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¿Es Rand Paul realmente libertario?

Desde la retirada de la vida política de su icónico padre, Ron Paul, y más aún desde su reciente postulación como candidato republicano a las presidenciales de 2016, Rand Paul está en el punto de mira de quienes buscan en EEUU una alternativa libertaria sólida y con proyección electoral. En respuesta a la pregunta que intitula este artículo podríamos resolver que, dado que se presenta por el Partido Republicano, no sería un candidato ideológicamente libertario. Pero esto, en el fondo, no nos aclara mucho, pues al fin y al cabo, según las encuestas, un llamativo y abundante 45% de los estadounidenses que se consideran libertarios votan al Partido Republicano.

El auge del libertarismo en EEUU no es para nadie ya un secreto. En 2011, una encuesta de la CNN cifraba en un 63% a los norteamericanos que pensaban que el Gobierno hacía demasiadas cosas. Y las ideas anti-Gobierno parecen cuajar entre las nuevas generaciones; por ejemplo, un estudio de Harvard halló que la mayoría de americanos entre 18 y 29 años rechaza que el Gobierno recolecte información o datos personales, la misma generación que según otra encuesta piensa que el Gobierno es ineficiente y abusa de su poder favoreciendo un capitalismo crony o mercantilista. En verano de 2014 el New York Times presentaba, al igual que el rock en los 50, la llegada de un nuevo movimiento: el libertarismo. Hoy, puede decirse que sobre un 24% de los estadounidenses se define como libertario.

Tampoco nadie duda que Rand Paul ha logrado ser el rostro quizás más reconocible de este extenso movimiento libertario y lo ha logrado en gran parte haciéndose un ávido crítico del Gran Hermano en que parece haberse convertido el Gobierno federal. Podría de hecho decirse que Paul ha desarrollado una campaña propia en defensa de la privacidad, hasta el punto de presentar en 2014 una demanda contra Obama y miembros de la Agencia Nacional de Seguridad. Pero volvamos al principio, ¿es Rand Paul realmente libertario?

Dando por hecho el hincapié que Paul tiene en las libertades civiles en sus actos públicos, en estos temas llaman la atención algunas posturas. En este sentido, algunos acusan a Paul de “encontrar ofensivo” los matrimonios homosexuales pero hay que tener en cuenta que ésa es su creencia moral personal, no su posición política; de hecho, nadie puede negar su libertaria oposición a la DOMA de Bill Clinton que prohibía a nivel federal el matrimonio homosexual (felizmente derogada por sentencia del Supremo en 2013). Lo que quizás puede sembrar dudas sobre Paul no es tanto ciertas posturas concretas, sino sus vaivenes ideológicos. Si en 2011 introdujo una ley para reducir sustancialmente el presupuesto militar, en 2015 propone aumentar el mismo.

En un país donde es creciente le legalización de la marihuana (actualmente es totalmente legal en Alaska, Colorado y el estado de Washington, y permitido su uso médico en otros 18), Rand Paul defiende el derecho de los estados a decidir… cuando se trate de usos médicos de la marihuana. Pero no cree en la legalización de la marihuana, lo que le hace un conservador nada libertario en este tema (no puede decirse que defender reducir las penas o multas por drogas sea remotamente libertario).

Paul defiende la libertad de expresión a la par que cree que deberían ser encarcelados los asistentes a “discursos políticos radicales” (damos por hecho que sus discursos nunca serían calificados “radicales” bajo dicha hipotética ley). En cuanto a Guantánamo, su cambio de postura es innegable al pasar de defender su cierre a decir que los terroristas extranjeros no merecen el amparo legal de la Constitución. Sobre su apoyo o no a la Civil Rights Act de 1964 y su postura sobre la ayuda o no a Israel también ha virado completamente en función del momento. Hablando de política exterior, Paul en alguna ocasión ha aludido sentirse heredero de la filosofía de ‘paz a través de la fuerza’ de Reagan, un modelo de política exterior difícilmente asumible por un libertario. En cuanto a la libertad de armas, por el contario, sí hay que reconocer que es consistentemente libertario. Una consistencia pronunciada también en política económica y fiscal, así como energética y sanitaria.

El propio Paul no se encuentra del todo cómodo con la etiqueta de libertario, y le gusta añadir el adjetivo de conservador. Para algunos, como David Boaz del Cato Institute, habría que entender la estrategia electoral de Paul para abrirse un camino viable dentro del Partido Republicano y, al fin y al cabo, acabar llevando al país a la buena dirección.

Los puntos fuertes libertarios de Rand Paul son claramente la política fiscal y económica, pero muchos libertarios se decepcionan –o en el mejor de los casos no entienden- de que por ejemplo hable de la homosexualidad como una “crisis moral”, por mucho que sea una opinión personal, o que se desdiga en tantas cuestiones de libertades civiles en función de por dónde sopla el viento.

Si llegara a presidente Rand Paul, ¿avanzaría EEUU real y consistentemente hacia la libertad? En realidad no podemos saberlo, aunque suena a priori más libertario que todas las otras opciones demócratas y republicanas. Bipartidismos aparte, no hay que ser muy astuto para saber encontrar candidatos y políticos realmente libertarios: en los partidos libertarios.