2005 Instituto Juan de Mariana
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - Argentina: la crisis del intervencionismo monetario

21/11/2006 - Juan Ramón Rallo

Argentina: la crisis del intervencionismo monetario

El 27 de marzo de 1991 fue sancionada en Argentina la Ley de Convertibilidad Austral por la que se establecía un tipo de cambio fijo entre el austral y el dólar en una cuantía de 10000 a 1. Posteriormente el austral sería sustituido por el peso convertible, cuyo tipo de cambio con el dólar pasó a ser de 1 a 1.

En otras palabras, la convertibilidad del peso con el dólar establecía que toda emisión de nueva moneda por parte del Banco Central estaría respaldada por un incremento de dólares en sus activos: la ley configuraba la responsabilidad de que todo pasivo (peso) tuviera su correspondiente activo (dólar).

En sus primeros años de funcionamiento, la Ley de Convertibilidad logró detener la hiperinflación que estaba sufriendo Argentina al respaldar su divisa con un activo con suficiente credibilidad como es el dólar. Las deudas del banco central (sus pasivos o pesos) parecían tener ahora una mayor calidad.

Los problemas vinieron durante la década del 1991-2001. Mientras la economía creció un 40%, el gasto público se multiplicó por dos. Buena parte de ese incremento fue financiado a través de la emisión de deuda pública denominada en dólares y adquirida por extranjeros.

En enero de 1998 el gobernador del Estado brasileño de Minas anunció el impago de la deuda pública y posteriormente el gobierno brasileño devaluó el real. Esto encareció y hundió las exportaciones argentinas, dando lugar a un empeoramiento de la situación económica del país, a una mengua de la recaudación fiscal y a un incremento del riesgo país con el derivado aumento del coste de financiación. Todo ello agravó aún más la situación de las arcas públicas.

En 2001 el pago de la deuda ascendía a 12.000 millones de dólares y para el período 2003-2005 alcanzaba los 40.000. El previsible impago (en diciembre de 2001 el Parlamento decretó el impago de toda la deuda externa entre gritos de "Argentina, Argentina") hundió el valor de la deuda pública, lo cual redujo el valor de los activos de los fondos de pensiones y, especialmente, de los bancos comerciales.

Dado que la deuda formaba parte de los activos de los bancos, la caída de valor imposibilitó que éstos pudieran atender al pago de sus deudas con los acreedores (depósitos a la vista).

En este contexto de crisis bancaria se aprobó el célebre corralito, por el cual los argentinos sólo podían retirar una pequeña cantidad diaria de dinero en efectivo por semana o bien "transferir saldos mediante cheque, giro o transferencia", en otras palabras, se permitía que otro se subrogara en la posición de acreedor frente al banco pero no que ejecutara su crédito para cobrar en efectivo. Este corralito interno fue acompañado por su corolario externo, esto es, la prohibición de extraer más allá de una cierta cantidad de dinero del país.

El objetivo de esta retención de fondos en los depósitos bancarios tenía bastante poco que ver con tratar de conceder más tiempo a los bancos para que lograran atender a sus deudas y pasara el pánico bancario ya que, de hecho, el corralito sólo logró estimularlo y magnificarlo con las famosas caceroladas.

En realidad, la finalidad del gobierno era la de confiscar los depósitos de los argentinos derogando la ley de convertibilidad peso-dólar y luego devaluando el peso en un 40%, de manera que los bancos sólo tuvieran que responder por un importe del 60% de sus deudas originales, aun cuando restituyeran el 100% del nominal en el peso devaluado.

Para que entendamos la jugada plutocrática: imagine que deposita 1000 litros de aceite en un banco agrario. El banco consume 500 litros de ese aceite y al cabo de un mes entra en bancarrota. Usted acude a la ventanilla y pide que le devuelvan los 1000 litros, pero obviamente éstos ya no están en reserva. Para evitar el incumplimiento contractual el gobierno emite una ley que redefine la unidad de litro como 500 mililitros. El "nuevo litro" tiene la mitad de líquido real que el "antiguo litro", pero ello permite al banco agrario devolverle los 1000 "nuevos litros" de aceite.

