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Bitcoin, mineros y comisiones de transacción

El pasado mes de diciembre mi compañero en esta sección de análisis diarios, Fernando  Herrera, escribía un artículo haciendo referencia al contenido del seminario sobre Bitcoin celebrado en el IJM el pasado mes de noviembre, en el que tuve el placer de participar como uno de los ponentes. 

Destacaba Fernando de forma positiva que en aquel seminario Fernando Nieto explicó con solvencia que los costes de conservación de bitcoin serán menores que en sus alternativas. Refiriéndose por menores costes de conservación básicamente al coste de dilución por aumento de stock y a los costes de almacenamiento físico y aseguramiento. Es importante destacar que para que un bien sea un buen medio de cambio entre individuos, es crucial que también sea buen medio de cambio en el tiempo, puesto que para que la aceptación se generalice (en un mercado libre) es necesario que quien lo acepte esté dispuesto a conservarlo durante un tiempo, con los consiguientes costes.

Por el lado negativo Fernando Herrera argumenta en primer lugar que la existencia de bitcoins depende de una red de ordenadores que realiza una serie de procesos. Veamos, Bitcoin se da a conocer inicialmente como un concepto descrito en un documento, después se implementa en un programa que al ejecutarse comienza a generar los primeros bitcoins y a continuación otros usuarios interesados en demandar bitcoin deciden ejecutar también el software. En un primer momento no existía diferencia entre los nodos completos y los mineros, todos los nodos minaban. Pero a medida que crecía la demanda de bitcoins su precio subía y como consecuencia la minería pasó a ser un negocio muy rentable y competitivo, de manera que sólo a aquellos que tenían equipos muy eficientes y acceso a electricidad barata les resultaba rentable minar.   

El incentivo por velar que las reglas de Bitcoin se cumplen a rajatabla lo tienen todos aquellos que tengan skin in the game en bitcoin. Principalmente los propietarios y también todo agente que tenga algún interés relevante en bitcoin. La forma de controlar que las reglas se cumplen es ejecutando un nodo completo, no minando. Un nodo completo se puede ejecutar en un ordenador de menos de 100 dólares y una conexión a internet.

Es cierto que la existencia de bitcoin depende de que el software se ejecute, pero eso sería lo mismo que decir que su existencia depende de su demanda, lo cual es una obviedad. Lo relevante desde un punto de vista económico es la demanda, no que exista físicamente una base de datos de unidades de bitcoin o una cantidad de átomos de oro. En cuanto al valor, tampoco es cierto que dependa de la existencia o actividad de terceros que minen. Como hemos explicado es de hecho al revés, el proceso de minar es una consecuencia de la demanda.  

También menciona Fernando una posible subida del coste de la energía como amenaza para el funcionamiento de Bitcoin. A esta crítica no le veo ningún fundamento. Este mayor coste provocaría un ajuste a la baja de la dificultad y un descenso global de la capacidad de cómputo, pero el coste de dicha capacidad seguiría siendo el mismo para todos, incluyendo a potenciales atacantes, por tanto no tiene ninguna influencia en la seguridad de la red. Y, por la misma razón, una subida del precio de la energía tampoco tendría efecto alguno sobre las comisiones.

Dejo para el final la crítica que me parece más interesante y que trata sobre el subsidio que recibe cada minero por cada bloque añadido a la cadena. Actualmente este subsidio es de 12,5 bitcoin por bloque (unos 100.000 dólares), este año se reducirá a 6,25 y cada 4 años se reducirá a la mitad hasta su eliminación dentro de 120 años. Aparte del subsidio, la otra vía de ingresos que existirá siempre serán las comisiones asociadas a todas las transacciones incluidas en cada bloque.

Fernando argumenta que cuando el subsidio sea muy pequeño o se acabe, los mineros podrían no tener incentivos para poner a disposición de la red su capacidad de cómputo, que recordemos sirve para evitar ataques que puedan modificar el historial de transacciones o puedan impedir que se confirmen nuevas transacciones congelando así la red Bitcoin.

Entiendo que la preocupación de Fernando es que mientras exista el subsidio el coste se reparte entre todos los propietarios, pero que el día en que el subsidio sea muy bajo o desaparezca el coste sólo podrá cubrirse con las comisiones de transacción.  Y si la demanda es solo como depósito de valor, es posible que se realicen muy pocas transacciones y las comisiones que estén dispuestos a pagar los usuarios no sean suficiente incentivo para que los mineros desplieguen la capacidad de cómputo necesaria para asegurar la red.

Es importante observar que las comisiones de transacción no las fijan los mineros unilateralmente como parece dar a entender Fernando, sino que es el resultado de lo que el usuario propone y lo que el minero acepta. Es importante tener en cuenta que con el tamaño actual de transacciones, Bitcoin no suele procesar más allá de 2.500 cada diez minutos, unas 360.000 transacciones al día o unas 4 transacciones por segundo.  

Por concretar en cifras esta preocupación, vamos a explorar qué posibilidades habría de que los usuarios estén dispuestos a pagar las comisiones suficientes por cada transacción. Si tomamos el oro como activo de referencia para depósito de valor, entre los dos principales mercados mundiales se negocian unos 84.000 millones de dólares al día. Con estas cifras, una comisión media del 0,02% que es similar a la que se está pagando actualmente, ya tendríamos una compensación ligeramente superior al actual subsidio de 12,5 bitcoins por bloque.  

Por dar otra referencia, para el volumen actual de Bitcoin de 150.000 unidades diarias haría falta una comisión media del 1,2% para igualar el subsidio actual. La comisión por comprar o vender oro físico para un inversor minorista oscila entre el 1,3% y el 3% sin contar gastos de envío y verificación. Es importante tener en cuenta que, para esta cifra actual de 150.000 unidades diarias, la demanda especulativa de bitcoins no tiene reflejo directo en la cadena de bloques, puesto que son operaciones que se realizan prácticamente en su totalidad de forma interna en las casas de cambio.   

Tal y como explicaba en mi anterior artículo, la limitación en el número de transacciones es una característica fundamental para que bitcoin sea universalmente verificable, y repartiendo el volumen del oro entre 360.000 transacciones diarias nos saldrían unos 230.000 dólares por transacción. Esta limitación parece encajar bien con un uso de la capa base de bitcoin acotado al depósito de valor y a otras transacciones de alto valor para quien las ejecuta, y por valor no me refiero necesariamente a la cuantía.

Esas otras transacciones pueden ser pagos que por cuestiones legales o jurisdiccionales no sea posible realizar de otra forma, o para evitar costes regulatorios. También pueden ser transacciones para la liquidación de operaciones realizadas en capas superiores tipo Lightning Network. Y tampoco sería descartable, aunque vaya contra el espíritu de bitcoin, que pueda existir demanda de transacciones en la capa base por parte de sistemas más o menos centralizados que operen al por mayor y les salga a cuenta para asentar los saldos netos resultantes de grandes cuantías, como entidades que operen con activos de deuda denominados en bitcoin, entidades de crédito, centros de negociación de derivados o sistemas como la federación Liquid.

En definitiva, la preocupación de Fernando es relevante. No en vano es una preocupación que se ha debatido ampliamente durante años en la comunidad Bitcoin, llegando a la conclusión de que la limitación al número de transacciones o tamaño de bloque no es solo crucial para que Bitcoin sea lo más universalmente verificable posible, sino también para promover el desarrollo de un mercado de comisiones por transacción estable y sólido que permita asegurar que el sistema funcione de manera eficaz.