, supongo que lineal irá bien) para subvencionar esas acciones mínimas del Estado para proteger el sistema.
Es una pregunta interesante, pero daría pie a una respuesta demasiado larga, de modo que lo dejo para otra ocasión. Te adelanto que en el liberalismo hay dos corrientes, la minarquista y la anarco-capitalista, la primera defiende un Estado mínimo / protector financiado con impuestos muy bajos (o incluso con mecanismos voluntarios – loterías, donaciones, tarifas por los servicios…-), y la segunda una sociedad sin Estado, sin monopolio público de la fuerza, donde los servicios de justicia, seguridad y defensa son provistos en el mercado (tribunales privados, agencias y asociaciones de protección etc.). La corriente minarquista tiene contradicciones obvias (para empezar los impuestos, por bajos que sean, atentan contra la propiedad ajena), la anarco-capitalista o anarquista de mercado es éticamente coherente y aplica al monopolio público de la seguridad y la justicia las mismas enseñanzas sobre la carencia de incentivos e imposibilidad de cálculo económico que aplica a los demás ámbitos socializados, abogando por una producción descentralizada / en un marco competitivo que pueda regirse por criterios de eficiencia (algo que hoy le está vedado a estos servicios).
Aquí tienes una sucinta defensa de este segundo modelo. Bibliografía sobre este tema
aquí.
En serio, concebir el Estado como un modo de imponer la ideología dominante sobre los oprimidos, Y ENCIMA QUERER HACER CREER A DICHOS OPRIMIDOS QUE ESTE SISTEMA LES FAVORECE!!!
Exactamente así es como vemos los liberales el Estado del Bienestar: un Estado al servicio de intereses especiales y grupos de presión que quiere hacer creer a los oprimidos que este sistema les favorece.
Un saludo, Antonio
Albert,
Me tengo que disculpar, pero voy a abandonar esta discusión, porque no tengo tiempo para repetir lo mismo a lo largo de 3 respuestas, para que caiga en saco roto. No obstante voy a hacer un último esfuerzo de resumirlo todo en unas pocas líneas, a ver si así, en pequeñas grageas, queda más claro lo que defiendo.
- En primer lugar, la propiedad, como te he explicado no sólo a través del extremo (y por tanto absurdo) ejemplo de los 1001 isleños, sino por lógica pura, está limitada por su utilidad social. Esto es un principio, para mí, básico. Nadie puede ser propietario, al menos de ciertos bienes naturales e indispensables, como pueden ser la tierra o el agua. Te reitero que por cuestiones de ordenación social, se pueden asignar los derechos sobre partes de éstas a las personas, que las usarán de forma excluyente etc etc etc. Pero el fin último de utilidad social nunca puede ser violado. Si tal parte de tierra no es utilizada, o puede serlo para un más alto fin social, el titular de los derechos ha de ser inmediatamente despojado del bien en sí. Luego, evidentemente, entrarán los mecanismos compensatorios pertinentes (si corresponden), pero lo que, para mí, está claro, es que NO PUEDE EXISTIR INTERES INDIVIDUAL QUE VAYA CONTRA UN MAYOR INTERES DE LA COMUNIDAD.
- Segundo, hablas de que sólo cabe restitución si se demuestra por título legítimo que hubo una violación de mejor derecho. Esto es intrínsecamente absurdo desde el momento que vivimos en un mundo global con diferentes reglas. Que los nativos de, digamos América o África, no tuvieran títulos sobre las tierras que ocupaban y trabajaban, y que por ello no puedan reclamarlas como propias porque llegó el señor occidental y se las arrebató y al ocuparlas ahora es propietario legítimo es DIRECTAMENTE ABSURDO. Es como si mañana nos conquistan, digamos los “marcianos”, nos arrebatan todo y cuando tratas de reclamar te dicen que sólo tienes justo título si está registrado en Marte. Es ABSURDO. Imponemos las reglas culturales que tenemos y las hacemos pasar por regla natural. ¿Qué más dará que no tengan título legítimo o que hayan pasado 4 o 10 generaciones? El ataque y la situación de indefensión subsiguiente son evidentes, y cerrar los ojos ante eso es un ejercicio no sólo de irresponsabilidad, sino de poca humanidad por parte de el que trate de defenderlo.
