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Un fraude impuesto desde el Gobierno

Los ahorradores acuden atraídos por la promesa de altos intereses. Los fondos que entran se destinan, no a la creación de riqueza, sino a pagar los intereses que se van debiendo a los afiliados. A medida que hay más y más clientes, crece también la cifra de salidas, de pagos que tiene que hacer la compañía.

Este dinero no se puede pagar con los réditos de las inversiones, que no existen, sino con las entradas de nuevos incautos. La bola sólo sigue rodando a medida que se hace más grande; Pero no puede crecer indefinidamente. Cuando flaquea el crecimiento de nuevos clientes, cuando los que ya están se huelen el pastel y no quieren perderlo todo y prefieren salir a tiempo, entonces ya no hay dinero fresco para seguir simulando ser una compañía exitosa y todo se viene abajo. Es lo que le ha ocurrido tanto a Afinsa como a Fórum.

Puede uno mirar a los clientes de estas dos pseudoempresas con esa mezcla de compasión y suficiencia de quien se dice a sí mismo "yo no caería en tales engañifas". Perdonen que me ría, porque usted es víctima precisamente de ese mismo esquema. Claro está que no lo ha elegido, sino que ese sistema fraudulento le ha sido impuesto. Y no por la mafia calabresa, sino por el mismo Estado. Su nombre es Seguridad Social.

Porque funciona exactamente igual, con la diferencia, no pequeña, de que nosotros no podemos ni siquiera desembarazarnos del fraudulento esquema; somos clientes a punta de pistola. La única forma de escapar de la Seguridad Social es mediante su quiebra total, que llegará antes que después, en una década de estas. Las pensiones de hoy se pagan con las cotizaciones de hoy. El que ha estado cotizando durante tres o cuatro décadas no ha ahorrado o acumulado nada; sólo tiene la promesa del Estado de que sangrará al resto de sus conciudadanos, como antes lo hizo con él, para que pueda pagar una pensión. Un sistema privado de pensiones, por el contrario, se basa en el principio del ahorro y la inversión, en la creación de riqueza durante años para que, pasado un tiempo, esa riqueza que es nuestra y de nadie más nos sostenga, nos acompañe en nuestros últimos años; nos permita vivir sin trabajar.

Corbacho, el último de los gestores de ese fraude monumental que es la SS, ha declarado, muy ufano, que se han acumulado para el fondo de reserva otros 4.700 millones de euros, de tal modo que el total superará los 56.000 millones. ¿Estamos salvados? No. Hemos comprado unos minutos.