La convertibilidad fracasó precisamente porque el excesivo endeudamiento público deterioró la calidad de la deuda y de este modo los activos del banco central y de los bancos comerciales. La imposibilidad de atender la deuda envileció el peso, hizo caer en un 25% el PIB del país y confiscó a los ahorradores argentinos y extranjeros más del 40% de su dinero.

Lo más gracioso de toda la historia, sin embargo, es que los socialistas siguen atribuyendo la crisis argentina al mal funcionamiento del sistema capitalista. Será que el déficit desbocado, la monetización de la deuda o el monopolio del dinero son recetas típicamente liberales hacia la prosperidad.

En cualquier caso, si la experiencia argentina algo ilustró fue la teoría austriaca del ciclo económico y las nefastas del intervencionismo monetario que permite prever. No es posible crear riqueza convirtiendo las piedras en pan ni el papel en crédito solvente; una lección importante que se suele aprender demasiado tarde.

 

Opinión de los lectores

CARLOS SIEMENS

Muy bueno este artículo.

A día de hoy la deuda argentina sigue cotizando en los mercados internacionales, donde hay un mercado para bonos que han hecho default. Un bono argentino en dólares emitido en febrero del 2000 (poquito antes del default) cotiza al 30%. Se emitió con un cupón del 12% y se emitió con un descuento. Evidentemente esto resultó muy atractivo a muchos inversores, dado que prometía unos retornos incluso superiores al 12%.

Ya vemos que la mala gestión de unos políticos se ha comido el 70% de los ahorros de muchos inversores.

Por otro lado resulta bastante discutible cómo se puede remunerar al 12% un activo, los dólares, cuando las tasass americanas estaban un 9% por debajo.

El rating de Argentina a día de hoy no puede ser peor. La agencia Standard&Poors le da el rating D (como default), que viene a ser la peor calidad crediticia que existe.

Para que nos fiemos de los políticos...

Juan Alberto Krzanowski

No se trata de la crisis del intervencionismo monetario. Se trata de la CRISIS DE LA DEUDA, que es ilegítima, fraudulenta, odiosa, inconstitucional e inmoral. El Sur-entre otros Argentina- financia al Norte. Porqué los medio no hablan de esto? Y la causa Olmos, con el consecuente fallo del Juez Dr. Ballestero? Que hacen nuestros "queridos" legisladores cajoneando -no todos- la causa que en el año 2000 les pasó el citado Juez?
Lo que pasa es que se demostraría, ante una mínima investigación, que la deuda es un mecanismo perverso de dominación imperialista, y que no solo no debemos, sino que nos deben. No solo no somos deudores. Somos acreedores. Ejemplos nos sobran -además de los ilícitos de la dictadura y de las refinanciaciones de los posteriores gobiernos "democráticos-. EEUU e Inglaterra, los que hablan de "honrar" (una zoncera más para la colección de A. Jauretche- la deuda, dejaron de pagarnos en el año 1945 una deuda que actualizada a la fecha alcanza aproximadamente a la suma de 60.000 millones de dólares.-
Con todo respeto, por favor ayuden a que se destape y se conozca lo que ese gran patriota llamado Alejandro Olmos-en referencia a la deuda externa argentina- la llamó LA MAYOR ESTAFA AL PUEBLO ARGENTINO. Y agregó:"O se está al servicio del país en contra de la deuda externa, o se está a favor de la deuda en contra del país".-

a. abadias

Artículo excelente para entender el corralito.

Parece que se podría producir en cualquier país en el que lo bancos no puedan devolver sus deudas. ¿Está España a salvo?

ANGEL FERNANDEZ

Observo que el Sr. Krzanowski no tiene ni remota idea sobre lo que ha escrito Juan Ramón Rallo.

Sin analizar el artículo, nos suelta su discursito peronista - intervencionista.

No se da cuenta de que los países que critica son más ricos ... porque durante décadas han logrado mantener economías y sociedades más abiertas, con mercados más libres, con respecto efectivo por la propiedad y por la libre empresa, con garantías para los inversores, con mercados menos intervenidos por el gobierno de turno,....

Creo que necesitará mucha tila, mucho psicoanálisis y muchísimas lecturas antes de entender algún artículo del IJM.

