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El cheque escolar es socialismo

La historia del desarrollo de la educación obligatoria es una historia de la usurpación estatal del control parental sobre los niños en nombre propio; una imposición de uniformidad e igualdad para reprimir el crecimiento individual; y el desarrollo de técnicas para obstaculizar el crecimiento del poder de razonamiento y el pensamiento independiente entre los niños. (Murray Rothbard en Education: Free and Compulsory)

Son muchos los libertarios que —en mi opinión— equivocadamente favorecen un modelo de financiación del sistema educativo a través del cheque escolar. Entre ellos destacan Milton, Rose (Friedman and Friedman, 1980) y David Friedman (Friedman, 2014). El cheque escolar es un programa que redirige fondos que hubiesen sido asignados a colegios gubernamentales de vuelta a los padres en forma de vale para costear parte o toda la educación de sus hijos en centros gubernamentales ahora con coste, concertados o privados.  Actualmente, un ejemplo de este sistema se puede observar en varios estados de los Estados Unidos. En los EE. UU. conviven tres tipos de cheques: los cheques tradicionales, que se pueden usar en cualquier colegio; los cheques a cuentas estudiantiles de ahorro, que solo se pueden emplear en los colegios aprobados por el Estado; y las becas financiadas a través de impuestos (Kelly, sin fecha).

El cheque escolar es incompatible con el libertarianismo por la naturaleza de esta corriente de la filosofía política. El libertarianismo establece cuáles deben de ser las normas en las relaciones interpersonales para evitar conflictos por recursos escasos. Estas normas deben basarse en el respeto a la propiedad privada basado en el principio de no agresión —es decir, no violar sin consentimiento la propiedad privada ajena obtenida legitímateme (Block, 2003, 2015, pp. 30–35)—. En primer lugar, el cheque escolar es socialismo encubierto porque este está necesariamente financiado a través de impuestos. Todo impuesto recaudado por el Estado ha sido obtenido de manera coercitiva, por lo que va en contra de las bases del libertarianismo ya que el Estado a través de sus agentes de la ley viola la propiedad privada de los ciudadanos. Por esta misma razón es contradictorio hablar de minarquistas libertarios, sería más correcto referirse a ellos como cuasi-libertarios ya que ellos sí que defienden que el principio del libertarianismo, la defensa de la propiedad privada se viole hasta el porcentaje que ellos creen conveniente.

Segundo, esta medida forzaría a instituciones privadas a aceptar dinero público, lo que les haría cómplices del crimen de estatismo (Block, 2009) —aunque posiblemente con una culpabilidad nula siempre y cuando no empujasen a iniciar este programa—.

Tercero, este sistema perpetúa el error del cálculo económico.  El programa de cheques impide la libre elección de los padres sobre cuál debe ser la mejor educación para sus hijos mediante una provisión de los recursos en el libre mercado. Una solución auténticamente libertaria que respetase la propiedad privada dejaría que fuesen los padres los que decidiesen si llevar a sus hijos a un centro que ofreciese unos servicios u otros. La alternativa del cheque sigue sin responder ciertas preguntas cómo cual es el número de horas semanales lectivas óptimo, la cantidad de deberes recomendable. qué asignaturas deberían estudiarse, cuántos profesores deberían contratarse por estudiante o hasta que edad deberían escolarizarse los niños.

No obstante, es posible defender que mi critica hasta ahora es extrapolable a cualquier otro sistema y que a pesar de que el programa de cheque escolar sea inapropiado para el ideal en una sociedad libertaria, este sería una mejoría con respecto al sistema actual. Esto es falso por tres razones. En primer lugar, el cheque escolar justifica más intervención estatal. De los tres modelos anteriores de tipos de reparto del cheque escolar en Estados Unidos, solo uno era incondicional, mientras que los otros dos ponen requerimientos o bien a la institución o bien al estudiante. Puede llegar a plantearse un sistema en el que el cheque se diese siempre incondicionalmente a los padres para usar y en el que el Estado jamás requiriese ninguna condición adicional a las instituciones para poder aceptarlos. Pero esta es una visión muy ingenua del Estado. Debido a la naturaleza predatoria del mismo, el Estado buscará aumentar su capacidad de control, en especial en centros de instrucción en los que puede ejercer un mayor adoctrinamiento. El Estado aprovechará este modelo para ‘‘regular en negro’’. Con esto me refiero a la mayor capacidad que tendría el gobierno para regular las condiciones de enseñanza sin tener que legislar o aprobar una ley orgánica en el caso español, sino regulaciones administrativas de rango inferior.