¡Pero es que no se puede imponer la coacción a seres que no han hecho nada! Pero amigo mío, eso es lo que se ha hecho y ha causado esa situación que el actual propietario trata de defender como una alimaña oculto bajo la defensa de las leyes. “Oh no!, que no se me coaccione si no he hecho nada!” Amigo mío, usted es responsable de forma directa de lo que tiene, porque nada de eso es suyo.
- Tercero, me parece curioso que achaques la pobreza de los países pobres en un “defecto institucional” que no defiende la propiedad privada ni la empresarialidad. Yo más bien creo que son pobres en cuanto se les trata de meter en un mercado (FMI, OMC y BM todo lo que tratan es eso, de que se liberalicen, de que se abran al mercado) para el que no están preparados, con unas reglas que no son las suyas, con una forma de entender el mundo que no comparten, pues el actual tipo de producción occidental no considera para nada los daños ambientales, ni las desigualdades que crea, ni la protección de los derechos humanos.
- A ver Albert, porque esto ya cansa un poco. Imagínate que eres un congoleño, ¿vale?. Cultivas tus tierras y adoras al Dios Patata. Tienes mujer y 4 hijos. Viene una multinacional y toma tus territorios (colonización), y mete una empresa de extracción de plata a 500 metros de tu casa. Ya no tienes campo que cultivar porque los residuos etc. lo han destrozado. Pero el empresario necesita mano de obra. Puedes elegir entre morirte de hambre, tú y tu familia. Trabajar en la fábrica 12 horas al día y vivir tú y 2 hijos. O trabajar tú y 2 de tus hijos (de 14 y 16 años) en la fábrica y sobrevivir (como ratas, pero al menos sobrevivir) los 6 miembros familiares. ¿Qué haces? Trabajas tú y tus hijos como chinos porque queréis vivir. ¿Alguien puede ponerse en medio y decir que eso es una barbaridad? Según tú no, porque el empresario mejora tu situación. O quizá digas que sí porque les ha quitado sus tierras. Ahora yo te digo. Pasan 100 años y tu tataranieto se encuentra en la misma situación que tú. ¿Ahora qué? No se puede demostrar la expoliación pasada, pero LA SITUACIÓN FÁCTICA REAL SIGUE SIENDO LA MISMA. Tú sabrás que piensas ante esa situación.
- Y por fin llegamos a tu gran caballo de batalla. Si no se hubieran producido tales actos de violencia pretérita, ¿qué pasa? ¿Es el intercambio malo per se? ¿Hay coacción por explotar a alguien, aprovechando su estado de necesidad, si tal estado no lo has creado tú o no puede ser legalmente subsanado? Aquí la respuesta varía, y creo que la diferencia está entre que seas un ser humano o seas otro animal de la naturaleza. Un ser humano debería decir que sí, que la acción violenta que se trata de evitar (estatalmente) es someter a otro ser humano a explotación. Eso es un acto violento, aunque el otro lo acepte (¡¡porque no tiene más remedio, ya que tiene NECESIDADES!!) de forma voluntaria. Las condiciones que han de darse al empleado han de ser humanas. Un animal de la selva diría que no, que bastante tiene el otro con que le ofrezca lo que le ofrezco, pues, por mucho que tú digas que puedes elegir entre trabajar en FORD, en FIAT o en SEAT, no todo el mundo tiene tal capacidad de decisión. Potencialmente sin duda, pero no REALMENTE. He ahí nuestro congoleño del ejemplo anterior, con unas tradiciones, cultura, familia, etc etc etc que lo vinculan a un sitio Y LE TRAERIA EXCLUSIÓN Y DISCRIMINACIÓN EN OTRA PARTE DEL MUNDO, si es que puede llegar...
- Pero vayamos más lejos aún. Si pudiera moverse a cualquier parte del mundo, ¿por qué sería entonces injusto? (Date cuenta la cantidad de supuestos que van ya, pero bueno, supongamos) Según tú, un trabajador recibe conforme a lo que da. ¿Seguro? ¿Conoces el término plusvalía? ¿No te parece curioso que el dinero tienda a acumularse en las mismas manos, dando con ello más poder de negociación, y así mayor acumulación, y así mayor poder, y así...? Si cada uno recibe conforme a lo que da, ¿cómo se explican esas diferencias de riqueza tan sin sentido, donde algunos tienen 3 casas y otros viven bajo puentes? ¿Es por qué los segundos no saben negociar con los empresarios? ¿Es por el salario mínimo estatal? ¿Es porque son TAN TONTOS que no quieren trabajar 14 horas/día a cambio de al menos poder comer, cuando podrían hacerlo?
