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Antonio Catalán, populismo empresarial

El populismo también existe entre los empresarios. Y mucho. Es esa tendencia de soltar topicazos y falacias empresariales con la intención de ser más popular y “caer bien a la gente normal”. Aún a sabiendas de que lo que se propone son verdaderas absurdidades económicas.

Un caso fragante es el de Antonio Catalán. El presidente de AC Hotels by Marriott, aseguró hace unos meses que "no vale todo", y que si hay que "ganar más a base de sacrificar al personal prefiero que ganemos menos". Todo ello referente a la reforma laboral: "hoy puedo despedir pagando 20 días por año y empezar a subcontratar. Es lo que hacen los que explotan a las camareras de piso, y lo digo con todas las letras: explotan". Y remataba diciendo "Nuestro sector (hotelero) es de personas, no es tecnológico".

El señor Catalán, o es un analfabeto empresarial o simplemente está siendo populista. Yo supongo que será lo segundo. Cualquier persona medianamente formada en el mundo de la empresa o que haya pisado alguna durante un cierto tiempo, sabe que ciertas cuestiones que comentamos a continuación.

- El señor Catalán insulta a los empresarios. Cuando una empresa decide despedir a un trabajador lo hace porque el trabajador incumple con sus obligaciones contractuales, o bien porque la empresa sufre tantas pérdidas que tiene que reducir costes antes de quebrar. En ningún caso un empresario está esperando a que se reduzca la indemnización por despido para ponerse a despedir como un loco. Sencillamente, no pasa.

- Las empresas no prosperan por “sacrificar al personal” (signifique eso lo que signifique). Las empresas sobreviven y son exitosas precisamente porque ponen a su personal como pieza clave de su modelo de negocio. Las que no lo hacen así, desaparecen. Y los empresarios lo saben.

- Esto todavía es más cierto en el sector servicios y los subsectores como el sector hospitality, en donde el valor diferencial aportado al cliente suele ser el servicio aportado por sus personas. Que nos diga el señor Catalán cómo los hoteles conseguirán su diferenciación explotando a su personal y cambiándolo cada dos por tres. ¡Seamos serios, por favor!

- El señor Catalán insulta gravemente a sus trabajadores. El afirmar que puede despedir a su plantilla para contratar a gente nueva más barata es afirmar que los trabajadores son piezas perfectamente intercambiables, robots, piedras, que se cambian por otro igual al día siguiente.

- El señor Catalán insulta a los trabajadores más cualificados. La realidad es que en una empresa hay múltiples puestos de trabajo con distintas productividades y funciones, por lo que los trabajadores no son intercambiables en absoluto. Si un manager es perfectamente intercambiable por un trabajador más barato, ¿por qué en AC Hoteles hay sueldos distintos? ¿Por qué no todos cobran igual?

- El señor Catalán insulta a los trabajadores comprometidos. Incluso entre el personal del mismo puesto existen distintas productividades y motivaciones, lo que hace que no sean trabajadores perfectamente iguales. El trabajador comprometido es un activo importante e imprescindible para las empresas, y éstas no quieren prescindir de ellos.

- El señor Catalán también insulta a los trabajadores con experiencia. Incluso habiendo personal con igual motivación, existe lo que se llama “curva de aprendizaje”, por lo que un trabajador aumenta su conocimiento, productividad y experiencia a lo largo del tiempo. Es decir, ¡un trabajador que lleva en la empresa 10 años no es igual que un recién llegado! Si los cambiamos, la empresa sería menos productiva al instante.

- El señor Catalán insulta a la lógica económica. Si podemos cambiar a los trabajadores por otros más baratos al instante porque todos tienen la misma productividad, ¿por qué no todo el personal de AC Hoteles cobra el Salario Mínimo Interprofesional?

- El señor Catalán insulta a la lógica empresarial. Lo más importante para un manager que es responsable de un equipo ¡es que no haya rotación! Es decir, gente entrando y saliendo del equipo y la empresa con mucha frecuencia. Esto es así porque un trabajador que esté poco tiempo en la empresa no llegará a su punto de madurez en la curva de aprendizaje, y eso hará que tenga una productividad muchísimo menor. Por lo tanto, la manera de alcanzar un nivel de productividad y especialización en la empresa que permitirá disponer de una ventaja competitiva es precisamente retener al trabajador el máximo tiempo posible, no ponerse a despedir cuando disminuye un poco la indemnización por despido.

Comentarios

Anónimo

¿Quién dijo aquello de que la humanidad oscila entre el oportunismo y la desesperación? Pues eso.

Lo de ese Catalán es fragancia maloliente y conocida, porque si vives rodeado de tontos es más fácil aprovecharte de ellos que enseñarles lo que no quieren saber. La mentira es racional y, como atinó Revel, la primera de todas las fuerzas que mueven el mundo.

Como empresario de Estado que detesta la competencia y desprecia profundamente al proletariado, Catalán esgrime un discurso bien racional y coherente, ya que la liberalización de los mercados sólo favorece a los trabajadores pero nada a los empresarios sin escrúpulos; y siempre podrá ganarse el dispendio de alguno de esos tontos herederos con mala conciencia que visitan sus hoteles de lujo.

Debería llamarnos la atención que dijera otra cosa, porque sin embargo la moralidad no es rara entre los empresarios y eso sí que podría parecer un misterio.

Qué le vamos a hacer. Revel escribió todo un libro sobre esto y al final se encogió de hombros.

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