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El método de la ciencia económica y la predicción

El método siempre ha sido una de las grandes preocupaciones de la Escuela Austriaca, desde Carl Menger hasta Hans-Hermann Hoppe. En este sentido, la Escuela Austriaca siempre ha apostado por la metodología deductiva. Un científico económico sabe qué va a buscar. Sabe que el intercambio existe, que el hombre actúa o que los precios varían en el tiempo; pero no sabe por qué se producen. La metodología deductiva es la que nos va a dibujar este complejo mapa.

Por el contrario, la metodología inductiva nos sirve para descubrir aquello que no conocemos. Es el método de las ciencias naturales o físicas. Aplicada a la economía, no es una técnica de investigación acertada ya que no nos revela respuestas universales, necesarias ni atemporales. Todo y así, en ocasiones algunos autores de la Escuela Austriaca han ido demasiado lejos en la crítica al inductivismo. A modo de ejemplo, podemos ver las críticas que Murray Rothbard hizo en su gran libro Making Economic Sense (versión en formato tradicional) a la teoría del caos, la estadística matemática y, en otros ensayos, a diferentes sistemas alternativos de predicción financiera como el análisis técnico.

Hay dos conceptos que se han de distinguir. Una cosa es la ciencia económica y otra el arte de hacer buenos negocios. Lo que nos resulta útil en un caso, no suele serlo en el otro. Aunque a veces se parezcan, o así quieran mostrarlo sus creadores, las finalidades son diferentes. Veamos un ejemplo. Tomemos una de las teorías básicas del Análisis Técnico, la Teoría de Dow. Sus primeras conclusiones son que el mercado se mueve esencialmente en tres escenarios temporales diferentes.

En el primero, que podemos llamar de acumulación, es el producido después de una mala situación económica. En este momento los tipos de interés son bajos y esto estimula a las empresas a invertir, especialmente a aquellos negocios sensibles a los tipos como las eléctricas, empresas de autopistas y las denominadas, en líneas generales, utilities. La segunda, que es la fundamental, es aquella donde la economía avanza de forma uniforme, gradual y sostenida. Ahora las empresas se han podido financiar de forma sencilla gracias a los bajos tipos y crecen mediante inversiones, la bolsa sube. La tercera y última etapa es la especulativa, y es aquella que se produce cuando los tipos ya están subiendo (han dado la vuelta pues), la economía está en sus máximos y sólo suben y de forma muy acusada empresas de último nivel con fundamentales más que dudosos. En bolsa a estas empresas se las llama "chicarros" o "jaulas de oro" si son especialmente poco líquidas. En esta época, también, la economía es un desorden: afloran los bonos basura, se producen numerosas OPVs y OPSs, los instrumentos de apalancamiento aumentan en volumen, aumentan las ampliaciones de capital de empresas muy pequeñas, la inflación sube, hay "dinero para todos", etc. Después de las tres fases, vienen las crisis. En mayor o menor grado.

La Teoría de Dow es muy similar a la Austriaca en algunos puntos, pero su metodología y justificación son totalmente diferentes. La Teoría de Dow marca pautas, niveles de precios y casuísticas concretas del mercado. La Teoría de los Ciclos Austriaca, que sólo se concentra en las crisis, no hace tal cosa. La razón es porque no tiene el mismo objetivo que pudo tener el señor Dow.

Los que usan la Teoría de Dow, Elliot, Números de Fibonacci, Teoría de Gann, de Benner u otros sistemas de predicción como la Tabla de Hamilton (o Áreas de Hamilton también) basada en la Teoría del Caos, modelo Black Scholes, etc. no pretenden innovar en la ciencia económica, sólo usan estas herramientas para ganar dinero adelantándose al mercado, al resto de inversores y a sus competidores, al igual que puede hacer una empresa de ropa para mujeres pagando un estudio de marketing entre amas de casa para saber qué tipo de ropa confeccionar el año que viene. En los dos casos, el del inversor y la empresa de ropa, el fin es el mismo: adelantarse al mercado para extraer así una ventaja competitiva con el resto de actores (o "agentes" en la nomenclatura neoclásica) basada en la información.

Tanto las teorías económicas inductivas como los estudios de marketing o cualquier estratégica de management, no son universales, necesarios ni atemporales. Sólo sirven en un momento y espacio concreto y, por lo tanto, no siempre funcionan.

No toda metodología es mala o buena en sí. Todo responde a la finalidad deseada. Para el estudio de las ciencias sociales, como la ciencia económica o economía política, sólo nos será útil la metodología deductiva; sabemos qué vamos a buscar. Pero para el management financiero o empresarial, que nada tiene que ver con la ciencia económica, tendremos que usar sistemas de tipo normalmente inductivo que nos muestren aquello que desconocemos, como aproximaciones a precios futuros o a tendencias globales del mercado, pero no de la economía.