Sigan mirándose tribalmente el ombligo y echando la culpa siempre al exterior, a EE.UU y a Inglaterra. A ratos también a Europa.

Créame que lo siento profundamente pero, mientras no liberalicen su economía, cada año que pase van a pasar más hambre y más penurias, si cabe.

Por supuesto, seguirá viviendo bien la partitocracia en torno al prepotente Kirschner, pero no así el pueblo cada vez más empobrecido.

¡Dónde queda ya la brillante Argentina de principios del siglo XX!

NOTA:
Siento desviarme del tema del intervencionismo monetario, excelentemente explicado por Juan Ramón Rallo (como siempre), pero creo que hay que replicar con contundencia los desvaríos de los intervencionistas

Juan Alberto Krzanowski

Lamentablemente, no puedo tener una discusión seria con el Sr. Fernández, puesto que sus palabras agresivas y de supina ignorancia lo pintan tal cual es. El pez por la boca muere. Mire señor Fernández: pertenezco al Foro Argentino de la Deuda Externa-Regional Mar del Plata, y le aseguro que sé muy bien de lo que estoy hablando. Me baso en un fallo del Juez Ballestero propiciado por ese gran patriota Alejandro Olmos, que declaró a nuesta deuda ilegítima, fraudulenta, odiosa e inmoral. Seguramente Ud. no tiene idea de ello, o mira para el costado, defendiendo el verso de la "libre empresa", que no es ni más ni menos que un "dirigismo" de las oligarquías nativas y de los grandes grupos monopólicos nacionales y multinacionales". El estado catastrófico en el que se encuentra el país se debe a las recetas que Ud. tanto defiende. Yo no le echo solo la culpa al exterior, ya que solo pueden actuar con la ayuda de los cipayos y entreguistas de adentro (llámense políticos, medios, opinólogos o gurúes económicos,etc.), que Ud. seguramente debe admirar. Le aclaro, para no siga hablando en balde, que no soy peronista ni kirchnerista. Soy argentino y quiero vivir en una patria con soberanía política, independencia económica y justicia social, cosa que evidentemente a Ud. no le debe ser placentero. Y le aclaro más, por si faltara algo: los países centrales que se hicieron fuertes lo fueron a través de un fuerte proteccionismo a su industria, y sino mire a los EEUU, que subvenciona al agro, perjudicando los intereses argentinos. Creo que el que ve el árbol y no el bosque, el que se mira el ombligo y no entiende nada o dice no entender nada, y necesita mucho psicoanálisis y lecturas que eleven su nivel de información real y no mentirosa es Ud. Por último le diré que respeto todas las opiniones, incluída por supuesto la del Sr.Juan Ramón Rallo a pesar de no compartirlas, porque esa es la forma de actuar en un país civilizado, que Ud. tanto declama y no practica.-
Le puedo asegurar que con sus ideas librecambistas (que no son más que un eufemismo de intervencionismo o dirigismo privado y no del estado), hemos llegado a la situación actual de un país rico, pero empobrecido por las políticas que Ud. apoya, con sus secuelas de hambre, desempleo, desnutrición y exclusión social.-
Y le recuerdo que el derecho de propiedad privada no es un derecho absoluto, mientras lesione los intereses de la mayoría de la población.-
Un consejo: no ataque irrespetuosamente a los que, como yo -sin ningún interés partidario ni prebenda alguna- quieren un país mejor para todos, en contrapartida a los que como Ud. desean que sigamos siendo la factoría dependiente, convertida en un país para disfrute de unos pocos "privilegiados".-

Juan Alberto Krzanowski

ANGEL FERNANDEZ

Cualquiera que lea los comentarios del Sr. Krzanowski y los comentarios del Sr. Fernández, puede comprobar fácilmente: quién defiende el intervencionismo estatal y quién defiende el liberalismo (defensa de los derechos y libertades individuales y del libre mercado).

Evidentemente, se equivoca cualquiera que entre en descalificaciones baratas (sin argumentos sólidos y con meras descalificaciones) dirigidas tanto a personas como a naciones.