- Querido Albert, y con esto concluyo, no hay que luchar por la libertad negativa, pues si la instauras se crean coacciones indirectas como son la explotación deshumana en puestos de trabajo, y las desigualdades reales cada vez mayores. Cada vez el mundo es más desigual entre quien tiene y quien no, y cada vez hay más liberalismo. ¿De repente pasar de un 90% a un 100% de liberalismo cambiará esta tendencia? A mí me parece un poco absurdo, la verdad.
Te decía que por lo que hay que luchar es por la dignidad, entendida como ya te dije como “un acceso igualitario (punto que se incumple con el liberalismo al favorecer el ciclo de acumulación de capital-poder en cada vez menos manos) y no determinado apriorísticamente (como ahora ocurre, cuando ya vivimos en un mundo desigual y con unas reglas que no todos quieren porque no a todos beneficia) a los bienes de producción y de consumo”. Todo ello, respetando una serie de derechos básicos inviolables, ya que si alguien renuncia a ellos “voluntariamente” por encontrarse en un estado de necesidad, tal renuncia no debe ser considerada voluntaria salvo que dicho estado de necesidad sí que fuese voluntario.
- Por último, me dices que no razono por qué toda propiedad privada debe estar vinculada a su utilidad social. Es cierto, no lo hago, pero me das la razón al no hacerlo al decirte “conocedor de las tesis socialistas”. Como veo que en verdad no es así, te lo razono.
El hombre, salvo que queramos volver al estado de “ley de la selva”, es un animal social. Desde Aristóteles, que encuentra la felicidad humana en las relaciones de amistad, pasando por los estoicos griegos, por Cicerón y el humanismo jurídico romano, Tomás de Aquino y su concepto de bien social común sobre el bien individual, y un eterno etcétera, el hombre es (o debería ser) ante todo un animal social. Desde el momento en que el hombre vive en sociedad, no somos 6000 millones de islitas que se comunican para comerciar, sino un solo mundo global, eso sí, con sus diferencias culturales, geográficas, étnicas, sexuales, etc. La contaminación, las guerras, las invasiones, los daños ambientales, etc, nos afectan a todos de manera global. A su vez, todo factor de producción, salvo el trabajo humano (pero hemos dicho que el hombre es social), nos lo proporciona la naturaleza, por lo que su extracción y aprovechamiento, por las razones antes dadas, nos vinculan a todos. Hasta aquí lo obvio.
Así pues, cualquier realidad natural (antes de ser transformada por el trabajo del hombre) ¿a quién pertenece? Según vuestras tesis a quien la ocupa. Y aquí me dices oportunamente que quien la ocupa sabe donde colocarla para obtener más ganancias y así todo el corolario que sigue. Y te repito que no estoy en contra de eso. El ocupante goza de los derechos de lo que ocupa, y como tal ocupante lo explota. Pero aquí entran ya todas las diferencias.
Primero, el cómo lo explota ha de estar limitado en la medida en que vivimos en un mismo mundo común a toda la sociedad. Me refiero a contaminación, desertización por super producción no sotenible, etc. Primera limitación.
Segundo, también referente al cómo, si no aprovechase el trozo natural del que goza, éste le debería ser arrebatado (si fuera necesario) para poder ser aprovechado, pues como he dicho NO ES QUE SEA SUYO, ES QUE TIENE DERECHOS SOBRE ÉL, hasta que surja un derecho que satisfacer con mayor premura.
Tercero, los beneficios que obtenga de ALGO QUE NO ES SUYO, ¿cómo es posible que se los quede en propiedad? Obviamente, al haberlos transformado (o colaborado en su transformación), tiene derecho a disfrutar de aquello que ha obtenido (o de algo equivalente), pero es lo mismo que antes. Que tenga derecho a algo no significa que sea suyo en propiedad excluyente. De nuevo, si surge mejor derecho, éste se le puede retirar. OBVIAMENTE, y creo que no hace falta decirlo, con tal persona se crea un deber de restitución, pues TIENE DERECHO a algo que coyunturalmente le hubo de ser retirado, y entrarán en juego los mecanismos de compensación necesarios. Pero el bien último ha de ser la sociedad en la medida en que, primero, vivimos inevitablemente en una aldea global, y segundo, todo lo que utilizamos para producir viene de algo que no nos pertenece a ninguno, es decir, de la tierra, el agua, la naturaleza, etc.
