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Ofertas que dan asco

Imagínese la siguiente situación: un grupo de estudiantes publica un anuncio pidiendo ayuda para realizar su publicación. Como toda ayuda, se tiene que prestar de forma desinteresada. O dicho de otra forma: sin retribución económica. Ante este anuncio, una persona que valora bastante su tiempo y su capacidad de poder ayudar a este grupo de estudiantes decide contestar al anuncio insultando a los oferentes, acordándose de sus progenitores y dejándoles claro que anuncios como ese son los que hacen que la gente no se pueda ganar la vida honradamente con su trabajo. Parece absurdo, ¿no? Pues esto ha pasado en realidad, y al parecer este sujeto no solo no ha sido reprendido por su conducta al hacerla pública, sino que hasta la responsable del grupo de estudiantes le ha pedido disculpas a él y las docenas de energúmenos que se han comunicado con ella para insultarle.

¿Cómo puede ser esto posible? Pues sencillamente porque los estudiantes publicaron su anuncio en una web de ofertas de trabajo, en vez de hacerlo en una específica sobre voluntariado. De nada les sirvió dejar claro que el trabajo no se iba a retribuir y dar el nombre de su publicación, que con una simple búsqueda en Google deja claro que no tiene ánimo de lucro (a no ser que decir que eres una revista de estudiantes pueda dar a entender que facturas millones). Al parecer en España hay que explicarle a la gente que si no le pagas por hacer un trabajo es bastante posible que no le puedas pagar, y por tanto el trabajo lo tengas que hacer por otras motivaciones más altruistas, que tendrás que consultar con ellos antes de insultarles y movilizar a tus seguidores en las redes sociales.

Pero es que gracias a esta absurda situación podemos ver que la indignación de cierta parte de la sociedad sobre los trabajos no retribuidos con dinero (o con una cuantía escasa del mismo) es tan grande como para llegar a los exabruptos más melodramáticos en las redes sociales. Por ejemplo en otro anuncio se busca a una persona para realizar “pequeñas reparaciones domésticas” a cambio de manutención y alojamiento. Es sorprende que un país donde se hace tanto hincapié en que hay gente pasando calamidades se pueda criticar un anuncio donde alguien se ofrece a dar alojamiento y comida a otra persona a cambio de un trabajo que podría no aceptar o dejar en cualquier momento si quisiera.

Evidentemente sería preferible que nadie tuviera que trabajar por menos de 6.000 euros al mes, y a poder ser no más de 4 horas al día. Pero la vida es complicada y hay gente que tiene que aceptar cosas que a la mayoría de nosotros nos pueden parecer inaceptables. Pero una de dos, o le ofrecemos personalmente una alternativa mejor o nos deberíamos callar y dejar que esa persona se busque la vida como mejor pueda.

Por desgracia vivimos en una sociedad donde lo que prima es la pose social. Da igual que no hayas ofrecido un trabajo en tu vida, ni hayas acogido en tu casa a nadie necesitado. Tampoco hace falta preguntarle al que te ofrece un trabajo qué espera de ti o qué razón tiene para ofrecerlo. Con ver que la persona que ofrece algo no es suficientemente bueno para nosotros, ya le podemos insultar, ridiculizar, y en los casos en los que vivamos de la política, hasta gastar valiosos recursos denunciándoles, y así poder hacer la vida más complicada a gente, que ya de por sí tiene complicaciones de sobra.

Así que citando a uno de los tuiteros indignados: asco, sí, mucho asco.