Desde mi perspectiva liberal: también se equivoca quién identifica el MERCANTILISMO reinante en Argentina (mercado intervenido por el Estado mediante normativas restrictivas, prebendas a grupos cercanos al poder, falta de garantías a las inversiones, etc...) frente al CAPITALISMO (libre competencia en el mercado con mínima intervención, ó mejor sin coacción alguna del Estado).

¡ Liberalicen su economía, sin intervención del estado y de los actuales medradores políticos y empresariales y ... verán un progreso espectacular en Argentina, como ocurre en los países más avanzados socio económicamente !

¡ Dónde queda ya la brillante Argentina de principios del siglo XX !

Un saludo liberal,
A. FERNANDEZ

ANGEL FERNANDEZ

Artículo adicional con información complementaria sobre la lamentable situación actual que sufre Argentina; fruto del asfixiante intervencionismo estatal peronista (y sus diversas variantes como la actual política del Presidente Kirschner), del cual sólo se favorecen los grupos organizados cercanos al poder político.

Por favor, leer el link:

http://exteriores.libertaddigital.com/articulo.php/1276232673

Juan Alberto Krzanowski

Evidentemente el Sr. Fernández continúa con su maniquea y desafortunada forma de agraviar los argumentos expresados por mí. Yo soy partidario acérrimo de la defensa de los derechos humanos (políticos, económicos, a la salud, a la educación, a una buena alimentación,etc.), como así también de las libertades individuales, no de unos pocos como pretende este señor, sino de todo el pueblo argentino. No contesta en absoluto los argumentos por mí esgrimidos, sino que los descalifica mediante agravios propios de los autoritarios de siempre. Pero a las pruebas me remito: este señor defiende el capitalismo degradante y antievangélico en su forma actual de neoliberalismo, que no es ni más ni menos que la dictadura de los mercados. El pez grande se come al pez chico. Está de lado de los Alsogaray, de los Pinedo, de los Martínez de Hoz, de los Alemann, de los Menem y de toda esa fauna de personajes vinculados a los negociados y a la entrega del país, vía corrupción, privatizaciones y pago de una deuda externa fraudulenta e ilegítima, de la cual no habla. Hace como el tero, que grita en un lado y tiene los huevos en otro. Pero por respeto a todos los hermanos que sufren hambre y miseria por culpa de estos señores de la decadencia, voy a dar por cancelada aquí la discusión. Las razones que esgrimo, repito, están a al vista. Un país destruído y vaciado no por los que estamos a favor de una intervención estatal -al menos en sus recursos naturales, geoestratégicos y de defensa nacional-, sino por los neoliberales disfrazados de "demócratas", "peronistas", "radicales", etc., que defendieron y apoyaron todas las dictaduras cívico-militares cipayas y genocidas. Son los mismos que, "patrióticamente" y en consonancia con Mr. Busch, añoran aplicar en la Argentina el ALCA (que ha tenido su certificado de defunción en Mar del Plata) y los TLC, para crear más hambre, desocupación y miseria para los argentinos.-
A este país no lo dejaron en el estado calamitoso en que se encuentra los partidarios del intervencionismo del Estado, sino los partidarios del intervencionismo de los intereses privados que se sirven de él para sacarle tajada. Y sino basta y sobra con analizar como se hicieron las "privatizaciones" del menemato -hechos que han sido bien estudiados y documentados conceptual y numéricamente por analistas del mejor nivel académico y honestidad intelectual y moral-para ver como actúan estos autotitulados "defensores de la democracia y la libre empresa". Empresas del Estado que han sido desmanteladas por los mismos intereses que las "adquirieron" a precios viles, y encima subvencionados por lo que estos señores llaman "el Estado Interventor". Empresas del Estado cuyos balances arrojaban ganancias, y que fueron "privatizadas", previa destrucción de las mismas mediante el desmantelamiento y la generación de pérdidas, para poder "comprarlas" a precio vil. Los casos más paradigmáticos son los de YPF (subvencionando a la SHELL y a la ESSO) y AEROLÍNEAS ARGENTINAS, que de tener utilidades, estar entre las diez mejores empresas de aviación del mundo y entre las cinco en lo atinente a seguridad en vuelo, pasó al número treinta y seis, con las enormes y criminales deficiencias en seguridad denunciadas por el Sr. Piñeyro. ¿O será que también este señor no está bien informado? Repito: doy por terminada esta discusión. No quiero más malgastar mi tiempo en discusiones con un señor que oculta la realidad que puede comprobarse fácilmente caminando por las calles de cualquier ciudad del país, y que además agravia de una forma falta de todo sustento y autoritaria. Las pruebas de lo que el defiende están a la vista de quién las quiera ver. Están a la vista de todos. Y mintiendo o haciendo como el avestruz no es como las vamos a solucionar. Vaya mi agradecimiento a los responsables de este sitio por hacer públicas mis consideraciones al respecto.-

