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Archipiélago de libertad

Hoy 2 de febrero ha visitado el Instituto Juan de Mariana uno de los pensadores liberales más originales en la actualidad: Chandran Kukathas, catedrático de Teoría Política de la London School of Economics. En su conferencia expuso su teoría sobre la libertad individual y los principios básicos sobre los que descansaría una sociedad libre coherente con su idea de libertad. Pese a que Kukathas es un pensador poco conocido en España, merece la pena acercarse a sus ideas, pues propone un enfoque algo distinto al que suelen sostener los pensadores liberales más populares.

La teoría de Kukathas parte de una perspectiva marcada por la humildad intelectual: no sabemos a priori cuál es el conjunto de normas e instituciones concretas que garantizarían que las personas van a poder vivir una buena vida. En nuestras sociedades viven personas con gran diversidad de intereses, preferencias, costumbres, sentimientos de pertenencia e incluso concepciones éticas. Cada uno tiene sus propias concepciones de la buena vida y de cómo ha de organizarse la sociedad. Bajo estas premisas, ¿qué constituiría una sociedad libre?

Según Kukathas, una sociedad libre tendría que ser necesariamente una sociedad abierta que admita la diversidad humana, en la que cualquier persona o grupo pudiera desarrollar su propia concepción de la buena vida. Dicho de otro modo, la sociedad libre sería aquella en la que nadie puede imponer su particular proyecto de vida, sus costumbres o sus valores a las demás personas.

La sociedad libre que defiende Chandran Kukathas se articula en torno a dos principios complementarios. El primero es la libertad de asociación: toda persona tiene el derecho de asociarse voluntariamente con otras personas o grupos para alcanzar determinados fines de manera conjunta. Así, la sociedad libre estaría conformada por las asociaciones voluntarias de las personas que viven en ella, generando múltiples capas superpuestas de vínculos, grupos y comunidades mediante los que las personas se auto organizan para desarrollar sus planes vitales y se dotan de normas de convivencia. Ninguna de dichas asociaciones, dice Kukathas, tendría ninguna clase de privilegio ni estatus moral especial, sino que todas estarían en situación de igualdad moral.

El segundo principio de la sociedad libre que propone Kukathas sería la libertad de salida. A la vez que existiría el derecho a asociarse voluntariamente, estaría el derecho de cualquier persona a no ser incluido en una asociación de la que no desea formar parte. Por ejemplo, si un grupo de personas desean formar una comunidad en la que se practique una fuerte redistribución de la renta de sus miembros, son libres de hacerlo; pero no pueden aspirar a incluir en su comunidad a personas que no desean formar parte de dicha asociación.

Así, mediante los principios de libertad de asociación y libertad de salida, Kukathas defiende un modelo de sociedad libre que denomina “archipiélago de libertad”: una forma de convivencia en la que las personas son libres de crear y adherirse a diversas comunidades en las que consideren que mejor se pueden desarrollar sus planes vitales, sobre un océano común de tolerancia y respeto mutuo entre las comunidades e individuos que componen el conjunto de la sociedad.

Cabe hacerse una pregunta que surge de manera inmediata tras plantear el modelo de sociedad libre que propone Kukathas: ¿Es posible alcanzar una sociedad estable y funcional, que permita la convivencia pacífica y sea capaz de minimizar los conflictos, sólo mediante asociaciones voluntarias? ¿O es posible que existan ciertos bienes públicos imprescindibles asociados a la preservación de la estructura básica de la sociedad que sólo puedan ser proporcionados satisfactoriamente de manera coactiva, por lo que sería necesaria la existencia del Estado? Son dudas que Kukathas no resuelve pese a que su respuesta puede modificar en la práctica la forma de la sociedad libre que plantea.

En definitiva, Chandran Kukathas presenta un modelo ideal de sociedad libre que da cabida a la amplia diversidad humana y que se basa en la tolerancia recíproca hacia los proyectos vitales y las concepciones de la buena vida de las demás personas, por equivocados o absurdos que nos puedan parecer. El modelo del archipiélago de libertad es un ideal que puede inspirar y servir de guía a muchos a la hora de dar pasos, por tímidos que sean, hacia una sociedad más libre.