Usted está aquí

Ludwig Erhard y el milagro económico alemán

El 2 de abril de 1948, Ludwig Erhard, un desconocido economista alemán, fue nombrado director del Consejo Económico de Bizonia, nombre dado al territorio resultante de la fusión de las zonas ocupadas por el Reino Unido y Estados Unidos en la Alemania de posguerra.

Pocos sospechaban que, sólo dos meses después de su nombramiento, Erhard llevaría a cabo de una serie de profundas reformas económicas que propiciarían el hoy llamado milagro económico alemán: la extraordinaria recuperación económica que triplicó los ingresos per cápita de los alemanes del oeste en apenas una década.

Veterano de la Primera Guerra Mundial, Erhard obtuvo su doctorado en economía en 1925 por la Universidad de Frankfurt. Su carrera se vio truncada cuando se negó a afiliarse al Partido Nazi, lo que le obligó a abandonar el mundo académico e incorporarse a un instituto de investigación de negocios situado en el mismo Frankfurt. En 1945, Erhard empezó a trabajar para las fuerzas de ocupación estadounidenses como asesor económico. Ocupó diversos cargos en la administración hasta que las autoridades británicas y americanas le encargaron encauzar la devastada economía alemana.

Las ideas de Erdhard estaban fuertemente influidas por el ordoliberalismo, la escuela de pensamiento económico surgida en los años 30 en la Universidad de Friburgo. La corriente ordoliberal estaba estrechamente ligada a la tradición liberal clásica, aunque con algunas diferencias, especialmente en lo referente al papel que debe jugar el Estado en las economías de mercado.

Sus convicciones le llevaron a tomar una decisión que se revelaría determinante para el desarrollo económico de Alemania del Oeste. El 18 de junio de 1948, los gobiernos militares de ocupación de las tres potencias aliadas que ocupaban el oeste de Alemania promulgaron una nueva ley de reforma monetaria destinada a reemplazar el reichsmark por una nueva moneda: el deutsche mark.

El mismo día, el Consejo Económico de Bizonia, dirigido por Erhard, tomó una decisión que fue duramente criticada por muchos en aquel momento: eliminó la mayoría de precios máximos y restricciones económicas, algunas de los cuales llevaban en pie desde 1936. No obstante, se hizo una excepción con ciertas materias primas como el hierro, el acero o el carbón.  

Como señala Larry White in su libro The Clash of Economic Ideas, John Kenneth Galbraith, que en ese momento trabajaba para el Departamento de Estado de los Estados Unidos supervisando la política económica alemana, fue uno de los más fervientes críticos de la supresión de los controles económicos, vaticinando consecuencias nefastas para la economía alemana.

Pero Galbraith se equivocaba. Al contrario de lo que economista canadiense había predicho, el impacto de las políticas de liberalización impulsadas por Erhard fue muy positivo. De la noche a la mañana, se acabó con la escasez, el nuevo marco alemán desplazó al trueque (que se había convertido en una práctica habitual) y el mercado negro se desvaneció.

Las medidas económicas ideadas por Erhard junto con una reforma fiscal que redujo el impuesto sobre la renta en cerca del 30 por ciento dieron un impulso decisivo el crecimiento económico alemán. De hecho, en los primeros seis meses después de la eliminación de los controles, el PIB creció en un 53 por ciento.

Después de la unificación de las zonas francés, británica y estadounidense en 1949, Erhard se convirtió en Ministro de Economía de la recién fundada República Federal Alemana. En 1963, sucedió a Adenauer como canciller. Murió en 1977 a los 80 años de edad.

En una época en la que el socialismo parecía estar ganando la batalla intelectual a las ideas de libre mercado, Erhard se atrevió a implementar una reforma liberalizadora que permitió a Alemania resurgir de sus cenizas, sentando las bases de lo que luego sería la primera economía del continente europeo.

*Este artículo fue originalmente publicado en inglés en Intellectual Takeout

Comentarios

Emiliano

Erhard, aprovecha un fin de semana y por sorpresa anuncia el final de la intervención en los precios,se la juega engañado a los aliados. En una semana se termina el racionamiento. Recordar que Erhard ,supo jugarse el tipo ante los nazis ,cristiano de base,como la mayoría de los fundadores de la UE,hoy no estarían de acuerdo con los valores europeos que se imponen desde Bruselas.