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Entendiendo rectamente la sabiduría colectiva

Yo creo que sólo existen los individuos: todo lo demás, las nacionalidades y las clases sociales, son meras comodidades intelectuales.

Jorge Luis Borges

Introducción

La pregunta fundamental que queremos abordar es: ¿Se puede atribuir conocimiento a un colectivo más allá de la suma del conocimiento de sus integrantes? En este breve artículo se defenderá una tesis principal: no existe nada parecido a un conocimiento colectivo más allá de la suma del conocimiento de sus integrantes y es más, nunca existió, no existe y nunca existirá. Nos basaremos en un principio ontológico, que solo el individuo existe y que solo lo individual puede existir ontológicamente. Para ello nos basaremos primero en la posición aristotélica sobre la sustancia y luego la relacionaremos con la postura principal de este ensayo y la principal crítica a este concepto llamado “sabiduría colectiva” arguyendo que es una contradicción en los términos y que no tiene sentido. Esto último es lo que podríamos denominar como la postura austriaca ante este concepto, que es la que defendida en el presente ensayo, basada en los escritos de dos autores, Ludwig Von Mises y F. A. Hayek.

Aristóteles

Aristóteles (2016) en su libro titulado Categorías[1] dijo que la sustancia es aquello que existe por sí mismo y no necesita de otra cosa para existir. La sustancia para él se divide en dos, la sustancia primaria y la sustancia secundaria. La sustancia primaria es lo individual, lo único que diríamos que tiene existencia real pura. La “sustancia secundaria” es todo aquello que se deriva (o predica de) de esta, en lenguaje aristotélico, accidentes. Es decir, lo que existe de forma pura es lo individual y a partir de lo individual se predican diferentes cosas (características de esa cosa individual). El sujeto, diremos por tanto, es lo individual, y lo individual, lo que existe por sí mismo. Lo secundario, se dice y deriva siempre de lo individual y no tiene el grado ontológico de existencia que tiene la sustancia primaria. Lo individual (o la sustancia primaria, que es lo mismo) diremos, siguiendo a Aristóteles, es la esencia por excelencia (y por ello, lo que posee materia y forma). Según Aristóteles, pueden existir cosas sin materia o forma tal como la tienen las demás cosas y que aun así exista, por ejemplo, el motor inmóvil. Aquí rompemos con la teoría de Aristóteles pues este tema nos llevaría a la teología de Aristóteles, donde no es menester entrar. Por tanto, vemos que de forma pura solo existe lo individual (un individuo, un caballo…) y que aquello que va más allá de lo individual[2] diremos, por exclusión, que nunca existió, no existe y no puede existir ontológicamente.

La posición de la Escuela Austriaca

Es ampliamente sabido que el método de la Escuela Austriaca es el individualismo metodológico, esto es, todo fenómeno social es posible explicarlo remitiendo a los individuos, sean estos fenómenos acciones, creencias…[3]

Ludwig Von Mises (2018), uno de los principales autores de esta Escuela lo dejó bastante claro en su obra magna La Acción Humana: “sólo es un individuo el que piensa. La sociedad no puede pensar, como tampoco puede beber o comer” (p.278).  De aquí se deduce que solo el individuo piensa, solo el individuo actúa, solo el individuo hace y solo el individuo opera. Y esto es así, porque solo lo individual (y por ende el individuo) existe, como ya decía Aristóteles. Solo el individuo puede tener metas y objetivos (pensamientos) y solo él puede llevarlos a cabo (acción). Los grupos (entre ellos la sociedad), y demás entidades más allá del individuo, no existen ni pueden existir y al no existir, ni piensan, ni pueden pensar. Los grupos y demás son abstracciones, no se pueden tocar ni oler, no tienen cara (tampoco pueden fumar) y lo que es más importante, todo grupo depende de los individuos, dependen de este, sin individuos no puede haber grupos. Como no existen ontológicamente, no pueden tener los grupos, naciones, etc. Ni intereses ni objetivos, ya que no actúan ni tampoco piensan. Por eso, el individuo debe ir siempre antes que el grupo, da igual que el grupo sea la nación, el país, la comunidad, el Estado o la clase social[4].

Vemos por tanto, que al solo el individuo existir, y por consiguiente, poder pensar, la sabiduría colectiva es un término contradictorio y sin sentido alguno. Solo puede darse sabiduría colectiva siempre entendiéndola como la suma de la de los individuos particulares y de ninguna otra forma.