En segundo lugar, con una fuente de financiación garantizada los empresarios aumentarán el gasto del colegio continuadamente y así forzar al Estado a aumentar las partidas necesarias para los cheques —y así los impuestos— o a que los padres pongan la diferencia. Esto se ve muy claro con el sistema actual de préstamos universitarios estadounidenses. En Estados Unidos a nivel estatal o federal se garantiza la provisión de préstamo a los estudiantes universitarios. Esto lleva años causando que las universidades aumentes su precio incesante y (quizás) innecesariamente ya que tenían la garantía que el gobierno prestaría el dinero y los estudiantes pagarían (Cooper, 2017) ofreciendo nuevos servicios como rocódromos, piscinas olímpicas y demás extras. Cuando una institución tiene una financiación asegurada se crean incentivos negativos para que los integrantes de esta busquen un mayor beneficio y vayan aumentando su precio y justificándose con nuevos servicios. Como posible solución se puede proponer que el colegio tiene que mantener el mismo precio durante diez años ajustando por inflación, por ejemplo. Pero entonces el empresario buscaría una manera de saltarse la ley para lucrarse a costa del Estado como forzando a los padres a pagar ciertas actividades extraescolares o bajando la calidad del servicio. En un sistema de libre mercado, un padre podría cambiarse de colegio a aquel que no incurra en estas malas prácticas. El problema reside en que bajo un modelo de cheque escolar todos los colegios tendrían el incentivo de aprovecharse de los ingresos estatales, aunque tuvieran que acoplarse a sus requisitos.

En tercer lugar, aunque no todos los colegios estuviesen obligados a aceptar cheques, todos los contribuyentes estarían obligados a pagar más. Los colegios aumentarían sus costes requiriendo una mayor provisión en cheques, estudiantes que quizás hubiesen empezado a trabajar antes lo harán más tarde para pasearse por el colegio y disfrutar de las nuevas instalaciones. Además, los padres que en un libre mercado hubiesen decidido gastar menos gastarán todo el dinero en el cheque ya que se lo ofrece ya el estado yendo a colegios más caros o usando ese dinero en extracurriculares, por lo que no les parecerá nunca suficiente y reclamarán más cada año, afectando especialmente a aquellos sin hijos.

Antes de mudar a un programa de cheques escolares, quizás es mejor quedarnos con el sistema actual que sí que ofrece una cierta salida a algunos padres: el colegio privado. Esta alternativa es imperfecta ya que es inaccesible para muchos, pero al menos los hijos de los padres que pueden ir podrán educarse fuera de la influencia del Estado. Que exista cierta competitividad entre la elección de escuelas no deja de suponer que mientras no exista un auténtico libre mercado cualquier parche será una solución socialista con fallos e inmoral. El sistema de educación público debe ser abolido. Cualquiera que abogue por un modelo de cheques escolares demuestra querer expandirlo y afianzar más profundamente la financiación estatal de la educación.

Todo esto sin obviar que los centros de enseñanza gubernamentales debido a su obligatoriedad presencial son unas cárceles de día para los estudiantes.

Referencias

Block, W. E. (2003) ‘The Non-Aggression Axiom of Libertarianism’, LewRockwell.com, 17 de febrero. Disponible en: https://www.lewrockwell.com/2003/02/walter-e-block/turning-their-coats-f....

Block, W. E. (2009) ‘Libertarian Punishment Theory: Working for, and Donating to, the State’, Libertarian Papers, 1(17), pp. 1–31.

Block, W. E. (2015) ‘Natural Rights, Human Rights, and Libertarianism’, American Journal of Economics and Sociology, 74(1), pp. 29–62.

Cooper, P. (2017) ‘How Unlimited Student Loans Drive Up Tuition’, Forbes.Disponible en: https://www.forbes.com/sites/prestoncooper2/2017/02/22/how-unlimited-stu....

Friedman, D. (2014) Machinery of Freedom: Guide to a Radical Capitalism. 3º edn.

Friedman, M. y Friedman, R. (1980) Free to Choose: A Personal Statement. Nueva York, Estados Unidos: Harcourt Brace Jovanovich.

Kelly, K. (sin fecha) School Vouchers: What You Need to Know, Understood. Disponible en: https://www.understood.org/en/school-learning/your-childs-rights/basics-....