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La incoherencia liberticida del feminismo radical

El feminismo radical presenta numerosos errores intelectuales que hemos presentado en algunos artículos anteriores (aquí, aquí y aquí). Pero quizás lo más alarmante es la falta de coherencia de sus postulados o propuestas para la mujer.

Así, cuestiones como el aborto, la prostitución, el consumo de drogas, la eutanasia o la gestación subrogada reciben, curiosamente, un apoyo distinto.

Desde un punto de vista liberal, estas cuestiones se resuelven desde el principio de libertad individual que emana del principio de autopropiedad. Este principio es la base filosófica del pensamiento liberal, y establece que el individuo es propietario de su propia persona o, dicho de otra manera, que tiene un derecho natural o moral a controlar su cuerpo y vida. Ciertamente, según la concepción liberal, cada ser humano se conforma como una entidad diferenciada y distinta del resto. No en vano, el cuerpo físico de cada individuo es el primero y principal de los bienes escasos, en el sentido que constituye en sí mismo un medio de uso excluyente para alcanzar fines.

El liberalismo apoya la legalización de las drogas, el aborto o la eutanasia porque cada individuo pacífico debe estar en libertad para disponer de su persona, tiempo y propiedad como a él le plazca. La fuerza es permitida solamente en defensa propia y solamente cuando se encuentra dirigida al ofensor.

El liberalismo apoya la legalización de la prostitución, el modelaje o la gestación subrogada porque, de la propiedad total de una entidad, en este caso el cuerpo, derivan el derecho a usarla como el propietario crea oportuno según su escala de fines y valoraciones subjetivas, y el derecho a prohibir que otros la utilicen sin su consentimiento.

En este sentido la coherencia del pensamiento liberal es total: el ser humano es propietario de sí mismo y puede tomar cuantas acciones considere oportunas sobre su persona siempre que no viole el principio de agresión a terceros.

El feminismo radical cambia su razonamiento según del tema de que se trate. Así, cuando del aborto o la eutanasia se trata, exhiben un pensamiento liberal impecable: “es mi cuerpo y yo decido sobre él”. Sin embargo, se oponen a la legalización de la prostitución, a la gestación subrogada, a la legalización de drogas o al modelaje y concursos de belleza.

Entonces, ¿las mujeres deben poder abortar pero no ejercer la prostitución voluntaria? ¿Las mujeres pueden decidir acabar con su vida mediante eutanasia pero no pueden llevar a cabo una gestación subrogada? ¿Las mujeres pueden abortar pero no pueden dedicarse al modelaje o usar su cuerpo para desarrollarse profesionalmente si así lo desean? ¿El cuerpo les pertenece si deciden abortar o aplicar la eutanasia pero deja de pertenecerles si desean tomar drogas, prostituirse o llevar a cabo una gestación subrogada? No deja de ser curioso y tremendamente confuso.

¿Cómo pueden entenderse estas contradicciones aberrantes? Sencillamente el feminismo radical es un instrumento ideológico-político más que un sistema de pensamiento coherente. Es un instrumento al servicio del colectivismo más rancio y denigrante, que pretende que todas las mujeres piensen y sientan de la misma manera e imponerles coactivamente una determinada moral. Cayendo, por cierto, en una actitud profundamente machista, ya que presupone que las mujeres no pueden decidir por sí mismas lo que les conviene.

El feminismo radical no puede proclamar defender los derechos de las mujeres de ninguna manera. Y es que la mujer es un ser único, independiente, que tiene el derecho de elegir qué hacer con su vida y con su cuerpo sin que nadie le tenga que tutelar o imponer una determinada moral a través de una legislación colectivista, liberticida y autoritaria. Y no cabe ninguna duda de que el único feminismo que apoya y defiende la libertad de cada mujer en este sentido es el feminismo individualista liberal.

Comentarios

Satur

Las ideologías todas ellas y entre ellas las feminazis , suponen un choque frontal con el resto que no las compartimos. Yo al menos les pediría a las feminazis un esfuerzo para que su postura dejara de ser tan destructiva,con dos principios facilmente recordables. El viejo consejo chino,trata a los demás como a ti te gustaría ser tratado y un segundo consejo acércate a la realidad de las cosas,de la vida ,confronta la ideología feminazi ,enfrenta tanta metralla políticamente correcta con la vida real.

berdonio

Alto el carro, señor Morillo, el liberalismo no apoya el aborto ni la eutanasia, porque un embrión en gestación es un ser humano que no pertenece a la madre y la eutanasia es lo que es y no un mero suicidio. El socialismo y su derivación feminista son en realidad bastante coherentes: desprecian absolutamente la libertad y el principio de no agresión, pero sirviéndose de ellos manera táctica cuando creen que les conviene para confundir y seducir a incautos. Apoyan el aborto, el homosexualismo y el feminismo simplemente porque lo consideran una buena manera de minar la sociedad tradicional, que pretenden destruir para edificar desde cero, no porque les importen una mierda la libertad, las mujeres, los homosexuales o ninguna clase de tonto útil. Si estimasen necesario renovar la especie humana, eliminarían a los mayores de cuarenta o cincuenta (excepto, como es lógico, a los de la casta dirigente) y pondrían a las mujeres a parir como conejas, no digo ya prohibiendo el aborto sino embarazándolas directamente. Y con los homosexuales tres cuartos de lo mismo.

Los socialistas son muy coherentes: se hace lo que se supone conviene al colectivo encarnado en la persona del duce, el führer o el gran timonel de turno y punto pelota. Pedirles cuentas de sus contradicciones es haber mordido el anzuelo, porque carecen de otra lógica más allá de “lo que creo me conviene a mí en un momento dado con razón o sin ella”. Su “eutanasia” y su “feminismo” son caramelitos envenenados que esperan los ingenuos les compren creyendo que existe una versión liberal distinta de las cámaras de gas o la desigualdad ante la ley llamada discriminación positiva, y no es así: acéptales el concepto y poquito a poco te cocerán como a la rana.

Raquel Merino Jara

Totalmente de acuerdo, Berdonio. Su coherencia es máxima. Se pasan sus contradicciones, que las tienen y muchas, por el arco del triunfo. Es más, tienen a los liberales discutiendo de manera ultralógica sobre sus contradicciones mientras ellos (o ellas) siguen introduciendo su agenda, agitando la calle, manipulando las mentes y cercenando libertades. A ellos no les interesa la lógica: les interesa el poder, la dominación y la aniquilación de su enemigo. Porque pueden, lo hacen y lo harán.

Sobre el aborto, sí, qué decir.

Anónimo

Creo que el artículo de Richard Ebeling "Marxismo: De la conciencia de clase a la intersecciona-lidad de género" ( accesible aquí: https://www.mises.org.es/2018/04/marxismo-de-la-conciencia-de-clase-a-la... ) explica muy bien el origen de este tipo de feminismo. También explica cómo este tipo de constructivismo instrumentaliza ciertas características de las personas (el género, el color de la piel, o en la España autonómica la lengua que hablan, o que les hacen hablar...) como arma para dividir a las personas; y utilizando como excusa reales o supuestas victimizaciones en el pasado, implementar estrategias (liberticidas) y procesos colectivizadores hacia el futuro basadas en una supuesta "identidad".

Satur

En Australia se reconocen, 20 identidades distintas de genero, pero entre ellas , no se encuentra todavía , el genero masoquista. El caso es que , las palabras con la que designamos cosas, como un queso, un aguacate, etc deben respetar la ideología de genero. Genero bobo, es otro que falta , de la confusión entre genero y sexo. El bobo de Coria, construye un puente sin rió etc.

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