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La tesis de Powelson sobre la difusión del poder

¿Porqué se ha desarrollado Europa y China no? ¿Qué proceso ha llevado a que ciertas áreas del mundo adopten unas instituciones que favorecen el desarrollo de una sociedad compleja, mientras que otras parecen condenadas a estar sojuzgadas por tiranos? John P. Powelson se ha planteado este problema y ha dado con una explicación feraz: el proceso de difusión del poder. A él dedica su obra Centuries of Economic Endeavor.

Powelson trata el poder, “la capacidad de influir o dirigir el comportamiento de otros”, como un bien económico, ya que los hombres lo buscan como “bien de capital (capaz de proporcionar otros productos a su poseedor) o de consumo (disfrutado por sí mismo)”. Con este elemento de análisis se plantea el problema del desarrollo económico duradero y de las instituciones que lo sustentan. El crecimiento tiene menos que ver con las medidas económicas que con el desarrollo de instituciones fruto del comportamiento pautado. El núcleo de cómo surgen estas instituciones lo ve en “el mecanismo por el que quienes tienen el poder ora lo intercambian por otros bienes ora se lo quitan otros”.

Todos buscan el monopolio y el privilegio. Pero si no son estables o mantenerlos es demasiado costoso, se puede elegir un sistema más amplio y justo como second best, con oportunidades para todos o para un número mayor de personas. En el monopolio o el privilegio hay conflicto entre grupos de intereses. Desde este punto de partida, sigue Powelson:

La norma general es: en un vacío institucional, el conflicto se resuelve con un relativo compromiso de poder entre grupos de interés e individuos. Si esto se repite muchas veces, la forma de resolución se convierte en una institución, que tiende a conformar el comportamiento futuro. No obstante, si el poder relativo cambia, también lo hace la institución. De este modo, si el proceso de difusión del poder opera de forma fructífera, las instituciones económicas se negocian por muchos grupos de interés, cuyo poder se hace más difuso con el tiempo.

El desarrollo económico duradero requiere instituciones (formas de comportamiento) establecidas en negociaciones a largo plazo entre muchos grupos de interés, ninguno de los cuales es lo suficientemente poderoso como para dominar sobre los demás por completo.

Podemos llevar este esquema, de forma muy concisa, al caso de Europa. Partimos de la Edad Media, cuando el poder era plural y estaba diseminado geográfica e institucionalmente. De ahí el feudalismo: la palabra feudo significa pacto. El feudalismo comprometía obligaciones mutuas sancionadas por la costumbre. En este contexto se dieron varias instituciones (la Iglesia, las ciudades) que resultaron en un pluralismo institucional que lo era también como fuentes de Derecho. Era un pluralismo político que tenía también su reflejo en un pluralismo económico e ideológico (cortes, monasterios, universidades...).

Los campesinos, la clase más extensa pero más débil, se fueron rebelando, mostrando su poder, y aliando con grupos distintos en su búsqueda por un reconocimiento institucional mayor o simplemente por mejores términos de acuerdo con otros grupos. Los reyes y las ciudades se apoyaron mutuamente para restar poder e influencia de los nobles. Dice Powelson: “Por estos variados caminos, se operó una igualación de los grupos medios así como de los campesinos, no siempre exitosa y en ocasiones resultante en una concentración de poder. Pero en su mayor parte los grupos más débiles crecieron en poder relativo sobre los más poderosos, de modo que se promovió un proceso de difusión del poder”. A ello hay que añadir que “a medida que la agricultura privada, las ciudades y los mercados favorecían la producción y el comercio, el poder devino todavía más difuso e institucionalizado”.

En las ciudades se desarrollaron otros grupos sociales (comerciantes, artesanos) y otras formas de organización económica (la orientación de la producción de los campos al mercado, las empresas), reflejo y motor de una sociedad más compleja y con el poder aún más disperso. En la mutua lucha por alcanzar el monopolio y el privilegio, o por pactar instituciones que le reconozcan a uno, aquellas normas más amplias y generales son las que permiten un compromiso (y por tanto un apoyo) más amplio, aunque se a costa de las mayores pretensiones de cada grupo social. Todo ello se vio favorecido porque ese tipo de instituciones más abstractas y generales favorecen el desarrollo económico y social, como explica Hayek.

Esta es una exposición breve de la tesis de Powelson. Aunque merezca retoques en algún punto, creo que está muy bien encaminada.