Usted está aquí

Complejidad económica y escuela austriaca

La escuela austriaca de economía es habitualmente considerada como una corriente heterodoxa dentro de la economía. Se suele poner al lado de otros enfoques poco ortodoxos como el postkeynesianismo, el marxismo o la economía feminista; todos en el mismo saco de la heterodoxia. La crítica habitual tiene que ver con la metodología, a saber, que supuestamente la escuela austriaca no sigue el método científico y, por tanto, todo su marco teórico se convierte en pseudocientífico. No es la primera vez que leo que la escuela austriaca es algo así como la homeopatía de la economía. Sin entrar en esta cuestión epistemológica de manera profunda, tampoco me gustaría mencionarla sin dar una pequeña respuesta a aquellos que puedan considerar a la escuela austriaca como acientífica. Por ello, todos aquellos que se interesen por la cuestión han de saber que prácticamente todos los grandes autores austriacos han escrito sobre metodología, y además, con una gran variedad de argumentos sobre la hermenéutica, el historicismo, empirismo o el positivismo. Para poder hacer una mejor crítica, estaría bien conocer previamente los diferentes argumentos austriacos que pueden verse aquí: White (1977), Hoppe (1995), Rothbard (2011) o Martin (2015).

Volviendo a lo que queremos tratar en este artículo, me gustaría resaltar una gran coincidencia que recientemente encontré entre algunas ideas austriacas y un enfoque que es novedoso en la ciencia económica convencional sobre la economía del desarrollo o development economics. Esta nueva perspectiva se basa en el estudio de la complejidad económica (economic complexity), para poder identificar las diferencias en desarrollo económico entre unos países y otros.

Economic complexity

Desde el Center for International Development de la Universidad de Harvard, profesores como Ricardo Hausmann o César Hidalgo han propuesto el estudio de la complejidad económica para identificar las diferencias en el desarrollo económico entre los países. ¿Qué entienden por complejidad económica? ¿Cómo la miden? ¿Por qué la complejidad económica puede dar respuesta a las diferencias en el nivel de desarrollo? Respondiendo a estas preguntas veremos cómo las razones que Hausmann y/o Hidalgo dan son bastante similares, por no decir idénticas, a muchas ideas que la escuela austriaca viene firmemente proponiendo desde hace años.

La idea que sustenta el análisis de la complejidad económica es la importancia del conocimiento tácito o know-how. De acuerdo con Hausmann (2013; 2016), el desarrollo económico depende de la acumulación de know-how. Cuanto más conocimiento tácito haya en una economía, más rica será dicha economía. Esto se plasmará en la cantidad de conocimiento que hay detrás de los productos fabricados en el país. Hausmann (2016) pone el ejemplo de la gran cantidad de conocimiento disperso que hay en la fabricación de un avión, donde participan miles y miles de personas. Además, resalta lo difícilmente transmisible y concentrable que es ese conocimiento, e identifica cómo las empresas son organizaciones que se encargan de tejer redes para comunicar ese conocimiento tácito.

Hausmann et al. (2013) definen la complejidad económica como una medida para saber cómo de completa es la red de interacciones entre empresas en una economía y, entonces, saber cuánto conocimiento productivo moviliza una sociedad. Por ello, la complejidad económica es representada en la composición del output productivo de un país (se fijan normalmente en sus productos exportados) y es reflejo de las estructuras que surgen para albergar y combinar conocimiento. Al final, las diferencias en el desarrollo económico entre países se deben a la cantidad de know-how que hay en esa economía y cómo de desarrollada está la red de complejidad económica que permite la comunicación y empleo de todo el conocimiento disperso. A mayor complejidad, es decir, transmisión y empleo del conocimiento entre agentes económicos, mayor será el grado de desarrollo. La forma que tienen de comprobar la cantidad de conocimiento de la economía es observar los productos exportados y la cantidad de conocimiento y valor añadido que hay detrás de ellos. De esta manera, han podido elaborar un ranking de complejidad económica que se publica en el ACI (Atlas of Economic Complexity), usando herramientas como el Product Space (Hidalgo et al., 2007).  