De acuerdo con estas ideas, observamos que, siguiendo nuestra lógica, no tendría sentido hablar de algo que no sea más que los individuos. Nuestras intuiciones nos llevan a creer esto, pero a pesar de lo que nos muestren las apariencias, no es así. Es cierto que todo colectivo no existe ontológicamente y que no pueden tener fines ni preferencias. Aun así, los propios autores austriacos utilizan muchas veces términos como Estado, sociedad, clase social… Y parecería que esto es una contradicción con lo anteriormente dicho. ¿Cuál es la justificación de esto? Decía Bertrand Russell (2013) en su famoso texto Descriptions que podemos hablar de cosas que no existen y, aun así, que estas sean significativas. En el texto, Russell pone el ejemplo del unicornio, del cual podemos hablar sin que exista. Podemos hacer esto porque unicornio es un objeto ficticio que tiene unas características determinadas que hacen crear el concepto de unicornio y tener así significado. El significado de saber qué es un unicornio. El concepto genera exclusión, sólo puede ser unicornio aquello con características de unicornio, no una hierba del campo, una hierba no puede ser un unicornio. Lo mismo pasa con las clases sociales (o con los términos sociedad, nación u otros), podemos hablar de ellas y son significativas aunque ontológicamente no existan.

Por tanto, vemos que de decir que sólo existe el individuo y el conocimiento individual y de negar la existencia de la sabiduría colectiva más allá de la suma de los individuos y luego aun así hablar sobre términos colectivos (aunque estos colectivos no existan ontológicamente), no hay contradicción alguna. No puede existir un conocimiento colectivo más allá de la suma individual del conocimiento particular de las personas porque –en lenguaje fregeano- no existe referencia (ontológica) para tal tipo de conocimiento o sabiduría.

De todos modos, para aquellos que aman lo colectivo y demás, desde la posición austriaca, algo puede ser salvado. No todo está perdido, aún hay una pizca de esperanza. Decía un ferviente defensor del liberalismo, un no querido por los socialistas y un discípulo de Mises llamado F. A. Hayek (2010) que hay que desde un punto de vista sociológico algo que podemos llamar la división del conocimiento. Hayek dirá que un mayor aumento de la población, al ser nuestro conocimiento limitado (heredero de posiciones provenientes de la Ilustración escocesa), es algo positivo. Eso hace que a través de procesos y fenómenos sociales complejos se pueda crear mayor conocimiento y se pueda innovar en muchas cosas. Al aumentar la población los individuos, sin importar de la nación que sean, aumenta la división del conocimiento y esto genera efectos positivos para todos. Usualmente se coordinan por lo que el propio Hayek llamó el orden espontáneo del mercado, que no sería este fenómeno otra cosa que el conocimiento colectivo, del que hemos hablado anteriormente, rectamente entendido guiado por la división del trabajo y del conocimiento. Nuestros resultados serán mejores cuanto más grande sea este grupo llamado sociedad (y cuanto más se relacionen los individuos que componen este concepto mediante el proceso de cooperación social, (que es el Mercado), pero hemos de recordar, y nunca olvidar, que todo conocimiento nace del individuo, todo el conocimiento lo interpreta la mente de este y todo el conocimiento lo expande también este.

Conclusión

En primer lugar, hemos visto la base ontológica de la exposición, basada en Aristóteles y lo que dijo sobre la noción de sustancia. En resumen, que la sustancia primaria es aquello que existe por sí mismo y que la sustancia secundaria (accidente) es aquello que deriva de la primaria. Solo la primaria, que es siempre individual, tiene existencia ontológica pura y real. Diremos, pues, que solo lo individual existe.

A continuación, se ha apuntado la visión de la Escuela Austriaca, que parte de concepciones ontológicas para su método similares a las de Aristóteles, de la cual extraemos una serie de visiones. Que solo el individuo existe y solo este puede pensar, actuar… Y que aquello que no existe, o aquello que sea diferente al individuo y lo individual, no puede pensar ni actuar (en la misma manera que lo hacen los hombres[5]) y por consiguiente, atribuirle sabiduría es un absurdo y un sin-sentido aparte de una contradicción si se entiende el concepto de sabiduría colectiva como un conocimiento diferente del de la suma de los individuos concretos. Nos apoyamos en La Acción Humana de Mises para estas consideraciones. Además, también hemos visto, amparándonos en Russell, que tiene sentido hablar de cosas que no existan porque son un concepto y tienen por ello significación. Lo que sigue sin tener sentido, es atribuir conocimiento a tales ficciones.

