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Consejos para 2012

Ahora que el nuevo presidente del Gobierno ha nombrado a su séquito de ministros y la prensa y comentaristas hacen absurdos juicios de valor sobre lo capacitados que están o no —los lobbies seguirán gobernando—, vayamos a lo realmente importante. ¿Cómo podemos afrontar este 2012? El nuevo Gobierno no hará nada. La situación le viene demasiado grande. Incluso aunque recurran a Europa, tampoco arreglarán nada. La crisis también les viene demasiado grande. La única respuesta a la crisis no son medidas nacionales ni globales, sino individuales. Veamos algunas líneas:

  • Huya del crédito. La falsa seguridad que da la economía del intervencionismo, protección social, del igualitarismo, de las subvenciones, del control y del dinero barato, hacen que la gente crea que solo hay épocas de bonanzas. ¿Se acuerda de aquellos que decían que el precio de la vivienda siempre subiría? Paso número uno. Huya del crédito como del fuego. Viva conforme a sus posibilidades, y si quiere vivir mejor, trabaje más y defraude más impuestos (si puede ser sin que le pillen).
  • ¡A ahorrar! Dicen que ahorra en épocas de crisis es de bobos. Pues es cierto. No es el momento de ahorrar, pero nadie lo ha hecho. Es momento de abrirse un plan de ahorro, que es cuasi líquido. No es cuestión de obtener grandes rentabilidades, sino de separar el dinero de gasto diario, del dinero futuro. Aunque le parezca mentira, antes una persona se hacía rica. La gente ahorraba y llegaba a mayor con dinero para vivir bien. Ahora es al revés, la gente llega a vieja sin nada. ¡Gracias Estado del Bienestar!
  • Asegure su "dinero". Tenga una cantidad de importante de cash en casa. Eso siempre va bien. Compre algún metal precioso. Plata, oro, o alguna joya incluso. Algo que no dependa de la fe del Estado como el dinero fiduciario. En momentos de apuro le pueden ir bien. La situación no pinta bien para 2012 y no sabemos muy bien a qué nos enfrontamos.
  • Váyase a la economía privada. Todas las medidas del Gobierno solo irán a peor, por más promesas que hagan. El acceso a la medicina estatal cada vez es más difícil, la edad de acceso a las pensiones públicas aumentará. Apúntese a una mutua para asegurar su salud y la de su familia. Hágase un seguro vida pensando en su descendencia.
  • Sea un mal ciudadano y un buen vecino. Todos aquellos que abogan por una sociedad mejor a través de la violencia del Gobierno (más leyes, regulaciones, impuestos...) lo hacen porque obtienen réditos individuales o corporativistas (sindicatos, partidos, lobbies, patronales...). La única sociedad que existe es la de su comunidad. Ayude a su familia y amigos si las cosas les van mal. Ayude al pobre con el que se cruza cada mañana. Implíquese con su gente, no con una sociedad hedonista que ni conoce y solo se queja cuando no les dan subvenciones. El concepto primario de "gran sociedad" es un invento del poder político para mantener a la gente adormecida y complaciente. Las naciones y grandes sociedades nacieron del latrocinio, la guerra y el crimen. No de la voluntariedad ni fraternidad.
  • Queme la televisión. Ver los informativos televisivos para estar informado es una de las mayores paradojas de nuestra era. Yo desconecté la antena de mi televisor hace tres años y me dedico a escribir columnas de opinión sobre actualidad. La televisión es un recurso para el ocio. Cuando ésta no existía la gente hacía otras cosas: jugaba a cartas, hablaba con sus hijos, su esposa, salía con los amigos... Hoy día, la masa borreguil solo sabe encender el aparato cuando llega casa para no tener que pensar ni hablar. Si una persona, hace cien años, en cuanto llegaba a casa se hubiera dedicado a hacer solitarios, incluso a la hora de cenar y hasta que se iba a la cama, le habrían llamado retrasado. No hay diferencia el que hace lo mismo con el televisor. Hable con sus hijos, su mujer, recupere las relaciones sociales, busque una afición. Gane independencia.
  • Cómprese un arma. Si no la puede conseguirla ilegal, sáquese la licencia tipo F (tiro deportivo). En este enlace ANARMA le explica cómo hacerlo. Nunca se sabe lo que puede pasar. Tener un arma para proteger a su familia, tanto en épocas de bonanza como crisis, siempre es útil. Querer defender a su familia no es un pecado, es una virtud.
  • Olvídese de la política. Solo es un circo que no aporta nada al hombre libre, al revés. Le hace creer en dioses terrenales, milagros que nunca se producen y esperanzas incumplidas. Solo la gente pobre de espíritu sigue la política y cotilleos televisados (son igual de ridículos). Sus preocupaciones tendrían que ser cosas mil veces más importantes. Como su economía, sus vacaciones, los problemas y felicidad de sus allegados. Con la política solo se gana la vida la gente mediocre, esto es: políticos y periodistas.
  • Desvincúlese del Estado. Solo nos roban mediante impuestos, mediante el fraude de la deuda y el engaño de las promesas. Vivir dependiendo del Gobierno le convierte en un yonqui. Mire a los funcionarios y todos los que reciben ayudas. Empobrecidos por el Gobierno. Su vida la ha de controlar usted, no un dictador de la producción. No dude en defenderse de la extorsión de los impuestos. No se deje robar y acuda a la economía sumergida siempre que pueda. Es más barato, y ayudará a empresarios y autónomos necesitados como usted.

Son buenos pasos para empezar el 2012 con otra visión. La sociedad ha cambiado y seguirá cambiando. El Estado del Bienestar como lo conocíamos ha muerto. Lo pueden alargar más, pero ya no será lo mismo. Ahora toca individualismo. Toca los valores tradicionales de voluntariedad, trabajo duro y colaboración con su comunidad más cercana.