Cualquiera que haya leído los trabajos de F.A. Hayek o la gran obra de Huerta de Soto (1992), podrá identificar que, el fundamento de la teoría sobre la complejidad económica que hoy día emplean los investigadores del CID de la Universidad de Harvard, es el mismo que desarrollan los austriacos arriba mencionados. Concretamente, Huerta de Soto (1992) pone en el centro de su teoría sobre la creatividad empresarial y la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, la cuestión del conocimiento tácito, disperso y no articulable. La creatividad empresarial genera y se coordina por conocimiento tácito, know-how. De hecho, es curioso leer cómo Hausmann (2016), explicando la idea de conocimiento tácito, pone el ejemplo de caminar y no pensar en cómo nuestros músculos deben reaccionar y moverse, de forma muy similar a cómo Huerta de Soto ejemplifica el proceso recurriendo a la idea de montar en bicicleta. Según Huerta de Soto (1992), que caracteriza el conocimiento empresarial siguiendo las aportaciones de Michael Oakeshott, Michael Polanyi, F.A. Hayek y Ludwig von Mises entre otros, el aumento de la división del conocimiento -entendida muchas veces como división del trabajo- es lo que causa crecimiento económico y desarrollo de la sociedad, pues podemos contar con un mayor número de personas con conocimiento privativo, subjetivo y disperso; es decir, con un mayor volumen de conocimiento empresarial (o know-how) que se extiende horizontalmente. La misma conclusión a la que posteriormente llegan Hausmann et al. (2013) y Hausmann (2016) sobre el desarrollo económico y social y el conocimiento.

Aun a pesar de las similitudes que podrían aprovecharse para que desde el mainstream económico se reconociera el valor de las aportaciones teóricas de la escuela austriaca, no he sido capaz de encontrar ni una sola referencia a los trabajos de pensadores austriacos como Hayek, Kirzner o Huerta de Soto. Supongo que los autores desconocerán de las contribuciones austriacas (no quiero pensar mal), por lo que, en cuanto tuvieran conocimiento de ellas, deberían de incluir las debidas referencias en los próximos trabajos con el objetivo de mantener el mayor rigor científico. Además, sería bueno que, dada la centralidad del argumento del conocimiento tácito, la llevaran hasta sus últimas consecuencias en todo lo que tiene que ver con la intervención del Estado en la economía.

Referencias

Hausmann, R. (30 de October de 2013). The Tacit-Knowledge Economy. Project Syndicate.

Hausmann, R. (2016). Economic Development and the Accumulation of Know-how. Welsh Economic Review, 13-16.

Hausmann, R., Hidalgo, C. A., Bustos, S., Coscia, M., Simoes, A., & Yildirim, M. A. (2013). The Atlas of Economic Complexity: Mapping Paths to Prosperity. Cambridge: Massachusetts Institute of Technology and Center for International Development, Harvard University.

Hidalgo, C., Klinger, B., Barabási, A.-L., & Hausmann, R. (2007). The Product Space Conditions the Development of Nations. Science, 482-487.

Hoppe, H.-H. (1995). Economic Science and the Austrian Method. Auburn: The Ludwig von Mises Institute.

Huerta de Soto, J. (1992). Socialismo, cálculo económico y función empresarial. Madrid: Unión Editorial.

Martin, A. (2015). Austrian Methodology: A Review and Synthesis. En C. J. Coyne, & P. Boettke, The Oxford Handbook of Austrian Economics (págs. 13-42). New York: Oxford University Press.

Rothbard, M. N. (2011). Economic Controversies. Auburn: The Ludwig von Mises Institute.

White, L. ([1977] 2003). The Methodology of the Austrian School Economists. Auburn: The Ludwig von Mises Institute.