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Libra, un desafío limitado

Facebook ha anunciado que sacará en la primera mitad del año que viene una nueva moneda, de nombre Libra. Todo lo que sabemos de la misma es lo que nos cuentan sus creadores en un documento sobre ella, y en particular en un segundo documento en el que ofrecen más detalles sobre la reserva que respaldará libra. 

Cuando alguien adquiere libras, entrega dólares, euros u otra moneda, y a cambio obtiene libras, a la cotización correspondiente. Los “guardianes”, tal como llama el documento a las oficinas que comprarán y venderán libras, adquirirán con ese dinero fiat un conjunto de activos muy líquidos, que sostendrán el valor de la moneda. De tal modo que cuando entregues tus libras, los “guardianes” puedan deshacer fácilmente y sin pérdida de valor sus activos, para entregarte la cantidad correspondiente de tu moneda nacional. Ahora bien, ¿no se parece este funcionamiento a un fondo de inversión muy líquido? 

Sus creadores nos prometen que Libra nos proveerá estabilidad en términos de poder de compra. Es decir, no se ata a la paridad con el dólar, por ejemplo, sino que nos promete que, en libras, los precios serán estables. De modo que su valor fluctuará respecto del conjunto de monedas a las que está referida.

Esto tiene al menos dos implicaciones. La primera es que sería una moneda no nacional; una moneda que, además, se acerca a lo que proponía Hayek en la desnacionalización del dinero, aunque yo creo que el austriaco tenía en mente un sistema distinto. Si bien Hayek pensaba también en una cesta de activos, él pensaba en unas reservas basadas en bienes. 

La segunda implicación es que Libra es una alternativa a cada una de las monedas nacionales, pero no al conjunto de ellas. Si los bancos centrales deciden actuar conjuntamente para crear inflación, Libra seguirá su ritmo. Podemos compararlo con el oro, que en términos del dólar ha adquirido mucho valor desde que los bancos centrales actuaron al unísono a comienzos del presente siglo. 

La Asociación Libra tendrá sede en Suiza, lo que ha causado alarma en la Reserva Federal, la Casa Blanca y el Capitolio. Porque es una declaración de intenciones de independencia. Realmente, ninguna moneda no nacional que tenga la intención de sobrevivir puede elegir otro país que no sea Suiza. Pero en realidad no es una alternativa clara a las monedas nacionales. 

La ventaja que tendrá sobre ellas es su papel en el sistema de pagos internacional. Por un lado, es una cibermoneda, en el sentido de que las transacciones están recogidas en una cadena de bloques (blockchain). Pero su valor no se basa, como bitcoin, en la fortaleza tecnológica de blockchain más la limitación absoluta a la emisión de la moneda, más el coste energético de la “minería”. Hasta el momento, estos elementos no le han otorgado a bitcoin ni al resto de cibermonedas una aceptación general ni un valor estable. En definitiva, no son dinero. Libra se basa en una reserva de activos líquidos, y es eso lo que le otorga un respaldo en el mercado. 

La teoría cataláctica del dinero, como la definió Ludwig von Mises, indica que este es un bien que, por su facilidad de intercambio con otros bienes, ha adquirido una función de bien de intercambio. Lo cual le otorga a su vez más liquidez, lo que favorece que se extienda en su función y acabe convirtiéndose en dinero. 

Con bitcoin no ocurre así. Es un instrumento informático que no adquiere un valor en el mercado como bien y luego surge como dinero, sino que se diseña como tal. De modo que, a diferencia de otros dineros, puede perder todo su valor si la opinión de los agentes del mercado es que no sirve ningún propósito. No tiene un valor de consumo o industrial al que volver. 

Pero bitcoin tiene valor, un valor que se ha multiplicado por varios órdenes de magnitud desde que se creó. Creo que es la propia tecnología (blockchain) lo que le otorga valor, pues otorga transparencia y seguridad a la producción e intercambio de bitcoins, y con un automatismo que le pone al abrigo de las decisiones políticas. Por eso cada fallido ataque por parte de China le otorga un mayor valor. Pero por el momento son fuerzas que no han logrado que bitcoin, o cualquier otra cibermoneda, adquiera una aceptación generalizada. 

Libra no es como otras cibermonedas, pero tiene algunas de sus ventajas en el sentido de que su sistema de pagos puede ser fácil y barato; una cualidad que también tendría Libra. Y, dado que cuenta con el apoyo de una red social que utilizan 2.300 millones de usuarios activos al mes, tiene la capacidad de comercializarse rápido, y de ser un vehículo de transferencias muy sencillo (imagino que se puede vincular a una cuenta de Facebook) y barato. Teniendo en cuenta que el sistema bancario cobra del 7 al 10 por ciento de las remesas, tiene mucho que ganar. También puede introducirse en aquéllas sociedades en las que el sistema financiero no se ha generalizado, pero en las que casi todo el mundo tiene un móvil.

En definitiva, no parece que Libra sea una alternativa real a las monedas nacionales, salvo en algún aspecto secundario, aunque importante, como son los pagos a distancia o en áreas con poca presencia del sistema financiero.