Después, hemos visto la posición de Hayek y como el aumento de la población (el aumento de la sociedad, o lo que es lo mismo, de los individuos que la componen) genera efectos positivos en todas las personas. El liberalismo siempre termina demostrando que es el mejor amigo y un gran defensor de la Humanidad.

Por último, hemos apuntado brevemente que el concepto de sabiduría colectiva mal entendido puede justificar regímenes políticos inmorales, como la democracia, el marxismo o el estatismo. En el caso de Smith, se le critica brevemente por ser demasiado blando en su defensa del Mercado y del Capitalismo rectamente entendido (que no aceptaría al Estado), pues como decía Murray Rothbard (1972):

Creemos que  el capitalismo es la máxima expresión del anarquismo y el anarquismo es la máxima expresión del capitalismo. No sólo son compatibles, sino que no se puede tener uno sin el otro. El verdadero anarquismo será el capitalismo, el verdadero capitalismo será el anarquismo.

Referencias

Aristóteles, Categorías, Escolar y Mayo editores – de dedos de rosa, 2016. Metafísica, Gredos, 2014.

August V. Hayek, Frederic, Obras completas de F. A. Hayek: La Fatal Arrogancia: los errores del Socialismo, Unión editorial, 2010.

Bastiat, Frederic, Law, "The State" & Other Political Writings, 1843-1850 (Collected Works of Frédéric Bastiat), Liberty Fund Inc, 2012.

H. White, Lawrence, The Methodology of Austrian School Economists, 1977. Acceso en: https://mises.org/library/methodology-austrian-school-economists-0

Rothbard, Murray, ``Exclusive interview with Murray Rothbard´´, The New Banner: A Fortnightly Libertarian Journal, 25/02/1972.  Acceso en: https://web.archive.org/web/20070807211919/http://www.lewrockwell.com/rothbard/rothbard103.html

Russell, Bertrand, Lógica y conocimiento, Rba, 2013.

Von Mises, Ludwig, La acción humana, Unión editorial, 2018.

[1] También puede verse su obra titulada Metafísica, donde este mismo tema es tratado y Aristóteles sigue discutiendo sobre la teoría de la sustancia, véase especialmente la introducción de Tomás Calvo de la edición Gredos 2014 donde se da un buen resumen de la teoría aristotélica de la sustancia. En efecto, la sustancia siempre es individual pero la mayor ``pureza ontológica´´ no es el compuesto (materia y forma), sino simplemente la forma (esencia). En cuanto a la sustancia individual hablaron otros después de Aristóteles, por ejemplo, los nominalistas de la Edad Media, donde entrarían Roscelino y Pedro Abelardo o el propio Leibniz más tardíamente.

[2] Con excepción de quizás Dios, que sería otro debate.

[3] Sobre el método de la E. Austriaca puede verse el libro de Carl Menger titulado El método de las ciencias sociales o el capítulo dos de La Acción Humana de Ludwig Von Mises titulado “Problemas epistemológicos de las ciencias de la acción humana”. De igual importancia es el escrito de Lawrence H. White llamado The Methodology of Austrian School Economists cuyo acceso gratuito está en la web del Inst. Mises.

[4] Esto quiere decir que no tienen sentido conceptos que justifican la democracia, por ejemplo voluntad general (suele coincidir con la voluntad de la mayoría, aplastando a las minorías y sus derechos y libertades) en Rousseau, ni tampoco interés común en Adam Smith (que suele coincidir con el interés estatal). Tampoco tienen sentido conceptos que justifiquen la revolución del proletariado ni la explotación de la burguesía, interés de clase en Marx, ni la existencia del Estado, manifestación del espíritu absoluto en Hegel. La sabiduría colectiva entendida como atribuir conocimiento a un ente inexistente ontológicamente es un concepto peligroso que justifica regímenes políticos que desde un punto de vista anarquista tanto ética como políticamente son malos, dañinos e incluso inmorales para los individuos. Sobre el Estado ya sentenció Frederic Bastiat (2012) con su famosa cita: “El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de los demás ”.

[5] En efecto, hay animales que piensan y actúan de forma diferente al hombre, siguiendo a Scheler en El puesto del hombre en el cosmos, con inteligencia orgánicamente determinada.