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El verdadero peligro de las políticas de género

A principios del mes pasado se hizo público un memo escrito por un ingeniero de Google donde se intentaba dar una versión razonada sobre los problemas de las políticas de género de la empresa. Pese al cuidado por ser riguroso del autor, y las referencias científicas que utilizó, el propio CEO de la empresa hizo publicó su despido por considerar ese tipo de opiniones intolerables dentro de su compañía.

Muchos grupos de derecha han puesto el foco en el supuesto carácter izquierdista de la dirección de Google, explicando de este modo el despido y la reacción de la empresa. A mí me gusta ir un poco más allá del combate izquierda/derecha y buscar explicaciones que encajen con la psicología humana en su conjunto, y no solo con una parte de ella.

Lo cierto es que cualquiera que conozca una empresa de gran tamaño sabe que el debate de ideas no está bien visto. Es posible que se incentive en ciertos departamentos donde la innovación es importante, pero éste siempre se ciñe al negocio, y no a temas sociales o políticos controvertidos, y siempre está condicionado a los intereses políticos de la dirección empresarial (ya sea internos o externos).

Esto no quiere decir que me parezca bien el despido del empleado de Google. Una empresa puntera no debería despedir públicamente a nadie por citar estudios científicos que les resulten incomodos. Es una torpeza y una estupidez, y les ha pasado factura. Pero por desgracia es una torpeza y una estupidez bastante humana.

Por ejemplo, cuando uno expone ante una audiencia formada por personas conservadoras en España la conveniencia de que los territorios se puedan secesionar,  rápidamente se te descalifica por la conveniencia de tu posición con los intereses políticos de los independistas catalanes. La fuerza de los argumentos o su validez siempre quedan en su segundo plano, lo importante es cómo esa idea puede beneficiar o perjudicar una lucha política.

El problema es que cuando esa lucha política está muy desequilibrada hacia uno de los bandos la publicación de ideas, e incluso de estudios científicos, que amenacen al bando dominante es cada vez más complicada, y se corre el doble riesgo de ser aniquilado por el poder dominante o ser absorbido por grupos extremistas que anhelen el poder, y utilicen tus ideas de forma torticera para conseguirlo.

Y ahí radica la verdadera amenaza de las políticas de género que se están implantando en occidente. Por suerte el trabajo de muchos científicos e intelectuales, y la torpeza típica de los políticos, está abriendo un camino por el que puede haber esperanza, pero casos como el del ingeniero de Google muestran el gran reto al que nos enfrentamos.