Pero es que mira, voy a ir más lejos, porque ya me cansé de discutir inútilmente. Dime si quieres que todo esto de la aldea global y la utilidad social es una patraña, me da igual, no quiero llegar tan lejos.
Pero lo que me parece de una irresponsabilidad absoluta es que me digas que, porque no se pueda demostrar la coacción porque han desaparecido los títulos de propiedad, no somos responsables de la situación actual. O que debemos permitir que alguien trabaje 14 horas, e igualmente sus hijos, por todas estas circunstancias que te digo.
Acepto incluso, si quieres, que discutamos todo lo referente a la plusvalía y a la acumulación de capital que rápidamente se carga tu sistema de intercambio libre.
Pero por favor, que me digas que la mejor receta para estos males es liberalizar todo, ignorando todas estas situaciones reales... ya es demasiado, en serio. Porque aunque teóricamente fuera posible y justísimo un sistema 100% liberal (que para nada lo creo por las razones que te he dado), pero aunque teóricamente lo fuera, HOY, AQUÍ Y AHORA me parece una barbaridad defenderlo así. Tenga la culpa el intervensionismo pasado, o el liberalismo pasado, lo mismo me da. Pero cerrar los ojos así ante una realidad tal, me parece, sinceramente, inadmisible.
Atentamente, Antonio
Antonio,
En primer lugar, la propiedad, como te he explicado no sólo a través del extremo (y por tanto absurdo) ejemplo de los 1001 isleños, sino por lógica pura, está limitada por su utilidad social. Esto es un principio, para mí, básico. Nadie puede ser propietario, al menos de ciertos bienes naturales e indispensables, como pueden ser la tierra o el agua. Te reitero que por cuestiones de ordenación social, se pueden asignar los derechos sobre partes de éstas a las personas, que las usarán de forma excluyente etc etc etc. Pero el fin último de utilidad social nunca puede ser violado. Si tal parte de tierra no es utilizada, o puede serlo para un más alto fin social, el titular de los derechos ha de ser inmediatamente despojado del bien en sí. Luego, evidentemente, entrarán los mecanismos compensatorios pertinentes (si corresponden), pero lo que, para mí, está claro, es que NO PUEDE EXISTIR INTERES INDIVIDUAL QUE VAYA CONTRA UN MAYOR INTERES DE LA COMUNIDAD.
Repito yo también mi respuesta: “Es una afirmación como cualquier otra [la de que el fin último de utilidad social nunca puede ser violado], aquí no estás razonando por qué esto tiene que ser así. Por lo demás, los factores de producción son escasos, su uso es necesariamente excluyente, o se utiliza para un determinado fin o se utiliza para otro. El punto a determinar es quién decide a qué fin debe destinarse [esto es, a quien corresponde el derecho de propiedad, el derecho a decidir sobre su uso] Yo digo que lo justo es que sea su propietario (que es aquél que le ha dado utilidad en primer lugar o aquél que lo ha recibido de otros titulares legítimos). Tú, por lo visto, sostienes que debe ser el Estado (en mayor o menor medida) y su junta de expertos planificadores. La utilidad social será la que decidan estos planificadores, no el empresario propietario del factor de producción, que lo destina allí donde estima que tendrá un uso más productivo, allí donde rendirá una mayor utilidad a los consumidores, allí donde anticipa una mayor demanda. Tú propones prescindir de los precios y el test de ganancias y pérdidas a la hora de asignar los factores de producción (y guiarte por una supuesta utilidad social -¿determinada por quién?- al margen de lo que demandan los consumidores), por lo visto ignoras el papel crucial que juega el sistema de precios en la asignación eficiente de recursos. Utilidad social y rentabilidad parece que son para ti términos antitéticos, para mí van de la mano. Los empresarios, en el marco del sistema de precios y buscando la máxima rentabilidad, desempeñan una función social de primer orden, anticipando las demandas de los consumidores para satisfacerlas lo mejor posible.”
