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Apología atea y capitalista de la Navidad

¿Este año vas a celebrar el 25 de diciembre con tu árbol de Navidad, luces y regalos? En realidad no estarás celebrando algo propia o enteramente religioso sino, al menos en sus orígenes, festividades y costumbres paganas. En países como Estados Unidos, la corrección política parece querer imponer el ‘Felices Fiestas’ como sustitución del ‘Feliz Navidad’. Sin embargo, no hay nada incongruente en una Navidad pagana o atea. Echemos la vista atrás y veamos sus orígenes.

La cuestión, como explicaré, va más allá de las fiestas de la Antigua Roma y sus saturnalias, pero es ineludible citarlas como su origen primigenio en el calendario. El 25 de diciembre (inicialmente era unos días antes, pero parece que el emperador Domiciano fijó ese día) los antiguos romanos celebraban el inicio del solsticio invernal y fue instalándose en ese día también el motivo de dar gracias por las finalizadas y disfrutadas cosechas (ya que saturnalia viene de Saturno, dios se la agricultura y las cosechas). Dicho lo cual, puede verse como una versión romana o latina de lo que en la modernidad los norteamericanos han llamado ‘Acción de Gracias’. El poeta romano Gaius Valerius describió las saturnalias como ‘la mejor de las épocas’.

Con el emperador Constantino en el siglo IV acabó la persecución de los cristianos, quienes (¿casualidad?) empezaron pocas décadas después a celebrar ese mismo 25 de diciembre el supuesto nacimiento de su profeta Jesús. Fecha que concretamente para los romanos era el día grande del Sol invictus.

La Navidad actual tiene pues sus orígenes primeros en el calendario romano pagano, pero posteriormente se va modelando hasta como la conocemos en la modernidad con la poderosa influencia de tradiciones del Norte de Europa, concretamente escandinavas y germanas. De hecho, no podemos entender hoy la Navidad sin el Yule nórdico, el equivalente en esos países de la celebración pagana del inicio del solsticio invernal. Tanto es así que en esas regiones europeas Yule es un sinónimo de Navidad que no necesita recurrir históricamente a ninguna motivación religiosa. De ahí vienen tradiciones de la Navidad como ya no sólo Santa Claus sino el muérdago, las luces y adornos o cosas tan curiosas como el postre que conocemos como tronco de Navidad. Tengamos en cuenta, al hablar de la importancia de las luces e iluminación en general, que los países nórdicos apenas tienen en invierno luz solar. Esa costumbre navideña de iluminar calles, ventanas, árboles y casas procede estrictamente del Yule escandinavo.

La idea de la Navidad como una fiesta de tradición esencialmente religiosa-cristiana adolece de otros, si cabe mayores, problemas históricos. En tiempos no tan lejanos, muchos cristianos han renegado en ocasiones por entero de la Navidad. Es lo que por ejemplo sucedió en el siglo XVI con la Reforma protestante. La verdadera ‘guerra contra la Navidad’ antes que cualquier grupo ateo la iniciaron los cristianos puritanos de Inglaterra, donde fue en el siglo XVII una celebración prohibida durante casi tres décadas.

Si das regalos en Navidad (quién no lo hace), también estas siguiendo una tradición pagana. Es cierto que en España y algunos países hispanos la Iglesia Católica ha encajado esa tradición en su historia gracias a los Reyes Magos. Pero por ejemplo en la también católica Italia predomina una bruja pagana el Día de la Epifanía. En cualquier caso el origen de dar regalos en esta época se remonta, de nuevo, a las Saturnalias romanas. Posteriormente, y durante largos siglos, es una tradición de celebración irregular, y en muchos casos enfrentada o negada por los cristianos, sobre todo los puritanos fervientes de una idea de vida austera.

Fue el moderno capitalismo, en plena era de la revolución industrial con su vertiginosa mejora de las condiciones de la población, el aumento de bienes y servicios disponibles y finalmente la democratización de productos y estilos de vida antes reservados para unos pocos, lo que popularizó la costumbre de los regalos durante la Navidad.

El consumismo de la Navidad es un producto del capitalismo pagano que arranca históricamente a partir del reinado de Victoria en Inglaterra.

Mientras Halloween, como hace el bandolero y el Gobierno, te exige algo bajo amenaza (truco o trato), la Navidad es una celebración de la vida privada, la libertad, el disfrute y los intercambios voluntarios y pacíficos (así como su corolario: la solidaridad, las acciones benéficas) en mutuo beneficio. Compramos regalos hechos por otras personas y empresas para satisfacer nuestros mejores deseos como consumidores y ayudamos a personas que queremos, apreciamos o estimamos, y haciéndolo nos llenamos de satisfacción y alegría personal.

Una sociedad que premia e incentiva el mérito y el esfuerzo (Santa Claus o los Reyes Magos te premian si has sido un chico bueno ese año). Esas relaciones pacíficas son la esencia última de una sociedad capitalista de libre mercado.

Así pues, sea como quiera que celebres la Navidad, celébrala en paz y libertad. Feliz Capitalismo y Libertad.

Comentarios

satur

Marco Aurelio que perseguía a sangre y fuego a los cristianos,se dio cuenta de que estos habían calculado inicialmente una fecha para el nacimiento de Cristo muy cercana a la actual y quiso contrarrestar su fiesta con otra que honrara a los dioses paganos la religión del imperio,con una escasa diferencia de días la famosa fiesta del solsticio. Es decir es justamente lo contrario de lo que afirma el articulo.
Cuando se produce la división en el cristianismo los ortodoxos continúan con la fecha aproximada calculada y los católicos cambian la fecha y admiten como probable la fecha actual,dado que no es posible conocer con exactitud el nacimiento de Cristo.

Mailymoly

Magnífica descripción ....ilustrativa...informativa....cultural...,!!! Me quedo con la frase final....LA NAVIDAD ES LA FIESTA DE LA VIDA....!!!

satur

Las fiestas Saturnales se celebran el 17 de Diciembre,no un 25 de Diciembre,eran salvando las diferencias como un carnaval. El culto al Sol Invictus instituido por el emperador Aureliano cada 25 de Diciembre en el año 274 muchos años después de la fiesta cristiana,con la idea de coincidir (suponemos) con el cristianismo.
Marco Aurelio instaura la fiesta del solsticio de verano(en Junio) y no en Diciembre.
Podemos seguir hablando del calendario Juliano etc pero es suficiente con estos pocos datos