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La economía española mejora, pero no despeja las dudas sobre el déficit

Madrid, 2 de noviembre de 2015.-

El último informe de coyuntura económica española elaborado por el Instituto Juan de Mariana, correspondiente al segundo trimestre del año, arroja unos resultados que apuntan hacia una recuperación de la economía española no exenta de amenazas que ponen en peligro su firme paso.

CONCLUSIONES SOBRE LA SITUACIÓN ECONÓMICA DE ESPAÑA

2012 marca un antes y un después en la economía española. De estar al borde del precipicio, nos encontramos hoy una economía con crecimientos del 3%. En el  segundo informe sobre el estado de la economía española (segundo trimestre de 2015), elaborado por el Instituto Juan de Mariana para UFM Market Trends, constatamos una fase expansiva de la economía española motivada por algunos factores internos, pero en especial por externos, como las medidas del Banco Central Europeo y el contexto de bajos tipos de interés, o el desplome en los precios del petróleo.

El contexto internacional  se ha complicado durante el verano, con China y los países emergentes como protagonistas, con una influencia que podría acabar siendo limitada para nuestra economía. En el ámbito nacional, el riesgo político emerge de las próximas Elecciones Generales, si bien parece remitir a la luz de las encuestas de los últimos meses.

Entre los indicadores macro, es preocupante la evolución del déficit público y los niveles que registra. Pese a haberse reducido en el segundo trimestre –debido al incremento de actividad económica, pero no a una limitación del gasto público–, vemos muy difícil que se vaya a cumplir el objetivo que el gobierno se propuso del 4,2% al final del año, ni siquiera seguramente la estimación de la Comisión Europea del 4,5%.

Para su cumplimiento sería necesaria una fuerte contención de los gastos, al tiempo que una aceleración en la recaudación de ingresos tributarios. Lo primero parece poco probable, y más en un entorno de elecciones nacionales. Lo segundo también, dados los indicadores que ya apuntan a una cierta desaceleración del crecimiento en el segundo semestre del año.

España mantiene una posición deudora con el exterior sin parangón en el contexto internacional, que se traduce en una fuerte dependencia de la inversión extranjera. La Posición financiera internacional neta es del -91%, si bien ha caído algo respecto del primer trimestre, ayudado de la caída del precio del petróleo.

Como elemento positivo, es destacable el desapalancamiento del sector privado, en particular del sector bancario, que ha pasado de 3,53 billones de euros en activos en el pico de junio 2012, a los 2,78 billones de agosto 2015, niveles similares a los del verano de 2007.

Se observa que la contracción del crédito a las empresas es cada vez menor, al igual que ocurre en el crédito al consumo a las familias, pero no así en el destinado a vivienda, cuya contracción se ha acelerado en el segundo trimestre del año.

Pese a la laxa política monetaria del BCE, la tasa de variación anual del Índice de Precios al Consumo se situó en septiembre en -0,9%. Sin embargo, es el componente energético el principal responsable de este signo negativo, como sucede con la tasa de variación del Índice de Precios Industriales. No se puede, por tanto, afirmar un descenso generalizado de los precios.

De cara a los próximos trimestres, seguiremos con atención el precio del petróleo por sus múltiples e importantes repercusiones sobre la economía española. También revisaremos toda la batería de indicadores económicos y financieros que presentamos en nuestros informes con el fin de valorar la salud de la coyuntura económica española.

Descargue completo el segundo informe de 2015 en este enlace.

LA ECONOMÍA ESPAÑOLA EN CIFRAS.

  • La economía española ha acelerado su crecimiento en los últimos trimestres. Dados los datos de los que disponemos, es muy probable que el segundo semestre de 2015 muestre una cierta desaceleración.
  • El contexto internacional del tercer trimestre no ha sido favorable, experimentando los mercados financieros correcciones significativas, principalmente por los temores a China y los emergentes. El impacto de estas turbulencias sobre la economía real, sin embargo, pensamos será limitado.
  • Los últimos meses la tasa de variación interanual del IPC ha vuelto a entrar en terreno negativo, pero esto se debe al notable impacto de la caída de los precios del petróleo, no a una entrada en deflación (entendida como caída generalizada de los precios).
  • Esta caída en el precio del petróleo también ha contribuido a la mejora en la balanza por cuenta corriente, reduciendo notablemente el déficit energético.
  • Fruto de un superávit en el saldo de la cuenta corriente, la Posición de Inversión Internacional Neta (PIIN) deudora se ha reducido desde el 96,6% hasta el 91% sobre el PIB.
  • Tras un primer trimestre de 2015 en el que el déficit público aumentó, en el segundo se ha reducido hasta el 5,5% en términos anualizados. Esta caída no se ha producido por un recorte en los gastos, sino por un aumento mayor de los ingresos que el incremento de los gastos. Dadas las perspectivas del segundo semestre, vemos muy complicado que se cumpla con los objetivos de déficit del 4,2% o las estimaciones de Bruselas del 4,5%.
  • Pese al todavía alto déficit, la ratio de deuda pública sobre el PIB ha experimentado su primera caída (aunque testimonial: de 99,8% a 99,5%) desde el primer trimestre de 2008, periodo en el que se situaba en el 35%. Podríamos hablar de una estabilización, en el entorno del 100% del PIB, que irá reduciéndose muy lentamente en los próximos trimestres.
  • Continúa el desapalancamiento del sector bancario, que empezó a mediados de 2012. Pese a la destrucción de crédito, la economía ha conseguido crecer a tasas sólidas. El ritmo de contracción de crédito a las empresas y de crédito al consumo de las familias se reduce notablemente, mientras que el crédito a la vivienda de familias acelera su caída. Por su parte, el crecimiento del crédito a las Administraciones Públicas sigue desacelerándose, aunque es todavía el único sector con tasas positivas (del 3,4%).
  • La exposición directa de la economía española a las economías emergentes, en particular China, es relativamente baja. Este hecho ha sido un freno a nuestras exportaciones durante la etapa del boom económico de estos mercados, pero en la actualidad puede ser un elemento positivo. Con todo, estas economías siguen creciendo a tasas más elevadas, y su potencial a largo plazo es mayor.
  • Las exportaciones españolas destinadas a la UE en el primer semestre de 2015 representan casi el 65% del total.

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