Para ti no puede existir interés individual que vaya contra un mayor interés de la comunidad, ante lo cual estás dispuesto a sacrificar al individuo en el altar del interés general (que será el que diga el Estado y dudosamente va a coincidir con tu propia definición. Este es un problema subsidiario, pero es importante y parece que lo estás pasando por alto: no basta con decir que debe primar el “interés general” y definirlo claramente –algo que, por otro lado, tampoco has hecho-, debes explicar también por qué crees que el Estado en efecto va a suscribir tu versión del interés general y no cualquier otra de las existentes, tal y como hoy sucede). En cualquier caso dudo que seas coherente defendiendo este principio, ¿o estarías a favor de discriminar a una minoría étnica para satisfacción de la mayoría en el contexto de una comunidad con inclinaciones racistas?¿O de castigar a un infiel en una comunidad de devotos? Presumo que te opondrías a estas medidas, que sin embargo derivan de ese principio colectivista al que dices adherirte. En estas situaciones presumiblemente argüirás que el individuo tiene unos derechos inalienables, absolutos, que no están sujetos al arbitrio de la “comunidad”, “la mayoría” o “el interés general”. Luego es obvio que admites la existencia de unos derechos absolutos, la cuestión es que los defiendes cuando te conviene y no por principio, de forma sistemática.
Para mí no hay conflicto entre los intereses de un individuo y los de los demás individuos. El libre mercado permite la armonización de intereses dispares (ese es el leit motiv del liberalismo al fin y al cabo).
Puntualizo (para despejar algún posible malentendido) que un derecho de propiedad es un derecho a decidir sobre el uso que se da a un determinado bien / recurso (incluido el propio cuerpo, el liberalismo parte de la auto-propiedad). Cuando digo que el primero que ocupa o utiliza un recurso es su propietario simplemente estoy diciendo que éste tiene derecho a decidir sobre el fin a que debe dedicarse el recurso (y, atendiendo al test de ganancias y pérdidas y buscando maximizar los beneficios, lo destinará allí donde reporte mayor utilidad social – esto es, allí donde satisfaga mejor las preferencias de los consumidores-). Tú sostienes que si alguien llega con un “mejor derecho” el primero deja de ser el propietario y pasa a serlo el segundo. En primer lugar tendrás que explicar qué significa “un mejor derecho” y en qué sentido contribuye esto a la utilidad social (no olvides que desde un punto de vista liberal se considera que el primer ocupante / el primero que da uso a un recurso
siempre tiene mejor derecho que cualquier individuo que llega después –por eso es su propietario, porque tiene mejor título al ser el primero en darle uso-, y no olvides tampoco la relación que te he señalado entre rentabilidad y utilidad social). En segundo lugar date cuenta de que estás defendiendo, simple y llanamente, la agresión contra individuos que no han hecho mal a nadie. Se trata de quitar a unos para dar a otros que llegan después con un supuesto “mejor derecho”. Esto no tiene nada que ver con la restitución (véase más adelante), se trata de una agresión. Pero no deja de resultar sintomático que te empeñes en camuflar la agresión bajo la rúbrica de la justa restitución. Será que defender la agresión explícitamente deja mal cuerpo y es menos “vendible”.
Segundo, hablas de que sólo cabe restitución si se demuestra por título legítimo que hubo una violación de mejor derecho. Esto es intrínsecamente absurdo desde el momento que vivimos en un mundo global con diferentes reglas. Que los nativos de, digamos América o África, no tuvieran títulos sobre las tierras que ocupaban y trabajaban, y que por ello no puedan reclamarlas como propias porque llegó el señor occidental y se las arrebató y al ocuparlas ahora es propietario legítimo es DIRECTAMENTE ABSURDO. Es como si mañana nos conquistan, digamos los “marcianos”, nos arrebatan todo y cuando tratas de reclamar te dicen que sólo tienes justo título si está registrado en Marte. Es ABSURDO. Imponemos las reglas culturales que tenemos y las hacemos pasar por regla natural. ¿Qué más dará que no tengan título legítimo o que hayan pasado 4 o 10 generaciones? El ataque y la situación de indefensión subsiguiente son evidentes, y cerrar los ojos ante eso es un ejercicio no sólo de irresponsabilidad, sino de poca humanidad por parte de el que trate de defenderlo.