Juan Alberto Krzanowski

ANGEL FERNANDEZ

Siento irritarle tanto Sr. Krzanowski.

Coincidimos al diagnosticar la angustiosa situación de falta de desarrollo socioeconómico de Argentina (que ilustra el link de mi anterior comentario) y la situación de evidente miseria y pobreza que sufre su población (frente a los privilegios de los dirigentes políticos y empresariales), pero lamentablemente no recetamos las mismas medidas para mejorar su situación.


Por lo que he podido analizar de sus discursos, Uds. prefieren (en el Foro Argentino de la Deuda Externa-Regional Mar del Plata) aplicar medidas de: impago de deuda externa, proteccionismo, intervención de los derechos de propiedad privada y libre empresa, intervención en los mercados, etc ... Eso es ahondar más en las lamentables políticas intervencionistas de las últimas décadas en Argentina.

Desde nuestra modesta opinión, esas medidas generan incertidumbre máxima sobre su economía y favorecen el asentamiento del MERCANTILISMO reinante en Argentina, incrementando aún más la corrupción.

Opinamos que Argentina debe realizar reformas económicas para eliminar la incertidumbre sobre las inversiones y para favorecer los mercados libres, ya que los principales favorecidos serán los consumidores al acceder a productos y servicios mucho más baratos.

Con el intervencionsimo estatal, sólo quedan protegidos los grupos sociales (sindicatos, funcionarios, etc...) y las empresas (nacionales o extranjeras) que son ineficientes y que obtienen sus beneficios de las prebendas gubernamentales en forma de concesiones monopolísticas (u oligopolísticas), subvenciones, ayudas, restricciones de mercado, etc...

A cambio de ello, los citados medradores de prebendas, apoyan política y económicamente (vía financiación ilegal = corrupción) a la partitocracia existente, para así seguir manteniendo su "status quo" o bien para seguir incrementando sus ventajas estatales.

Así opera el círculo vicioso del MERCANTILISMO; que nunca debe confundirse (salvo que se mienta por desconocimiento o por malicia deliberada para seguir favoreciendo la partitocracia y la pseudo-democracia asentadas en mayor o menor medida en muchos países) con el CAPITALISMO.

Probablemente, para lograr tener una DEMOCRACIA LIBERAL "real" frente a la actual partitocracia necesiten reformas constitucionales similares a las indicadas en el comentario:

http://www.juandemariana.org/comentario/666/

Y, probablemente, para lograr tener MERCADOS REALMENTE LIBRES también necesiten debatir y aprobar un sistema de financiación de partidos que sea transparente y elimine la corrupción, similar al indicado en:

http://www.juandemariana.org/comentario/781/

Ante sus comentarios, recomiendo lea el libro "La Fatal Arrogancia" de F.A. HAYEK que puede encontrar traducido en Unión Editorial:

http://www.liberalismo.org/articulos/19/

Descubrirá una visión radicalmente distinta de la que inspira al socialismo y a toda la forma de "racionalismo constructivista" (populismo, comunismo, etc...), cuya "arrogancia" les lleva a pretender diseñar y organizar sistematicamente, mediante medidas coactivas de "ingeniería social", cualquier área del rico, complejo e indomable entramado de interacciones humanas que constituye el mercado y la sociedad.

Por favor, leánlo y comprobarán como no necesitan "salvapatrias", simplemente necesitan hacer los deberes que ya han realizado los países más desarrollados.

ARGENTINA necesita una sociedad abierta que respete los derechos y libertades individuales y el libre mercado.

© 2005-2008. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.