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La sociedad americana avanza hacia el libertarismo

“No hay nada malo en América que no pueda ser corregido por lo que es bueno de América”.

Bill Clinton, 42º presidente de EEUU.

A la luz de las primarias que se están desarrollando de cara a las elecciones presidenciales de 2016 uno podría extrañarse del título. Y es que en estas primarias están destacando posiciones no precisamente muy liberales por parte de los dos grandes partidos: mientras Donald Trump ha llevado a muchos candidatos republicanos a una espiral nacionalista contra los inmigrantes, por la izquierda el consabido estatismo de Hillary Clinton compite con el populismo de extrema izquierda de Bernie Sanders.

Pero miremos mejor las cosas. A la vez que esto sucede en los dos grandes partidos, los electores estadounidenses abandonan las dos grandes plataformas de demócratas y republicanos para alcanzar en el país números récord –nada menos que casi la mitad- los que se consideran “independientes”, esto es, ajenos al bipartidismo. En 2012, el Partido Libertario –que, además, puede considerarse oficialmente el tercer partido nacional- obtuvo su mejor resultado en unas presidenciales con más de un millón de votos.

Y nunca podremos olvidar la épica campaña de Ron Paul que hizo historia en las primarias republicanas de cara al 2012 con un resultado más que exitoso con su mensaje de paz y libertad en un entorno tan estatista y paternalista como es hoy el Partido Republicano. Incluso columnistas no libertarios admiten que la fuerza de la ideología liberal en EEUU avanza con firmeza.

Tanto el conservadurismo como el progresismo en EEUU se ven socialmente cada vez más amenazados por las ideas de la libertad. Tomemos algunas causas para demostrarlo:

Matrimonio homosexual

Hoy, según las encuestas, ya es mayoritaria la población estadounidense que apoya la legalización del matrimonio homosexual. El Partido Libertario fue, desde su fundación en 1972, el primer partido en EEUU que defendió esta bandera, más de cuarenta años antes de que los demócratas se lo plantearan. La evolución hacia ideas más liberales en este terreno ha sido clara. Otra inequívoca señal es el aumento de la opinión favorable en sólo los 20 últimos años sobre el matrimonio interracial (en 1994 la mitad de los estadounidenses no veían bien aún los matrimonios interraciales).

Marihuana

Es también mayoritaria la opinión pública estadounidense que defiende la legalización de la marihuana para usos recreativos (no simplemente médicos). Tengamos en cuenta que en 1995 las mismas encuestas sólo apuntaban a un 25% de apoyo a la legalización de la marihuana. Con ello se avanza ineludiblemente también hacia posturas más favorables a acabar con la absurda y contraproducente guerra contras las drogas en general (¡Portugal, muéstranos cómo se hace!).

Pacifismo

Tras dos mandatos de W Bush con una política exterior altamente intervencionista y belicista seguidos de un Obama por similar senda militarista, lo cierto es que la opinión pública norteamericana vuelve de nuevo a alcanzar cifras récord a la hora de defender ideas liberales en un tema. En este caso, en los últimos años se registra la mayor tendencia en defensa de una política exterior estadounidense no intervencionista y pacifista: un 52% cree que el Gobierno de EEUU debe dedicarse a los asuntos domésticos, no a dirigir ni patrullar el mundo.

Auditar la Reserva Federal

Esto es muestra inequívoca de la influencia del liberalismo incluso académico que promueve auditar –también abolir por parte de muchos economistas libertarios- la Reserva Federal que manipula el valor y la oferta de dinero planificando la economía y creando burbujas y crisis desde 1929. Gracias a los libertarios y su influjo, hoy un llamativo 74% de norteamericanos defiende auditar la Reserva Federal.

Armas

En este tema también es abrumador el aumento de opiniones en defensa de las libertades personales. Hoy está en cifras de nuevo récord el porcentaje de estadounidenses que desean mayor libertad de armas y derecho de autodefensa.

Rol del Gobierno

El derecho a consumir lo que quieras, a tener relaciones con quien desees, a defenderte, a que nadie te quite el fruto de tu trabajo –ni manipulen el valor del dinero que ganas- incluyendo a los burócratas, hacer valer los valores de la diplomacia frente al militarismo y la neutralidad frente al imperialismo… La expansión de las ideas de la libertad al final precisan la reducción de su contrapuesto: el Gobierno. Hoy la mayoría de estadounidenses cree que su Gobierno como institución ha tomado un rol excesivo o desproporcionado. Mientras en 1993 un 37% de los norteamericanos defendían menos regulaciones, hoy es un 49%.

Es curioso señalar también que hoy está en mínimos históricos la población norteamericana que cree que el medioambiente debe estar por encima del crecimiento económico (si bien los libertarios creemos que el medioambiente es precisamente un gran beneficiado del crecimiento económico y que no son dos cuestiones contrapuestas, al contrario).

Aquí puede verse la evolución por estados en EEUU de las opiniones en los últimos años sobre la libertad de matrimonio, de la marihuana y de armas.

De un tiempo a esta parte se ha hecho célebre la frase de que todo liberal defiende que las parejas homosexuales puedan defender con armas sus plantaciones de marihuana. También podríamos añadir que defendemos que puedan criar a sus hijos y educarles en casa (que por cierto igualmente se registran en el país cifras históricas de homeschooling).

La coalición de quienes creemos en la libertad no entiende de preferencias y orientaciones personales. Sólo una, y en la que todos estamos de acuerdo: todos los que defendemos la libertad queremos simplemente que nos dejen vivir así como nosotros dejamos vivir a los demás.