En primer lugar recalco (no debería ser necesario, pero a la vista de tus comentarios parece que lo es) que no estoy diciendo que todos los títulos de propiedad actuales son legítimos y que no hay cabida para la restitución. La restitución sólo puede hacerse, por definición, de agresores a víctimas o herederos (o devolución de títulos a víctimas o herededores), con lo cual se hace necesario la identificación de agresores y víctimas o herederos (o la identificación de los títulos antaño usurpados). No hay otra forma de restituir propiedades justamente. En el mundo actual esta máxima da cabida, presumo, a un amplio número de restituciones / redistribución de títulos entre poseedores actuales (particulares y públicos) y víctimas o herederos. Por supuesto esto no invalida “todos los títulos de propiedad actuales” como pretenden algunos ni justifica masivas e indiscriminadas redistribuciones de riqueza entre “clases” o entre continentes, como reivindican otros. Como ya he dicho, esto es pura ingeniería social, nada tiene que ver con la justicia restitutiva.
Es sencillo: si quieres quitarme parte de mi renta o de mi patrimonio tienes que demostrar que te lo he usurpado a ti previamente o que uno de mis títulos de propiedad pertenecieron a un ascendente tuyo antes de que le fuera confiscado. Lo mismo para un congoleño (que en todo caso tendría que dirigirse a los belgas para empezar, ¿no?): si quiere quitarme parte de mi renta o de mi patrimonio (o tú deseas hacerlo en su nombre), tendrá que demostrar en primer lugar que es víctima de alguna agresión mía, o que retengo un título de propiedad que perteneció a algún ascendente suyo confiscado (lo cual es dudoso si ningún ascendente mío ha pisado el Congo…). Es cierto que los registros ayudan, y que en un proceso restitutivo la restitución intrageneracional y nacional sería más común que la restitución intergeneracional e intercontinental, porque sería más fácil aportar pruebas en el primer caso que en el segundo. Pero no veo qué tiene esto de absurdo, antes al contrario, me parece muy lógico. A menos, claro, que no estemos hablando de restitución sino de puro y duro redistribucionismo, siendo el argumento de la restitución una simple excusa para redistribuir la riqueza a placer atendiendo a otras consideraciones (lo cual también se infiere de tu disposición a “restituir” o “compensar” a los individuos a quienes se confisca sus títulos de propiedad en favor de otros con “mejor derecho”. ¿No estábamos confiscándoles para restituir a los segundos? ¿Cómo puede restituirse a los que deben restitución?¿?)
(En cuanto a los registros que mencionabas, el liberal peruano
Hernando de Soto precisamente apunta que una de las causas de la pobreza en los países pobres es el no-reconocimiento de los derechos de propiedad de millones de personas que operan en la economía informal –de Soto tiene varios trabajos sobre este tema-).
Por último, si verdaderamente fuera tan “ABSURDO” lo que digo y la causa redistribucionista fuera tan restitutiva, tan justa y tan obvia como quieres hacernos creer, no comprendo por qué las calles de los países del Tercer Mundo y de todas las ex-colonias no están diariamente colapsadas por protestas ciudadanas reivindicando a Occidente la devolución de los títulos de propiedad robados. Mi impresión es que los habitantes del Tercer Mundo en general no piensan que los países desarrollados les deban algo ni albergan deseo alguno de saquear Occidente (que paradójicamente es lo que a ti te parece aceptable o a lo que “estás dispuesto a renunciar”), lo único que ansían es prosperar, y lo harán en tanto no se ponga palos a las ruedas de la libertad económica y personal.
Tercero, me parece curioso que achaques la pobreza de los países pobres en un “defecto institucional” que no defiende la propiedad privada ni la empresarialidad. Yo más bien creo que son pobres en cuanto se les trata de meter en un mercado (FMI, OMC y BM todo lo que tratan es eso, de que se liberalicen, de que se abran al mercado) para el que no están preparados, con unas reglas que no son las suyas, con una forma de entender el mundo que no comparten, pues el actual tipo de producción occidental no considera para nada los daños ambientales, ni las desigualdades que crea, ni la protección de los derechos humanos.
Ya he escrito lo suficiente sobre este punto como para que el lector se haga una idea de cuál es la causa de la pobreza en el Tercer Mundo y cuál es la forma de salir de ella (por otro lado aún estoy esperando tu propuesta para paliar la pobreza de estos países). Tu aserto de que es la globalización y la liberalización interna lo que causa su pobreza me lleva también a preguntarte lo siguiente: ¿cómo explicas que, partiendo de